Devocional

NÚMEROS 16

AMBICIÓN DE PODER.

1 Cierto día, Coré… conspiró con Datán y Abiram… 3 Todos se unieron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Ustedes han ido demasiado lejos! El SEÑOR santificó a la comunidad entera de Israel y él está con todos nosotros. ¿Qué derecho tienen ustedes para actuar como si fueran superiores al resto del pueblo del SEÑOR? 28 Y Moisés les dijo: Esta es la manera en que sabrán que el SEÑOR me ha enviado a realizar todas estas cosas, pues no las he hecho por mi propia cuenta. 31 Apenas Moisés terminó de decir estas palabras… 32 La tierra abrió la boca y se tragó a los hombres … NTV.

Muchas veces las personas no están de acuerdo en la forma en que los líderes los dirigen, por eso, siempre están buscando una excusa para estar en contra de ellos. Algunas veces esas excusas son con la ambición de ellos estar al frente del liderazgo. Coré, Datán y Abiram movidos por la ambición de liderar al pueblo hebreo, conspiraron en contra de Moisés y Aarón, sin saber que esta conspiración seria la causa de juicio de Dios en contra de ellos.

Coré, Datán y Abiram en su conspiración ilegitimaron la autoridad que Dios había dado a Moisés y Aarón. Ellos en su ambición pretendieron que cualquier persona podía entrar al sacerdocio y presentar los sacrificios a Dios dentro del tabernáculo, pues abogaban erróneamente de que Dios había santificado a todo el pueblo para la labor sacerdotal. A esta conspiración, se unieron los familiares y amigos de estos tres hombres, todos empezaron a criticar las acciones de Moisés y Aarón. Las personas en su ambición de poder, incitan a las personas a unirse a ellos e ir en contra de las autoridades. Coré, Datán y Abiram a través de engaños y mentiras rápidamente habían ganado adeptos para tratar de usurpar el liderazgo de todo el pueblo hebreo.

Coré, Datán y Abiram habían visto las ventajas del sacerdocio en Egipto. Los sacerdotes egipcios tenían grandes riquezas e influencias políticas, algo que Coré y sus amigos deseaban para ellos. Estos hombres pudieron haber asumido que Moisés, Aarón y sus hijos estaban tratando de hacer del sacerdocio israelita la misma clase de influencia política dentro del pueblo. Ellos sin duda, querían ser parte de este poder político aparente. No comprendieron que la ambición principal de Moisés y Aarón era servir a Dios y no la de controlar a los hebreos.

Ante esta insurrección, se agotó la paciencia de Moisés y mandó llamar a Coré, Datán y Abiram, los principales conspiradores. Estos líderes se negaron a asistir al llamado de Moisés. Entonces por las órdenes del Creador, Moisés en presencia de todo el pueblo, permitió que Coré preparara incensarios para presentar el incienso delante del Señor. Coré confiadamente preparó su incensario para presentar su sacrificio a Dios y mostrar de esa forma a todo el pueblo de que Dios también lo había consagrado para el servicio en el tabernáculo.

Ante esa osadía de Coré y sus seguidores, la gloria del Creador apareció, y proclamó su juicio en contra de estos hombres. La tierra se abrió y tragó a Coré, Datán y Abiram, a sus casas, a sus seguidores, y a todos sus bienes. En aquel día, la tierra trago solamente a los 250 que habían ofrecido ilegalmente el incienso. A través de este juicio, Dios ratificó que solo sus siervos elegidos podían ofrecer sacrificios a Él, además confirmó la autoridad delegada a Moisés y Aarón.

Queridos hermanos, la ambición de poder no lleva a nada bueno, solo lleva al caos y a la destrucción. Coré, y sus amigos encontraron la muerte por querer usurpar el liderazgo, la autoridad dada por el Creador a sus siervos. Hermanos, nunca tratemos de tomar a la fuerza el liderazgo de algún ministerio, ni tampoco critiquemos a los que están dirigiendo. Recordemos que cualquier liderazgo o autoridad; es delegado por nuestro amado Señor y merece todo nuestro respeto.

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