Devocional

DEUTERONOMIO 28

BENDICIÓN O MALDICIÓN
 
15 Pero si te niegas a escuchar al SEÑOR tu Dios y no obedeces los mandatos y los decretos que te entrego hoy… 20 El propio SEÑOR te enviará maldiciones, desorden y frustración en todo lo que hagas, hasta que por fin quedes totalmente destruido por hacer lo malo… 47 Si no sirves al SEÑOR tu Dios con alegría y entusiasmo por la gran cantidad de beneficios que has recibido, 61 El SEÑOR te afligirá hasta destruirte con todas las enfermedades y las plagas que existen… 63 Así como el SEÑOR se deleitaba en prosperarte y en multiplicarte, ahora el SEÑOR se deleitará en destruirte… NTV.
 
Alrededor del mundo, hay muchos predicadores que hablan de un Dios bondadoso, amoroso, misericordioso y compasivo. Hablan de un Dios que perdona todas las faltas y pecados de las personas. Hablan de un Dios que derrama toda clase de bendiciones y llena de prosperidad a todos los que lo aman. Todas estas afirmaciones dadas son verdaderas, ya que son los atributos del eterno Creador. Pero la lista de los atributos de Dios no solo son esos, pues son innumerables. En la predicación efectiva de la palabra de Dios se tiene que incluir uno de los atributos importantes, el atributo de la justicia. Algunos predicadores pasan por alto este importante atributo acerca de la justicia de Dios, según ellos para no desanimar a las personas que desean llegar a los pies de Cristo.
 
La exposición de la palabra de Dios debe ser clara y concisa, no se tiene que ocultar las verdades absolutas de las escrituras solo para agradar a las personas. En la predicación se tiene que exponer la justicia de Dios. La humanidad tiene que conocer que Dios tiene un infinito amor por las personas, pero que también en su justicia derrama su ira sobre todo aquel que no viva en conformidad a sus palabras.
 
Moisés, fue muy claro con su pueblo en cuanto a la justicia del eterno Creador, fue muy claro en cuanto a decirles que Dios les llenaría de bendiciones siempre y cuando, el pueblo cumpliese y obedeciese con cada una de las leyes, decretos, mandamientos y ordenanzas dadas por Él, pero si no cumplían y obedecían a sus palabras la maldición de Dios sería sobre ellos. Dios no solo llena de bendiciones, Dios también derrama su justicia sobre todo aquel que se niegue a obedecerlo.
 
El mismo Dios que había llenado de bendiciones a Israel en el pasado, ahora les prometía llenarlos de maldición. El mismo Dios que había prometido a Abraham que su descendencia iba a ser tan numerosa como las estrellas del firmamento, ahora le prometió a Israel que iba a reducirlo a “solo unos pocos”. El mismo Señor del pacto que reunió a un grupo desorganizado y pobre de refugiados como su pueblo para llevarlos a su tierra santa, ahora iba a esparcir a sus descendientes por los cuatro rincones de la tierra. Todas estas consecuencias tendrían los israelitas si no atendían a las palabras de su eterno Creador.
 
Queridos amigos, aunque en el nuevo pacto del nuevo testamento no contamos con una larga lista de las bendiciones y maldiciones como en el pacto que Dios estableció con el pueblo hebreo, Jesús explicó que el pueblo enfrenta uno de dos destinos eternos: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” Juan 3:17​-18.
 
En el final de los tiempos, las maldiciones de Dios recaerán sobre todos aquellos que reusaron obedecer su palabra, sobre todos aquellos que se negaron a recibir a Cristo Jesús en sus corazones. Amigo, si desobedece a Dios después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ningún sacrificio podrá hacer que Dios le perdone. No le quedará más remedio que esperar, con un miedo terrible, el juicio final, que es cuando los enemigos de Dios serán destruidos con fuego ardiente. Si usted no quiere padecer de este terrible juicio de Dios, este es el momento preciso para que se arrepienta de su proceder y pida perdón de sus pecados a Dios. este es el momento para que reciba a su Hijo amado Cristo Jesús en su corazón.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *