Jesus Is Life

SOLO EL SACRIFICIO DE CRISTO NOS DA SALVACIÓN

 

No ir a la condenación eterna es el deseo de todas las personas que creemos en la existencia de Dios, por eso, desde épocas pasadas, al igual que en la actualidad, tratamos de hacer todo lo posible para escaparnos de ese castigo venidero. Para ser absueltos de sus pecados, algunos han pagado recursos económicos a los líderes religiosos. Otros han cumplido penitencias, mientras que otros, han cumplido o siguen tratando de cumplir la ley dada por el eterno Creador en los tiempos del Antiguo Testamento. Ninguna de las tres formas citadas anteriormente, es eficiente para que nosotros seamos absueltos completamente de nuestros pecados, debido a que seguimos viviendo bajo la naturaleza pecaminosa que nos impulsa a seguir pecando continuamente. Pero existe una forma por la cual nosotros podemos alcanzar la absolución completa de nuestros pecados, y esto es gracias a nuestro amado Señor. “La ley de Moisés no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil. Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que tenemos nosotros, pecadores. Y, en ese cuerpo, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados.” Romanos 8:3 NTV.

 

A pesar de que la Ley fue dada por el eterno Creador, fue impotente para hacer que las personas cumplieran con las demandas que implicaba la misma. Bajo la Ley, el hombre debía cumplir rigurosamente cada uno de los puntos que la conformaban, ya que si se quebrantaba uno, quebrantaban toda la Ley. Debido a su naturaleza pecaminosa, ningún hombre estaba, está, ni estará en capacidad para cumplir fielmente la Ley, razón por la cual, la Ley dada a Moisés se hizo inútil para dar salvación al hombre. El problema no residía en la ley, sino en la caída naturaleza humana. La ley hablaba a hombres que eran ya pecadores y que no tenían fuerzas para obedecer fielmente a Dios. Al ver la realidad del hombre, Dios intervino enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado. En el cuerpo de Cristo Jesus, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre la humanidad, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por los pecados de los hombres.

 

Como sacrificio por nuestros pecados, Cristo condenó el pecado en la carne. No murió sólo por los pecados que cometemos, sino también por nuestra naturaleza pecaminosa. En otras palabras, murió por lo que somos, así como por lo que hemos hecho. Ninguno de nosotros por nuestra cuenta, podemos hacer algo para conseguir la absolución de nuestros pecados. Esta absolución la tenemos gracias a Cristo Jesus quien se dio a sí mismo por amor a nosotros, entregando su vida para recibir el castigo que nosotros nos merecíamos como pecadores que somos. Cristo con su sacrificio, cumplió con toda la demanda de la Ley, y dio al hombre la salvación y la vida eterna que Dios había planteado como propósito al dar la ley a Moisés.

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