Devocional

JOSUÉ 19

EL LÍDER PACIENTE.

49 Una vez que toda la tierra quedó dividida entre las tribus, los israelitas le dieron una porción a Josué. 50 Pues el SEÑOR había dicho que Josué podía tener la ciudad que quisiera. Entonces él eligió Timnat-sera en la zona montañosa, allí. NTV.

Tal vez usted ha escuchado el siguiente refrán: “El que parte y reparte, le toca la mejor parte”. Este refrán quiere decir: Quien tiene algo a su alcance suele quedarse con algo, o con lo mejor para sí mismo. Este dicho es aplicado en gran parte de la sociedad humana, pues las personas que son designadas para repartir una herencia entre sus familiares, siempre buscan quedarse con la mejor parte de la herencia. No les importa, si en el trayecto se lastiman los sentimientos de los unos o de los otros, solo les importa obtener los mejores réditos para sí mismos. En el pasado, el eterno creador designó a Josué para que sea el encargado de asignar los territorios a cada una de las tribus de Israel en la tierra prometida. Él no se aprovechó de ese designio y repartió las porciones en conformidad a la voluntad de su Creador.

Tras las conquistas de todos los territorios cananeos, Josué en conformidad a las ordenanzas del eterno Creador, estableció los límites para asignar los territorios a cada una de las tribus de Israel. Estos límites ayudarían para que cada una de las tribus se establezcan en su territorio asignado y no existan conflictos posteriores entre ellos. Una vez designados los límites, Josué asignó la porción territorial a cada uno de las tribus restantes para que puedan vivir con sus familias.

Después de que la tierra había sido distribuida entre las tribus, los israelitas quisieron corresponder a los servicios in-conmesurables que había prestado Josué a la causa nacional, entregándole una heredad en medio de ellos. Le invitaron a escoger de entre todas las ciudades de Canaán para que sea su porción de herencia en la tierra prometida. Antes de que Josué sea designado como sucesor de Moisés, Dios ya le había prometido que heredaría una porción de heredad en la tierra prometida, ya que él fue uno de los espías que se mantuvo fiel y estuvo en favor de tomar posesión de la tierra que habían inspeccionado, confiando en el poder de su Creador para darles la victoria sobre los pueblos que estaban ocupando esas ciudades. Dios le había dicho que cualquier territorio que el escogiera sería suyo.

Ante la invitación de los israelitas, Josué pidió la ciudad de Tamnat-Sara. El pueblo hebreo aceptó la petición y le entregaron la ciudad para que sea el lugar de morada para toda su familia. Josué, reedificó la ciudad y habitó en ella hasta los últimos años de su vida. Josué fue el primero en el servicio y el último en ser recompensado. El patrón de su vida había sido: Dios primero, los otros después y él al último. Su heredad fue una parte intrínseca de la promesa de Dios para él, como también lo fue la heredad de Caleb

Queridos hermanos, en este mundo controlado por la ambición y el egoísmo, cualquier líder busca su propio provecho, y en una repartición de bienes, arrebata la mejor parte para él antes de pensar en su prójimo. Josué al contrario de los líderes humanos, en la repartición de la tierra prometida, él pensó en sus compatriotas antes que en sí mismo. Josué fue el último en tomar su porción de la tierra que Dios había entregado a todo el pueblo hebreo. Hermanos, si en algún momento nos designan para que seamos los responsables de repartir los bienes entre las personas, tomemos la actitud de Josué. No nos comportemos como unos tiranos y egoístas, designemos esos bienes a los demás primero y seamos los últimos en tomar nuestra parte tal como Josué lo hizo. El siervo paciente sabe que a su debido tiempo Dios abre su mano para bendecir y satisfacer cada necesidad.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x