Devocional

ÉXODO 32 LA IRA DE DIOS

7 El SEÑOR le dijo a Moisés: ¡Baja ya de la montaña! Tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. 8 ¡Qué pronto se apartaron de la forma en que les ordené que vivieran! Fundieron oro y se hicieron un becerro, y se inclinaron ante él y le ofrecieron sacrificios. Andan diciendo: “Oh Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. 9 Después el SEÑOR dijo: He visto lo terco y rebelde que es este pueblo. 10 Ahora quítate de en medio, para que mi ira feroz pueda encenderse contra ellos y destruirlos. … NTV.

Las personas alrededor del mundo, siempre están buscando nuevas creencias, nuevas sectas y religiones a las cuales adherirse. Estas personas buscan nuevas creencias por diferentes causas, algunas buscan por experimentar nuevas experiencias espirituales, otras porque el grupo no satisfacía sus expectativas, y otras porque el dios al cual veneraba el grupo, no le llenó de bendiciones. Las personas buscan a un dios visible, el cual satisfaga todas sus necesidades materiales y espirituales. El pueblo hebreo al no saber de su guía durante algunos días, rápidamente buscaron un reemplazo para él, y el Dios que les había liberado de la esclavitud en Egipto, fabricándose un dios visible para adoralo, y darle honor por la libertad del pueblo.

Moisés había ascendido a la cumbre del monte Sinaí para encontrarse con el eterno Creador. En la cumbre del monte, el Creador minuciosamente le daba las instrucciones, las normas y las leyes que Moisés debía transmitir a los israelitas. Moisés había pasado ya algunos días en la cumbre. Los israelitas al no tener noticias de Moisés, les vino a la mente, practicar las costumbres religiosas vistas en el imperio Egipcio, buscaron una imagen a quien adorar y darle el honor por la libertad que estaban disfrutando en ese momento.

Aarón ante el pedido del pueblo, construyó un becerro de bronce y el pueblo se congregó para adorar esa estatua. Sin duda, a los israelitas, recién salidos de Egipto, les pareció muy natural hacer un becerro de oro para representar al Creador que acababa de liberarlos de la esclavitud en mano de los egipcios. Estaban cansados de un dios sin rostro. Pero al hacerlo estaban desconociendo el mandamiento que recién habían recibido: No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. Puede que incluso pensaran que estaban adorando a Dios. Su aparente sinceridad no era ningún sustituto para la obediencia o excusa para la desobediencia.

La reacción del Creador ante la idolatría de los hebreos se expresó en palabras de una ira justa. Pues ellos se habían revelado a su autoridad y quebrantaron las instrucciones que ellos mismos habían prometido cumplir días atrás. Ningún padre terrenal se queda tranquilo cuando sus hijos le desobedecen, y hacen lo que bien les parece, ellos los disciplinan para enderezarlos en sus caminos, pues, si ellos no les disciplinan y le muestran su autoridad, sin duda sus hijos, irían directo a la depravación total. El Creador, como padre y responsable de Israel, no permaneció tranquilo y alegre ante la depravación de su pueblo, el debía mostrar su autoridad para que ellos no fueran a la perdición total, Israel merecía su justa reprensión.

Queridos hermanos, al igual que los hebreos, con frecuencia somos culpables de tratar de hacer a Dios a nuestra imagen, moldeándolo para encajar con nuestras expectativas, deseos y circunstancias. Cuando hacemos esto, terminamos adorándonos a nosotros mismos en vez de adorar al Dios que nos creó, y la auto-adoración, tanto hoy como en los tiempos de los israelitas, lleva a toda clase de inmoralidad, lo cual nos conduce a nuestra depravación y apartarnos definitivamente de las instrucciones del Creador. Hermanos, si estamos moldeando a Dios a nuestros deseos y circunstancias, apartémonos enseguida de todos esos deseos por completo, pues si lo seguimos practicando, seremos merecedores de la justa ira del eterno Creador sobre nuestras vidas.

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