Jesus Is Life

UN CORAZÓN HUMILLADO Y QUEBRANTADO

UN CORAZÓN HUMILLADO Y QUEBRANTADO

Pese al sincero arrepentimiento que puedan mostrar las personas, no todos los hombres son capaces de extenderles su perdón, debido a que el corazón del hombre es rencoroso, y no está dispuesto a pasar fácilmente por alto los agravios recibidos. En contraste a los hombres, el corazón del eterno Creador no es rencoroso, por eso siempre espera con los brazos abiertos a los hombres para que se acerquen a Él, para extenderle su perdón sincero a sus pecados y sin ninguna clase de reproches. Dios jamás desprecia a los que se acerquen a Él con un corazón humillado, quebrantado y arrepentido de sus acciones pecaminosas. Esto nos da a conocer el salmista: «Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente». Salmos 51:17 TLA.

En el periodo del Antiguo Testamento, la gran mayoría de judíos creían que a Dios le agradaba que le presenten ofrendas y sacrificios para extenderles su perdón. Con esa creencia en sus mentes, los judíos presentaban ofrendas y sacrificios a Dios para recibir su perdón de manera mecánica, sin mostrar quebrantamiento de sus corazones, ni un genuino arrepentimiento de sus pecados. No sentían en lo mas profundo de su ser que le habían fallado a Dios al pecar contra Él, por eso al momento de sus ofrendas y sacrificios no se humillaban, ni se quebrantaban delante del único Dios verdadero, más bien mostraban una actitud arrogante y jactanciosa. Por eso el salmista nos hace ver que a Dios no le agrada ningún sacrificio que pueda hacer el hombre para recibir su perdón, sino que Él quiere un espíritu quebrantado y un corazón contrito para ser merecedor de su perdón inmerecido.

Tenemos que tener en claro que nunca complaceremos a Dios mediante nuestras acciones externas como asistir regularmente a la iglesia, participar activamente en las distintas actividades cristianas, o sirviendo en algunos ministerios de nuestras congregaciones. Dios no se complacerá de nada de lo que hagamos por más buenas obras que estas sean, si la actitud interna de nuestro corazón no es correcta. Una actitud correcta es mostrar un genuino arrepentimiento de nuestros pecados al momento de acercarnos a Él en busca de su perdón y misericordia. Dios quiere esta clase de actitud de sus hijos antes que cualquier ofrenda o sacrificio realizado en Su nombre. Si nos acercamos con un corazón humillado y quebrantado, Él nunca nos rechazará, más bien nos aceptará con sus brazos abiertos para extendernos su perdón. Por eso, si en algún momento de nuestra vida cristiana le fallamos, podemos acercarnos a Él con un corazón humillado y quebrantado, teniendo la certeza que recibiremos Su perdón y nunca más se acordará de nuestros pecados.

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