Jesus Is Life

DÍAS TENEBROSOS PARA EL PLANETA.

Apocalipsis 12:7 Entonces hubo guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón y sus ángeles. 8 El dragón perdió la batalla y él y sus ángeles fueron expulsados del cielo. 9 Este gran dragón la serpiente antigua llamada diablo o Satanás, el que engaña al mundo entero fue lanzado a la tierra junto con todos sus ángeles. 10 Luego oí una fuerte voz que resonaba por todo el cielo: Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo. Pues el acusador de nuestros hermanos el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche ha sido lanzado a la tierra. NTV.

Desde el momento en que Lucifer se reveló en contra de su Creador, se ha mantenido constantemente en batalla, tratando de derrotarlo y usurpar su lugar como Dios en el reino celestial. En estas constantes luchas, Satanás y sus ángeles siempre han salido derrotados; pero, a pesar de estas derrotas, no ha perdido la esperanza de vencer algún día al ejército del Supremo Creador.

La primera batalla se originó en el cielo, cuando Lucifer, con astucia, arrastró a la tercera parte de los ángeles del cielo para enfrentarse al ejército de Dios. En esa contienda, el ejército de Satanás fue derrotado y, como castigo, fueron desterrados del reino celestial. Tras esa batalla celestial, los conflictos se trasladaron a la creación terrestre del Creador. Al darse cuenta de que no podía vencer al ejército de Dios, Satanás centró su lucha contra la humanidad. En esa primera contienda terrestre, la humanidad fracasó y Satanás introdujo el pecado en el mundo. Con esa derrota, la humanidad quedó marcada, condenada y separada de la presencia del Creador. Gracias a esa victoria, Satanás y sus ángeles han continuado actuando para pervertir a toda la humanidad, logrando que esta se aleje totalmente de Dios.

El Creador, por amor a su creación, vino a la tierra para enfrentarse a Satanás. En esa batalla luchó el propio Hijo de Dios: vino a este mundo y, mediante su sacrificio en la cruz del Calvario, venció al pecado y a la muerte, y redimió a la humanidad del castigo y la condenación eterna. A pesar de la victoria obtenida por Cristo contra el pecado y la muerte, Satanás ha seguido actuando, engañando a la humanidad para que no acepte el sacrificio que Jesucristo realizó. Esta es la lucha que ha permanecido hasta nuestros días.

En una de sus visiones, el apóstol Juan describe una serie de acontecimientos presentados de forma simbólica. Detalla una nueva batalla que tendrá lugar en el cielo, entre el ejército de Satanás y el ejército de Dios. En esta contienda, una vez más el pueblo del Creador saldrá victorioso, y definitivamente Satanás y sus ángeles serán expulsados del reino celestial; en ese día ya no habrá lugar para ellos.

En los últimos tiempos, Satanás y sus ángeles acudirán nuevamente al trono celestial para acusar a los santos que estarán en la presencia del Creador. Sin embargo, con sus acusaciones no lograrán ningún resultado, ya que esos santos estarán justificados por el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz del Calvario. Esta será la última acusación que harán ante el Creador, pues tras ello el ejército de Dios se enfrentará a ellos y los expulsará definitivamente del reino celestial. Una vez que los enemigos de Dios hayan sido desterrados, el cielo se llenará de gran gozo y alegría, ya que ya no habrá nadie que acuse a los santos redimidos por la sangre del Cordero.

Queridos hermanos. La lucha entre el bien y el mal es una realidad histórica, presente y futura que ha marcado la existencia del ser humano desde sus inicios. Aunque Satanás y sus fuerzas han actuado con astucia y han logrado sembrar el pecado y la separación de Dios, su victoria nunca ha sido definitiva ni permanente. Hemos visto cómo, a través del sacrificio de Jesucristo, se obtuvo la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, y cómo se ha abierto el camino para que la humanidad sea redimida y recupere la comunión con el Creador. Hermanos. Aunque los tiempos finales se presentan como momentos de gran dificultad y prueba, esta realidad no debe generar miedo, sino más bien confirmar la certeza de que el plan de Dios se cumplirá plenamente. Sabemos que, llegado el momento, el mal será vencido para siempre, y la justicia y la paz reinarán definitivamente. Por eso, mantengámonos firmes en el testimonio que hemos recibido de nuestro amado Señor Jesucristo, para no ser parte de esos días de oscuridad para nuestro planeta. Permanezcamos firmes para poder estar en la presencia de nuestro amado Creador.

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