DIOS DEFIENDE A SU PUEBLO.

SALMOS 76:1 Dios recibe honra en Judá; su nombre es grande en Israel. 2 Jerusalén es el lugar donde habita; el monte Sión es su hogar. 3 Allí quebró las flechas encendidas del enemigo, los escudos, las espadas y las armas de guerra. 5 Nuestros enemigos más audaces fueron saqueados y yacen ante nosotros en el sueño de la muerte. No hay guerrero que pueda levantarse contra nosotros. 6 A la ráfaga de tu aliento, oh Dios de Jacob, sus caballos y carros de guerra quedan inmóviles. NTV.

En el pasado, diferentes reinos e imperios trataron de destruir a toda costa al pueblo escogido de Dios, pero ninguno de esos pueblos tuvo éxito, ya que el eterno Creador luchó por su pueblo, y les dio la victoria sobre sus enemigos. El salmista al ver la poderosa mano de Dios para defender a su pueblo, escribió un cántico para honrar y glorificar a su amado Creador. El salmista en su cantico recalcó que Jerusalén es el lugar donde se encuentra la morada de Dios y el monte Sión es su hogar. En el pasado, el eterno Creador designó a Jerusalén, ciudad de paz, como su capital, y al monte de Sión como el lugar de su morada para habitar en medio de su pueblo, y es el lugar de donde Cristo Jesús gobernará toda la tierra en su reinado milenial sobre este mundo.

En su cántico , el salmista detalla la batalla de Dios contra el ejército asirio bajo el mando de Senaquerib. El imperio que había amenazado con destruir Jerusalén y a todos sus habitantes. Pero antes de que el ejército enemigo pudiese acercarse a la ciudad de Jerusalén, el ángel del Señor visitó su campamento de noche y mató a 185.000 soldados. Desde el lugar de su morada terrenal, el eterno Creador defendió a su pueblo. A la mitad de la noche mientras todos dormían quebró las flechas encendidas del enemigo, los escudos, las espadas y las armas de guerra. Los enemigos más audaces fueron saqueados y heridos de muerte. Ningún guerrero pudo levantarse contra Judá. A la ráfaga de aliento de Dios, los caballos y carros de guerra quedaron inmóviles.

A lo largo de la historia del cristianismo, muchas personas malas y perversas se han levantado contra los seguidores de Cristo. Cada uno de ellos, en diferentes tiempos y épocas, por todos los medios han tratado de borrar definitivamente del mapa al cristianismo y toda noción de la existencia de Dios. Pero ninguno de sus esfuerzos malignos ha prevalecido contra el cuerpo de Cristo, ya que el eterno Creador ha velado siempre por ellos, y los ha resguardado de todo peligro. Los hombres que en un momento trataron de exterminar a los fieles siervos de Dios, ahora sus cuerpos yacen en las tumbas y sus almas en el Hades esperando su juicio definitivo.

Satanás siempre ha querido destruir al pueblo de Dios. pero sus esfuerzos siempre han sido en vano, ya que el Ángel del Señor es el defensor del pueblo de Dios y velará por ellos por siempre. La marcha del Ángel del Señor por la historia ha dejado en el camino los restos de ejércitos y tronos, y Él , sin embargo, permanece invisible al ojo humano aunque su poder queda claramente demostrado. En la actualidad, Él sigue luchando al igual que en el pasado contra los poderes maléficos que tratan de destruir a los hijos de Dios.

Queridos hermanos, en la actualidad al igual que en el pasado, el enemigo sigue tratando de destruir a los hijos de Dios, maquina planes y utiliza diferentes artimañas para cumplir sus propósitos, pero al igual que en el pasado, el Ángel del Señor está presente en este mundo para defender de todas estas asechanzas malignas, a todo aquel que invoque con toda confianza el santo nombre del Señor. Hermanos, si en algún momento nos sentimos amenazados por alguna fuerza maligna, sea física o espiritual, no dudemos en acudir a Dios en oración. Si acudimos al Señor confiadamente, Él derramará su poder para cuidarnos y protegernos de toda amenaza maligna.

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