Devocional

ÉXODO 31. EL DÍA DEL SEÑOR

12 … el SEÑOR le dijo a Moisés … 13 Dile a los israelitas: “Asegúrense de guardar mi día de descanso, porque el día de descanso es una señal del pacto entre ustedes y yo de generación en generación. Se ha establecido para que sepan que yo soy el SEÑOR, quien los hace santos. 14 … Cualquiera que lo profane será ejecutado; y el que trabaje ese día será excluido de la comunidad. 17 … Pues en seis días el SEÑOR hizo los cielos y la tierra, pero en el séptimo dejó de trabajar y descansó”. 18 … terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas de piedra grabadas con las condiciones del pacto, escritas por el dedo de Dios. NTV.

La carrera de medicina, sin duda es la más exigente de todas las carreras universitarias. Las personas que deciden estudiar esta carrera, aprenden a ser disciplinados y a controlar sus horas de descanso, ya que tienen que pasar muchas horas estudiando, y para terminar su carrera tienen que realizar prácticas o residencias en los centros hospitalarios, que muchas veces duran alrededor de 48 horas seguidas. Sin duda, los médicos después de esas largas jornadas de trabajo, necesitan descansar para renovar sus energías. Dios vio la importancia del descanso en el cuerpo del hombre, por eso ordenó en una de sus leyes al pueblo hebreo, dedicar un día en la semana para descansar.

El Creador al terminar con las instrucciones de la construcción del tabernáculo, la elaboración de las vestiduras sacerdotales, la ordenación de los sacerdotes, y en sacrificio de la expiación de los pecados del pueblo hebreo. El Señor una vez más, por medio de Moisés, ordenó a los israelitas guardar un día de la semana para que descansen, ese día todo el pueblo debía dejar a un lado todas sus actividades cotidianas. Esta ordenanza, debía guardar el pueblo hebreo por todas las generaciones venideras como una señal entre el Creador y su pueblo. El día que el Creador ordenó guardar al pueblo hebreo fue el séptimo día, el Sabat, o sábado. Dios relacionó el día de descanso con los días de la creación, pues Él creo el planeta en seis días y el séptimo día descansó.

El día de reposo ordenado por el Creador, tenía dos propósitos principales: era un tiempo para pausar las actividades del pueblo y un tiempo para glorificar al Creador que les liberó de la esclavitud. Sin duda el cuerpo humano, no es un cuerpo indestructible o un cuerpo mecánico que no se desgasta, el cuerpo humano está formado por huesos y tejidos, que se deterioran por los esfuerzos que se realizan con las actividades físicas y mentales, y Dios como su creador lo sabía, por eso, Él ordenó a los seres humanos tomar un tiempo para que el cuerpo descanse de las actividades cotidianas. El cuerpo humano necesita un tiempo de relajación, alejarse del bullicio y de las preocupaciones del trabajo. El descanso sin duda da equilibridad al cuerpo humano.

El día de descanso ordenado por el Creador, no solo era dejar las actividades y quedarse encerrados en las casas, el segundo propósito de ese día, era que toda la familia se reuniera en un mismo sentir, para glorificar a Dios, rendirle culto, alabanza y adoración, por haber creado el universo, y haberles liberado de la esclavitud en Egipto. El pueblo hebreo tenía mucho por que agradecer a Dios y a través de esta ley el Creador deseaba que ellos tomasen un tiempo para dedicarle a Él. Un tiempo de comunión e intimación con su Creador.

Queridos hermanos, en el pasado, por la necesidad del hombre de descansar y de mantener una estrecha relación con su creador, Dios ordenó a su pueblo cumplir la ley del descanso en el séptimo día de la semana. Al igual que en el pasado, en la actualidad sigue vigente la ley del descanso, ya que hay las mismas necesidades del hombre de descansar y mantener una estrecha relación con su Creador. Hermanos, en el pasado, la ley de descanso determinado por el Creador fue el día sábado, pero esta ley fue modificada con la llegada de Cristo a este mundo. Jesús, con su obra redentora abolió todos los reglamentos de la ley ceremonial del Antiguo Testamento. Cristo al terminar su obra redentora, resucitó el primer día de la semana como una garantía al mundo de que su obra ya había sido consumada. Por eso, para conmemorar su victoria poderosa sobre el pecado, la muerte y el infierno, nosotros celebramos el día de resurrección como nuestro “día del Señor” hasta que podamos disfrutar del eterno descanso en la presencia de nuestro amado Padre celestial.

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