Devocional

DEUTERONOMIO 29

PACTO CON EL SEÑOR.

12 Hoy estás aquí para hacer un pacto con el SEÑOR tu Dios. El SEÑOR es quien hace ese pacto, que incluye las maldiciones. 13 Hoy, al hacer el pacto, él te confirmará como su pueblo y te reafirmará que él es tu Dios… 19 Los que oyen las advertencias de esta maldición no deberían confiarse demasiado y pensar: “Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco”. ¡Eso los llevaría a la ruina total! 20 Y el SEÑOR jamás perdonará a los que piensan así. Por el contrario, su enojo y su celo arderán contra ellos. … el SEÑOR borrará sus nombres de la faz de la tierra. NTV.

En la actualidad es común escuchar a las personas hablar de pactos. Pactos de apoyo entre países, pactos de negocios entre empresas, pactos de amistad entre amigos o familiares. Muchas veces los pactos son cumplidos tal cual como lo establecieron, pero en algunos casos los pactos son quebrantados por una de las partes. Pero a pesar de eso los pactos se siguen realizando a lo largo del mundo. En el pasado, el eterno Creador estableció un pacto muy importante con Israel. Este pacto debía ser cumplido al pie de la letra por parte del pueblo hebreo, pues, el incumplimiento traería consecuencias funestas para todo el pueblo.

El Creador instruyó a Moisés para que reuniera a toda la comunidad hebrea y así todos participen de la confirmación del pacto que Él iba a establecer con ellos. En esta reunión al oriente de la tierra prometida estaban incluidos los jefes de las tribus y de las familias de Israel, junto con sus padres y madres, hijos e hijas, y los extranjeros que vivían entre ellos. El pacto que el Creador iba a establecer con su pueblo no sería algo religioso de segunda mano, era algo que la siguiente generación heredaría automáticamente, sin pensar. Dios es fiel a su promesa y extiende sus bendiciones a cada nueva generación, pero cada generación necesita aceptar con fe las bendiciones de Dios.

El pacto contenía promesas de bendiciones para el pueblo si obedecían y cumplían con los decretos de Dios, y promesas de maldiciones si quebrantaban sus decretos. El pueblo al aceptar el pacto, aceptaría tanto las promesas de bendición como las de maldición. Al aceptar Israel se convertiría en una nación exclusiva del Creador. Dios se convertiría en el Dios de Israel. Una vez hecho el pacto, Israel debía caminar en todo momento en conformidad a la voluntad de Dios, despojándose de todos los deseos de su carnalidad, pues si, a pesar de haber aceptado el pacto continuaba viviendo en su carnalidad, el castigo sería más terrible, por haber rechazado sus promesas de bendición y haber preferido la carnalidad.

Queridos hermanos, cuando las personas aceptan a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, las personas hacen un pacto con Él, aceptan seguir su camino y cumplir su palabra. Dios les adopta como sus hijos exclusivos, Él se vuelve su Dios. Muchas personas a pesar de haber aceptado a Cristo, siguen viviendo en su carnalidad, pensando erróneamente que ellos ya tienen la salvación asegurada, la realidad es que: estas personas están dirigiéndose a un castigo mas severo, pues mayor es la condenación para las personas que conociendo el evangelio viven en su carnalidad. Hermanos, el enemigo más poderoso que tenemos, que lucha en contra de nuestra relación con Jesucristo, tal vez no sea el mundo pagano, ni Satanás, ni sus ángeles. Nuestro enemigo espiritual más grande es nuestra propia naturaleza pecaminosa, el rebelde impenitente corazón que todavía late dentro de nosotros. En nuestras fuerzas no podemos vencer a nuestro corazón que se resiste ser transformado por completo, por eso, debemos pedir a Dios que a través de su Santo Espíritu nos ayude y quebrante por completo nuestro corazón para empezar a vivir bajo su santa voluntad.

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