Jesus Is Life

FÓRMULA MÁGICA

FÓRMULA MÁGICA

HECHOS 19:13 Un grupo de judíos viajaba de ciudad en ciudad expulsando espíritus malignos. Trataban de usar el nombre del Señor Jesús en sus conjuros y decían: ¡Te ordeno en el nombre de Jesús, de quien Pablo predica, que salgas!. 14 Siete de los hijos de Esceva, un sacerdote principal, hacían esto. 15 Pero, en una ocasión que lo intentaron, el espíritu maligno respondió: Conozco a Jesús y conozco a Pablo, ¿pero quiénes son ustedes?. 16 Entonces el hombre con el espíritu maligno se lanzó sobre ellos, logró dominarlos y los atacó con tal violencia que ellos huyeron de la casa, desnudos y golpeados. NTV.

En los últimos tiempos se han levantado muchas personas asegurando ser profetas y apóstoles de Jesucristo. Para ser más creíbles estas aseveraciones, han emulado las señales milagrosas hechas por Jesucristo y sus discípulos. Algunos han emulado sanar enfermedades, otros convertir agua en vino y muchos otros expulsar demonios. Atribuirse ser siervos de Dios y realizar señales milagrosas, no es nada nuevo de las personas inescrupulosas de este tiempo, ya que esta clase de prácticas ya eran evidente en las diferentes ciudades pertenecientes al imperio romano, durante los inicios de la iglesia primitiva. Siendo una de las ciudades más sobresalientes con esta clase de prácticas, la ciudad de Éfeso.

En los tiempos del apóstol Pablo, muchas personas de la ciudad de Éfeso participaban el exorcismo y otras prácticas ocultistas para su propio provecho. El apóstol Pablo al estar en esta ciudad, había hecho muchas señales milagrosas en el nombre de Jesucristo. Con el poder de Dios, había sanado enfermos y expulsado demonios. Estas señales milagrosas atrajeron la atención de las personas de la ciudad de Éfeso que practicaban el ocultismo, quienes inmediatamente quisieron emular las señales realizadas por el apóstol Pablo, pero para su propio provecho. Algunos de estos hombres fueron los hijos de Esceva, Estos judíos viajaban de ciudad en ciudad diciendo que sanaban y echaban fuera demonios para ganarse la vida. En su conjuro, recitaban a menudo una lista completa de nombres de diferentes deidades para asegurarse de incluir la deidad correcta. Estos hombres habían estado atentos a las palabras de Pablo para sanar enfermos y expulsar demonios, por eso en sus próximos conjuros para echar demonios, trataron de usar el nombre de Pablo como una fórmula mágica para realizar estas señales milagrosas. Además, añadieron a su larga lista de dioses el nombre de Jesucristo.

En cierta ocasión, cuando los hijos de Esceva trataron de expulsar a un demonio en el nombre de Jesucristo, el demonio se revolvió contra ellos, y les dijo: Ustedes enanos, liliputienses, ¿Quiénes son? ¿Y con que autoridad tratan de expulsarme de este cuerpo? ¡Conozco a Jesús y conozco a Pablo! A ustedes no; nunca he oído hablar de ustedes; sus nombres nunca han sido mencionados en el Infierno. Nadie los conoce, ni sabe nada de ustedes, fuera de este pequeña cuidad llamado Éfeso. Así que, no tienen autoridad para tratar de expulsarme. Tras estas palabras: El endemoniado mismo se lanzó de un salto sobre los hijos de Esceva, y dominándolos, los desnudó e hirió. El maligno y todas sus huestes espirituales de maldad conocen al Hijo de Dios y le temen; Por eso este espíritu malo conocía tanto a Jesús como a Pablo, pero despreció a los que habían tomado el nombre de Jesús en vano al tratar de usarlo para su beneficio. Todo aquél que toma el nombre de Jesús para adquirir ganancias terrenales o con intenciones que no son espirituales debe comprender que hasta los demonios lo desprecian.

Queridos hermanos: Los hijos de Esceva quedaron impresionados con las obras milagrosas del apóstol Pablo, y creyeron que ese poder provenía de algún hechizo realizado en el nombre de alguna divinidad, por eso trataron de emularlo, y utilizaron el nombre de Jesucristo y Pablo como fórmula mágica para realizar estas señales milagrosas. Ellos fracasaron en su intento, y no solo eso sino, que fueron atacados por el demonio que trataban de expulsar. Los hijos de Esceva enceguecidos por el deseo de lucrar en el nombre de Jesucristo, no comprendieron que el poder de Pablo para echar demonios provenía del Espíritu Santo y no de conjuros mágicos. Hermanos. Posiblemente en la actualidad, algunas personas emulen las señales milagrosas realizadas por Jesucristo y sus apóstoles, pero estos hombres pese a que puedan estar utilizando el nombre de Dios o de Jesucristo para realizar estas señales, no son verdaderos siervos de Dios, ya que sus corazones posiblemente estén llenos de avaricia y deseos de ser reconocidos, y no de honrar y glorificar el santo nombre de Dios. estos hombres a la final recibirán su merecido por tomar el nombre de Dios en vano.

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