EL BUEN PASTOR.
A menudo las personas en todo el mundo se sienten solas, heridas o abandonadas por quienes les rodean, y llegan a pensar que sus vidas no tienen importancia ni valor para nadie. Sin embargo, esta percepción no se ajusta a la verdad, porque cada ser humano es de un valor infinito y especial ante los ojos del Señor; por esa razón, Él se interesa de manera personal por cada individuo, y está dispuesto a cuidarlos, defenderlos y protegerlos con dedicación, tal como un pastor cuida y resguarda a cada una de sus ovejas en todo momento. Por eso, el Señor expresó con claridad: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas.” Juan capítulo 10 versículo 11.
Jesús no se presentó ante la humanidad simplemente como un maestro que enseña lecciones o como un profeta que anuncia mensajes divinos, sino que se reveló plenamente como el Buen Pastor. Un pastor verdadero conoce a cada una de sus ovejas de forma individual, las guía con seguridad por los caminos adecuados, las protege con valentía incluso cuando se presentan peligros o situaciones difíciles, y se ocupa de su bienestar físico y espiritual en todo instante. De esta misma manera es el amor que Cristo siente por cada uno de nosotros: es un amor cercano, constante, fiel y lleno de compasión que no se agota ante las dificultades.
Lo más conmovedor y profundo de este pasaje es que Jesús afirma abiertamente que el Buen Pastor entrega su propia vida por el bien de sus ovejas. Él no huyó ni se alejó cuando se acercaron los momentos de prueba y peligro, no nos dejó solos ni nos abandonó cuando nos encontrábamos en medio del pecado, de la confusión o de nuestra condición perdida y alejada de Dios. Por un amor que trasciende cualquier límite, decidió entregar su vida en la cruz para ofrecernos salvación completa, perdón verdadero y la promesa de una vida eterna llena de bendiciones. Este sacrificio voluntario demuestra con total claridad el inmenso valor que tenemos para Él, más allá de cualquier error o debilidad que podamos tener.
En muchas ocasiones recorremos nuestro camino cargados de preocupaciones constantes, sentimos la mente llena de dudas y confusiones, o llegamos al límite de nuestras fuerzas sintiéndonos agotados por las cargas que llevamos. Tratamos de dirigir nuestra vida por nuestra propia cuenta, confiando solo en nuestros propios conocimientos y decisiones, pero a menudo nos damos cuenta de que no contamos con la sabiduría ni con la fuerza suficientes para hacerlo bien. Sin embargo, Jesús sigue llamándonos una y otra vez para que escuchemos su voz suave y segura, y para que depositemos toda nuestra confianza en su dirección. El Buen Pastor nunca conduce a sus ovejas por caminos que lleven a la destrucción o al dolor, sino que nos guía siempre hacia la vida plena, hacia la paz que el mundo no puede dar y hacia la seguridad que solo se encuentra en Él.
Esta palabra también nos sirve para recordarnos de manera firme que nunca estamos olvidados ni abandonados. Aunque las personas que nos rodean fallen, nos decepcionen o no estén presentes cuando más los necesitamos, Cristo permanece siempre fiel a sus promesas y a su amor. Él conoce cada una de nuestras lágrimas, comprende todas nuestras luchas y dificultades, y está atento a cada una de nuestras necesidades más profundas. Su amor no cambia con el paso del tiempo, no se debilita ante las circunstancias y no se cansa de esperarnos o de cuidarnos.
Cuando permitimos que Jesús sea quien dirija nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestro corazón, encontramos el descanso que tanto necesitamos, descubrimos el verdadero propósito que da sentido a nuestra existencia y recibimos una esperanza sólida que no se desvanece ante las adversidades.
Oremos:
Señor Jesús, gracias porque eres el Buen Pastor que entregó su vida en sacrificio por mí, mostrándome un amor que no tiene límites ni condiciones. Gracias por tu cuidado constante, por tu fidelidad que no se agota y por tu compasión que me recibe siempre como soy. Te pido que me ayudes a escuchar tu voz con atención cada día, y a seguir tus caminos con plena confianza, dejando de lado mis miedos y mis dudas. Guía mi vida por el sendero de la verdad, fortalece mi fe cuando se debilita y llena mi corazón de tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.
Üsküdar Su Sızıntısı Tespiti Gayrettepe’deki ofisimizde tuvalet rezervuarından kaçak vardı. Hızlı ve temiz çalıştılar. https://artmedal.ir/