Devocional

1 SAMUEL 2

DISCIPLINA EN EL HOGAR.

27 Cierto día un hombre de Dios vino a Elí y le dio el siguiente mensaje del SEÑOR…28 Elegí a tu antepasado Aarón de entre todas las tribus de Israel para que fuera mi sacerdote… 29 Entonces, ¿por qué menosprecian mis sacrificios y ofrendas? ¿Por qué les das más honor a tus hijos que a mí?… 30 … el SEÑOR, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la tribu de Leví me servirían siempre como sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me menosprecian. 31 Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu familia para que ya no me sirva como sacerdotes… NTV.

Dentro del hogar, la educación de los hijos cada día va decayendo, ya que, en los espacios públicos, se puede observar que los padres han perdido el control de sus hijos. En muchos de los casos los padres son controlados por sus hijos, pues los padres se han vuelto dóciles y permisibles, seden a cualquier rabieta y no son capaces de reprender las acciones reprochables de sus hijos ante la sociedad. En algunos casos más extremos, los padres aplauden el mal comportamiento de sus hijos, incitándoles a que sigan en esos malos caminos.

El eterno Creador, había elegido a la tribu de Leví para que sea su sirviente en el tabernáculo de Dios. Había elegido para que la rama sacerdotal sea perpetua de esa tribu, pero esa elección se encontró amenazada por el mal comportamiento de los hijos de Elí, quien en ese momento fungía como sumo sacerdote del pueblo hebreo. Cierta mañana un hombre de Dios se presentó ante Elí con un mensaje en contra de las acciones de sus hijos, pues sus hijos habían transgredido las leyes sacerdotales, y habían deshonrado las ofrendas del pueblo.

Dios había bendecido a Elí con dos hijos, pero en la crianza de ellos, Elí se había mostrado indulgente, que cedía ante sus hijos y abusaba de la paciencia y de la misericordia de Dios. Elí a pesar de saber que sus hijos estaban obrando mal no tomó los correctivos para encaminarlos en un verdadero servicio a Dios en el tabernáculo. Permitió que ellos se sigan aprovechando de las ofrendas que le correspondía a Dios. Elí al no corregir a sus hijos, mostró que honraba más a ellos que al mismísimo Creador. Ese desprecio a las leyes de Dios, sería el punto final para el juicio de Dios sobre todo el sacerdocio levítico.

Por esa conducta reprochable, los descendientes de Elí serían separados del sacerdocio y reducidos a la pobreza. Además, el mensajero le dijo a Elí que ninguno de los suyos iba a llegar a viejo, sino que iban a morir siendo jóvenes. De ese modo, Dios anuló la promesa original que había hecho, de que esta familia iba a ministrar siempre en su presencia. El hecho nos recuerda que nadie puede tomar las promesas de Dios para jugar despreciativamente con ellas. Las promesas de Dios tienen un aspecto de condicionalidad, que se refleja en las palabras: “ Yo honro a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.”

Queridos hermanos, Elí fue un padre permisible con sus hijos, no hizo los correctivos necesarios a pesar de saber que sus hijos andaban en malos pasos. Ellos quebrantaron las leyes sacerdotales y transgredieron las ofrendas del pueblo, con lo cual ocasionaron que Dios quitara el sacerdocio a toda su descendencia. Hermanos, Dios desea que usted encamine a sus hijos en los mejores caminos. Dios desea que si alguno de ellos empieza a descarriase, aplique los correctivos necesarios. No sea tan dócil y permisible con sus hijos como Elí, pues la falta de disciplina en el hogar puede llevarle a la destrucción de toda su familia.

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