Jesus Is Life

CUIDADO Y PROTECCIÓN DEL SEÑOR

CUIDADO Y PROTECCIÓN DEL SEÑOR

HECHOS 18:9 Una noche, el Señor le habló a Pablo en una visión y le dijo: «¡No tengas miedo! ¡Habla con libertad! ¡No te quedes callado! 10 Pues yo estoy contigo, y nadie te atacará ni te hará daño, porque mucha gente de esta ciudad me pertenece. 11 Así que Pablo se quedó allí un año y medio enseñando la palabra de Dios. 12 Pero, cuando Galión llegó a ser gobernador de Acaya, unos judíos se levantaron contra Pablo y lo llevaron ante el gobernador para juzgarlo. 13 Acusaron a Pablo de persuadir a la gente a adorar a Dios en formas contrarias a nuestra ley. 14 Pero, justo cuando Pablo comenzó a defenderse, Galión se dirigió a los acusadores de Pablo y dijo: Escuchen, ustedes judíos, si aquí hubiera alguna fechoría o un delito grave, yo tendría una razón para aceptar el caso. NTV.

Jesucristo antes de su partida al reino de su amoroso Padre Celestial, prometió a todos sus siervos que los cuidaría y los protegería en el cumplimiento de compartir el mensaje de salvación a toda la humanidad. Jesucristo en su fidelidad a sus promesas, había guardado a todos sus siervos de toda asechanza maligna. A algunos los había liberado milagrosamente de la cárcel, a otros los había liberado de los juicios injustos, y a otros los había liberado de la muerte misma en manos de los hombres perversos y pecadores. La fidelidad de Jesucristo con sus siervos, también fue evidente cuando el apóstol Pablo fue acusado falsamente, y llevado ante los tribunales para que sea juzgado por el procónsul Galión.

El apóstol Pablo en su recorrido misionero, había llegado a la ciudad de Corinto. En esta ciudad al igual que en otras ciudades que había visitado, diligentemente compartió el evangelio de Jesucristo en la sinagoga a los judíos, pero cuando ellos no quisieron escuchar, compartió las Buenas Nuevas de salvación a los gentiles de la ciudad, para que ellos también puedan alcanzar la salvación y la vida eterna. Muchos gentiles escucharon las palabras de Pablo, y aceptaron a Jesucristo como su Señor y Salvador. Los nuevos creyentes se adhirieron a la iglesia de corinto. Al cumplir con su trabajo evangelístico, Pablo pronto se ganó la enemistad de los judíos de esa ciudad, por eso ante el peligro que le asechaba, en una noche el Señor le habló y le confortó para que siga adelante con su labor misionera en la ciudad.

Cuando Galión llegó a ser gobernador o procónsul de Acaya, unos judíos se levantaron contra Pablo y lo llevaron ante el gobernador para que sea juzgado por Galión. La acusación que presentaron los judíos fue que Pablo estaba incitando a las personas a adorar a Dios de manera contraria a las leyes judías. La religión judía tenía derechos legales en el imperio; a los judíos se les permitía adorar a Dios de acuerdo con sus leyes religiosas y no se les exigía que participaran en los ritos religiosos romanos. La acusación que levantaron contra Pablo era que estaba haciendo conversos a una religión que no era el judaísmo. El argumento era que la religión de Pablo no estaba dentro de la ley; por consiguiente, estaba violando tanto la ley religiosa judía como la ley romana. Galión al escuchar las acusaciones llegó a la conclusión de que Pablo solo estaba haciendo uso del juego de palabras o de sutilezas técnicas religiosas que estaban muy por debajo de su interés. Con el desinterés de Galión para juzgar al apóstol Pablo, el Señor una vez más demostró que todo está bajo su control y domino. Que todas las personas incluyendo las inconversas están en el mundo para cumplir sus propósitos divinos. Además, con esta negativa del procónsul, el Señor también cumplió la promesa que había hecho a su siervo unos días antes.

Queridos hermanos. En la providencia de Dios, la actitud indiferente de hombres poderosos como Galión hizo posible que el evangelio se extendiera con muy poca oposición por parte del gobierno romano. Los magistrados de Filipos no persiguieron intencionalmente a los cristianos; sus acciones tendían a tratar con crueldad a los judíos indomables, y no a los predicadores de las buenas nuevas de salvación y vida eterna en Cristo. Hermanos. Las promesas hechas por el Señor a sus discípulos y al apóstol Pablo en el pasado, son también para todos nosotros en el presente, por eso podemos tener la seguridad que en el cumplimiento de nuestra labor evangelística, podremos contar con el cuidado y la protección de nuestro Señor. Con esta seguridad de su cuidado y protección, debemos seguir adelante llevando el evangelio de nuestro Señor a todas las personas, para que ellos también puedan alcanzar el perdón a sus pecados y la vida eterna en el reino de los cielos.

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