ELIJAMOS CORRECTAMENTE A NUESTROS AMIGOS

A menudo las personas tenemos el defecto de adquirir o replicar con total facilidad las costumbres o las cualidades de las personas con quienes nos relacionamos con mayor frecuencia. Esta capacidad de adquirir cualidades de las personas con las que compartimos tiempo, puede ser un arma de doble filo, pues podemos adquirir cualidades que sean buenas y provechosas para nuestras vidas, como también cualidades inadecuadas o hasta perjudiciales para nuestra relación con otras personas. Las cualidades que adquiramos dependerán de con qué clase de personas nos relacionemos, esto lo afirma el escritor de Proverbios: “No te hagas amigo de la gente irritable, ni te juntes con los que pierden los estribos con facilidad, porque aprenderás a ser como ellos y pondrás en peligro tu alma.” Proverbios 22:24-25 NTV.

El corazón corrupto del hombre tiene la total facilidad de absorber las cualidades y características perversas de las personas que no conocen a Dios, por eso, las Sagradas Escrituras exhortan a los cristianos a que sean cautelosos al momento de elegir a sus amigos. Si una persona que tiende a irritarse y perder los estribos con total facilidad, es él, la razón fundamental que da el escritor de Proverbios para que los seguidores de Cristo eviten entablar una amistad con una persona así, ya que existe un gran riesgo de que el cristiano aprenda sus costumbres. Las personas con quienes se asocian los cristianos, pueden llegar a influir negativamente en sus vidas, y con el tiempo pueden volverse como ellas. Al quedar atrapado bajo la influencia de la conducta pecaminosa de las personas con quienes entablan amistades los cristianos, corren el peligro de perder sus almas, ya que el pecado se vuelve adictivo y endurece el corazón para siempre con relación a la gracia divina.

A veces, los cristianos pensamos tener una madurez suficiente como para dejarnos influir de las costumbres o cualidades de las personas que nos rodean, por eso, no tomamos en cuenta las advertencias que nos da la Palabra de Dios, y entablamos amistades con personas inconversas que viven bajo el dominio del pecado. Al hacer esto cometemos una imprudencia que a la larga nos puede costar muy caro. Dios es sabio y sabe lo frágiles que somos, por eso debemos tomar en serio cada una de las advertencias que nos da en su Palabra. Para no poner en peligro nuestra alma, es importante que aprendamos a elegir muy bien a nuestros amigos. Elijamos a personas que compartan nuestra fe, y nuestro amor por Cristo Jesus.

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