Devocional

ÉXODO 35. CORAZONES GENEROSOS

4 … Moisés le dijo a toda la comunidad de Israel: … 5 junten una ofrenda sagrada para el SEÑOR… 21Todos aquellos con el corazón motivado y el espíritu conmovido regresaron con ofrendas sagradas al SEÑOR. Trajeron todos los materiales que se necesitaban para levantar el tabernáculo, para realizar las ceremonias y para confeccionar las vestiduras sagradas. 29 Así, todos los del pueblo de Israel cada hombre y cada mujer con deseos de colaborar en la obra que el SEÑOR le había dado por medio de Moisés presentaron sus ofrendas con generosidad al SEÑOR. NTV.

La generosidad, en gran parte de la sociedad humana va desapareciendo, sobre todo en las grandes ciudades, donde cada familia vela por sus propias necesidades, olvidándose de las necesidades de su prójimo. No todo está perdido, pues la generosidad entre vecinos todavía se puede apreciar dentro de los pueblos y comunidades apartadas de las ciudades. En la vida comunitaria, las familias se conocen, se conduelen cuando un miembro de la comunidad está atravesando por necesidades. Cuando una familia empieza a construir su vivienda, el resto de la comunidad con alegría y generosidad, extienden sus manos, apoyándoles con los materiales para la construcción o con su mano de obra, para que esa vivienda sea una realidad para esa familia. Moisés les dio las instrucciones de parte del Creador a toda la comunidad judía, ellos con alegría y regocijo, dispusieron sus corazones para que las órdenes del Creador se hagan realidad.

Moisés, después de descender de la cumbre del monte Sinaí, convocó a toda la comunidad judía, y les dio las instrucciones que el Creador le había dado para su pueblo. Moisés pidió a todo el pueblo, traer una ofrenda especial para entregar al Señor. La ofrenda que pidió, no fue una imposición, pues el Señor le había dado instrucciones de que la ofrenda del pueblo debía ser voluntaria, en conformidad a la generosidad de cada hombre y mujer. Esa ofrenda especial serviría para la construcción del tabernáculo, los utensilios para las ceremonias y la vestimenta de los sacerdotes.

Esta ofrenda debía tomarse de lo que ellos poseían, mas no, de lo que no estaban en sus manos. El Señor no exigía nada imposible a su pueblo. Los materiales que pedía como ofrenda para la construcción del tabernáculo, los utensilios ceremoniales y la elaboración de la vestimenta sacerdotal, ya estaban a la disposición del pueblo, ya que algunos meses atrás, lo habían recibido de los egipcios cuando fueron liberados de su esclavitud. Dios no requería estas ofrendas especiales para cumplir sus propósitos, pero apelaba al corazón generoso de su pueblo. Dios a través de su siervo Moisés, solo estaba invitando a participar de esta ofrenda especial a los que estuviesen dispuestos a desprenderse de sus pertenencias sin ninguna clase de tristeza ni remordimiento, pues Dios ama a los dadores alegres.

A este llamado de Moisés, toda la comunidad hebrea acudió con sus ofrendas especiales para el Señor. Cada hombre y mujer llevaron a la presencia de Moisés los materiales solicitados para la construcción del tabernáculo, los utensilios, y también con todo lo necesario para la elaboración de las vestimentas sacerdotales. Todos se presentaron con un corazón generoso, con un corazón solidario, con deseos de contribuir para la obra del Señor. Los corazones de los hebreos sin duda fueron movidos por el Creador, ofrendaron alegremente para el tabernáculo de reunión. Lo dieron con mucho entusiasmo porque sabían cuán importante era su ofrenda para completar la casa de Dios. Las personas generosas no son necesariamente fieles a Dios, pero las personas fieles siempre son generosas.

Queridos hermanos, ante la petición de Moisés, toda la comunidad hebrea acudió a su llamado, llevando los materiales e insumos con lo que el Señor les había bendecido. Ellos ofrendaron con un espíritu generoso, llenos de amor y de gratitud por sus dones de gracia, para la gloria de su Creador. Hermanos, al igual que el pueblo hebreo, nuestra ofrenda debe brotar de un corazón generoso, lleno de amor, no por obligación, ni por el que dirán de las personas, pues al Señor, le desagrada las personas que hacen algo solo por cumplir ante el hombre. Él no necesita de nuestras ofrendas para cumplir sus propósitos, al contrario, nosotros necesitamos a Él, y necesitamos expresar esto en nuestra vida y en nuestra adoración a nuestro eterno Creador.

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