Jesus Is Life

JAMÁS REVELE EL SECRETO DE OTROS.

PROVERBIOS 25:7 … Tan sólo por haber visto algo, 8 no vayas corriendo a los tribunales. Pues, ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te desmiente y te hace pasar vergüenza? 9 Cuando discutas con tu prójimo, no reveles los secretos que otros te confiaron. 10 Te podrían acusar de chismoso, y nunca recuperarás tu buena reputación. NTV.

Debido a la naturaleza pecaminosa que gobierna el corazón del hombre, algunas personas al escuchar un rumor o al ver algo de alguien, corren presurosos para contar a otros sin primero verificar si lo que vieron o escucharon es real. Por esa falta de sensatez, las personas se meten en problemas graves cuando los rumores que contaron resultan ser falsos. No todas las cosas que se cuentan son tal cual las contaron, ni tampoco lo que se alcance a ver, no siempre es lo que ve. Por eso, antes de contar a otros lo que se ha escuchado, o lo que se ha visto, es importante primero que se verifique para no meterse en problemas con la persona de quien se contó algo que se escuchó o se vio. Estas advertencias las da el sabio Salomón, para que las personas no pasen vergüenza por haber esparcido rumores que no eran ciertos.

Salomón aconseja a sus discípulos para que no vayan corriendo a los tribunales a rendir declaraciones en contra de alguien, tan solo por ver un delito aparente cometido por esa persona. Porque el supuesto infractor va a ser llamado a rendir su declaración en frente de los jueces competentes. Y en su declaración podrá desmentir las falsas acusaciones y hacerle pasar vergüenza al acusador. Es preciso ser prudente respecto de los litigios, bien se trate del orden jurídico o de la vida privada. No está bien que se formule una acusación precipitada contra el prójimo ante cualquier injusticia aparente. Porque fácilmente en su precipitación no capte bien las cosas, y cuando se presente su adversario podrá quedar en ridículo al ser descubierta su imprudencia, o su malicia, si fue ésta la que le indujo a formular su demanda sin la debida consideración.

No se debe precipitar en poner una demanda judicial, y llevar a alguien ante la corte, pues puede que resulte perdedor, por eso antes de hacer cualquier demanda judicial se debe buscar maneras para arreglar el impase que puedan tener. Las Sagradas Escrituras siempre exhorta a los hijos de Dios a tratar los asuntos de modo personal fuera de los tribunales de justicia. Arreglar los impases siguiendo la vía amable, perdonadora, y pacífica. El creyente no solamente debe tratar de evitar las acciones legales contra su prójimo, sino que también debe evitar el chisme. Traicionar la confianza de otro es acarrearse una mala reputación a uno mismo. Nadie quiere ser amigo del chismoso.

El creyente tiene pleno derecho a defenderse de las acusaciones que puedan presentarle las personas, pero esa defensa debe hacerlo siempre por los medios justos. En su defensa, el creyente no debe violar el secreto que una tercera persona le confió, con las intenciones de defender su causa. De obrar así, sería acusado de no saber guardar un secreto, lo que constituye una de las mayores deshonras. Construir una reputación intachable ante la sociedad es difícil, por eso es importante valorar y guardar como un tesoro muy valioso la reputación intachable que se ha construido. Y no destruirla por un momento de ira ocasionado por un adversario. Es importante aprender a controlar el carácter, el temperamento y el impulso para no explotar ante las falsas acusaciones, trayendo a cola secretos íntimos de alguien más, porque de hacerlo, se perderá la buena reputación construida y nunca más podrá ser recuperada.

Queridos hermanos, fácilmente nos dejamos llevar de las cosas que escuchamos o de las cosas que pensamos ver de nuestro prójimo. Ante el mínimo rumor, rápidamente contamos a otros sin siquiera verificar si es real. Debido a nuestra lengua viperina, nos metemos en problemas cuando los rumores que contamos resultan ser falsos. Como hijos de Dios, no estamos para repartir rumores de nuestros semejantes a diestra ni a siniestra. Mas bien estamos para ayudar a solucionar si escuchamos o vemos algo malo de nuestro prójimo. Hermanos. Si en algún momento tenemos un altercado con nuestro prójimo, no corramos a los tribunales para acusarles, en su lugar, contactémonos con ellos y tratemos de solucionar los impases, sin llegar a cosas mayores. Además, en nuestras discusiones, por nada del mundo debemos traer a cola algún secreto de terceros. Mas bien debemos defendernos sin involucrar a nadie más, pues si involucramos a otros, corremos el peligro de perder la buena reputación que hayamos construido.

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