Devocional

1 SAMUEL 3.

EDUCACIÓN DE LOS HIJOS.
 
11 Entonces el SEÑOR le dijo a Samuel: Estoy por hacer algo espantoso en Israel. 12 Llevaré a cabo todas mis amenazas contra Elí y su familia, de principio a fin. 13 Le advertí que viene juicio sobre su familia para siempre, porque sus hijos blasfeman a Dios y él no los ha disciplinado. 14 Por eso juré que los pecados de Elí y los de sus hijos jamás serán perdonados ni por medio de sacrificios ni ofrendas. NTV.
 
Muchos padres a pesar de saber que sus hijos andan en malos pasos, no los corrigen, pensando erróneamente que, con el tiempo, ellos mismos van a darse cuenta de su mal comportamiento y corregirán sus vidas. El sacerdote Elí, a pesar de saber que sus hijos estaban obrando en contra de las leyes sacerdotales establecidas por el eterno Creador, no se dio tiempo para corregirlos. Elí permitió que sus hijos sigan adelante con sus vidas de ofensa a las leyes de Dios.
 
Elí como sumo sacerdote del pueblo hebreo, había pasado su vida entera al servicio de Dios en el tabernáculo. Elí, todo el día supervisaba la correcta adoración en Israel. Pero al dedicarse a esta gran misión descuidó las responsabilidades de su propia casa, descuidó la educación de sus hijos. Los hijos de Elí sin la autoridad de un padre en casa, habían crecido en una rebeldía total, quebrantando las leyes sacerdotales establecidas por el eterno Creador. En la actualidad dentro de los hogares también se puede observar la misma problemática que en la casa de Elí. Los padres descuidan la crianza de sus hijos, se enfocan en sus trabajos o en sus actividades, dejando la responsabilidad de la educación de sus hijos a las instituciones educativas. No es el deber de las instituciones educativas formar en correcta disciplina a los hijos, las unidades educativas están para nutrir de conocimientos. La disciplina de los niños y jóvenes son una completa responsabilidad de los padres.
 
Al ver la indisciplina de los hijos de Elí, el eterno Creador le había enviado una advertencia, para que encamine a sus hijos en un correcto temor de Dios, pero a pesar de esa advertencia, Elí no había hecho los correctivos en la vida de sus hijos. había dejado que ellos sigan adelante quebrantando las leyes del eterno Creador. Lastimosamente, se puede ver que muchos padres a pesar de saber el mal comportamiento de sus hijos en las instituciones educativas o en los lugares públicos, no hacen los correctivos necesarios para que sus hijos cambien de comportamiento, se dejan ganar por la rebeldía de ellos, despreciando de esa manera la autoridad que Dios les dio sobre sus hijos.
 
Por la negligencia mostrada por Elí en la educación de sus hijos, Dios determinó su juicio en contra de toda la familia, y Samuel fue la persona elegida por Dios para pronunciar juicio sobre la familia de Elí. Además, determinó que la iniquidad de la casa de Elí no sería expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. En el pasado todo pecado y ofensa podía ser expiado a través de los diferentes sacrificios ordenados por el eterno Creador. Pero los pecados de los hijos de Elí no tenían perdón, el juicio debía efectuarse.
 
Queridos hermanos, a pesar de las advertencias que Dios le había dado a Elí con respecto a la educación de sus hijos, Elí fue negligente, prefirió a sus hijos antes que reprender a sus hijos y encaminarles en el correcto camino del Señor. Esa negligencia sería el punto final para el juicio de Dios sobre su familia. El Señor no perdonaría la ofensa y el descrédito que su familia le había infligido a la casa de Dios. Hermanos, para Dios es muy importante que los padres tomen la autoridad que Dios les dio sobre sus hijos. Esa autoridad no es delegable a otras personas. Es responsabilidad de los padres inculcar en los caminos del Señor, por eso, si uno de sus hijos se pierde en el camino, Dios demandará a los padres por la negligencia en la educación y la condenación eterna de sus hijos. Si Dios le dio la bendición de ser padre, asuma la responsabilidad que Dios le dio, tome la educación de sus hijos en sus manos e incúlquenlos en los caminos de la salvación y la vida eterna.

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