Devocional

2 SAMUEL 20

CORTAR LOS PROBLEMAS DE RAÍZ.
1 Sucedió que había un alborotador allí de nombre Seba… un hombre de la tribu de Benjamín. Seba tocó un cuerno de carnero y comenzó a repetir: ¡Abajo la dinastía de David!… Vamos, hombres de Israel, todos a sus casas». 2 Así que todos los hombres de Israel abandonaron a David y siguieron a Seba… Pero los hombres de Judá se quedaron con su rey y lo escoltaron desde el río Jordán hasta Jerusalén. 6 … David le dijo a Abisai: Seba, hijo de Bicri, nos va a causar más daño que Absalón. Rápido, toma a mis tropas y persíguelo antes de que llegue a alguna ciudad fortificada donde no podamos alcanzarlo. NTV.
Después de derrotar a Absalón, el monarca hebreo y todo su ejército retornaban a Jerusalén desde Mahanaim, acompañados por una gran multitud que habían ido a encontrarse con su rey, pero ese momento de regocijo por la victoria, pronto se volvería en un caos, pues antes de que llegara el rey y su ejército a Sión, ya se había organizado una nueva revuelta. A pesar de que Israel era un reino unido, seguía estando constituido de doce tribus separadas. Estas tribus a menudo tenían dificultades para ponerse de acuerdo sobre las metas de la nación como una entidad. Antes de la monarquía en Israel, los celos entre tribus evitaron que originalmente Israel conquistara por completo la tierra prometida, y ahora los celos entre las tribus estaban amenazando la estabilidad del reino de David nuevamente.
Seba, un hombre perverso, había reunido a los hombres de las tribus de Israel para organizar una nueva rebelión en contra de David, aprovechando al máximo la rivalidad y la creciente división que se presentaba entre Israel y Judá. En medio del fulgor por el retorno del monarca a Jerusalén, Seba tocó un cuerno de carnero, y gritó en contra de la dinastía de David, quejándose que el corazón y los intereses de David estaban por completo con los de Judá y que las demás tribus no tenían parte en su reinado. Así que Seba se proclamó a sí mismo como el líder que iba a trabajar en beneficio de Israel, pues era de la tribu de Benjamín, la misma que le dio a Israel su primer rey.
Seba, aunque no se sabe nada de este hombre, debió poseer un poder e influencia considerable para poder aglutinar una sedición tan repentina y de tanto alcance. Pertenecía a la tribu de Saúl, en la que seguía habiendo muchos partidarios de la dinastía de Saúl. La consigna de Seba era la aclamación pública del rechazo a la autoridad de David. No querían formar parte de un reino que incluyera las tribus del sur. Existía una clara división entre las tribus del norte (Israel) y las del sur (Judá).
El rey, no estaba dispuesto a permitir que la revuelta de Seba tomara fuerza; sabía que debía actuar con presteza para sofocarla, y le ordenó a Amasa, el antiguo comandante de Absalón que había reemplazado a Joab al frente del ejército, para que reuniera a los hombres de Judá para luchar contra el insurrecto. Le dio tres días para que reúna un ejército poderoso. El monarca, al ver que Amasa no retornaba, ordenó a Abisai que, tomando las tropas disponibles, fuera tras de Seba, antes de que este incitara a más hombres para rebelarse en contra de la corona. Además, temía que, si esperaba más tiempo, Seba iba a escapar a una de las ciudades fortificadas y se iba a esconder.
Queridos hermanos, David había aprendido la lección, pues cuando su hijo Absalón empezó su rebelión, no actuó para detenerlo, dejó que siga adelante con la revuelta, ocasionando así el resquebrajamiento del reino y la muerte de miles de hebreos por eso, ante la nueva insurrección, decidió cortarlo de raíz y evitar más problemas para el reino. Hermanos, ante los problemas que se puedan generar en nuestras congregaciones, debemos de actuar rápido y cortarlo de raíz, antes de que ese problema se expanda por toda la congregación y lastime muchos corazones inocentes. Debemos solucionar  todo siempre, bajo la guía y la dirección de nuestro amado Creador.

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