Devocional

NÚMEROS 32

RECIPROCIDAD.

6 ¿Significa esto que ustedes pretenden quedarse aquí mientras sus hermanos cruzan el río y combaten sin su apoyo? preguntó Moisés a los hombres de Gad y de Rubén. 16 Pero ellos se acercaron a Moisés y le dijeron: Nosotros simplemente queremos construir corrales para nuestros animales y ciudades fortificadas para nuestras esposas e hijos. 17 Después tomaremos las armas e iremos al frente de nuestros hermanos israelitas a la batalla, hasta que los llevemos seguros a su tierra… 18 No volveremos a nuestras casas hasta que todo el pueblo de Israel haya recibido su porción de tierra. NTV.

En los días finales del ingreso del pueblo hebreo a tomar posesión de la tierra prometida, representantes de las tribus de Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manasés se acercaron ante Moisés, el sacerdote Eliazar y los jefes del resto de las tribus de Israel con una solicitud, ellos querían establecerse al este del río Jordán, en la tierra que ya habían conquistado. Esta solicitud posiblemente la hicieron pues la geografía de esa tierra era muy apropiada para la ganadería.

El pueblo hebreo con la bendición del Creador y bajo su dirección, ya habían conquistado una porción bastante grande de campo abierto al lado oriental del río Jordán. Esta área era adecuada para la ganadería. Y las extensas e inclinadas colinas eran más apropiadas para el pastoreo que para el cultivo. Estas cualidades territoriales era exactamente lo que los rubenitas y gaditas querían, razón por la cual habían hecho la solicitud para establecerse en aquellas tierras.

Ante esta solicitud, Moisés rápidamente asumió que estas tribus tenían motivos egoístas y trataban de evitar a toda costa ayudar a las demás tribus a conquistar las tierras que estaban del otro lado del río Jordán. Además, les culpó que iban a ser los causantes del desanimo dentro de la nación y provocarían la ira de Dios sobre el pueblo. Ante estas palabras de Moisés, los líderes de las tribus de Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manasés, prometieron continuar batallando conjuntamente con las demás tribus hasta que fueran conquistadas todas las tierras de Canaán. Con esa promesa, Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manases indicaron que de ninguna manera querían ignorar o evadir cualquier responsabilidad que tuvieran con el resto de la nación.

Moisés al escuchar las razones y el compromiso de batallar conjuntamente con el resto de las tribus, les dio permiso a las tribus de Rubén y Gad y la mitad de la tribu de Manasés para que se establecieran en aquellos territorios y puedan construir las áreas fortificadas que iban a necesitar para sus familias y sus rebaños. Sin embargo, también les dio la responsabilidad de cumplir completamente sus promesas. Si no lo hacían, se les iba a negar el permiso de quedarse en Galaad y tendrían que vivir con los israelitas en una herencia que se les asignaría al lado occidental del Jordán.

Queridos hermanos, muchas veces al igual que Moisés, tomamos posturas apresuradas en determinados asuntos y cometemos el error de juzgar sin temer el conocimiento de todo el asunto. Por eso, antes de tomar postura, debemos esperar a tener el conocimiento y el trasfondo de todo el asunto. Las tribus de Rubén y Gad y la mitad de la tribu de Manasés habían comprendido que las tierras que estaban solicitando fueron conquistadas con la ayuda de toda la nación, por eso, ellos estaban dispuestos a ayudar a sus compatriotas a conquistar toda la región de Canaán. Hermanos, es importante que seamos recíprocos con las personas que en algún momento nos brindaron sus manos, por eso, si sabemos de alguien que necesite de nuestra ayuda, brindemos nuestras manos tal como las tribus de Rubén y Gad y la mitad de la tribu de Manasés ayudaron a sus compatriotas a tomar posesión de la tierra prometida.

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