Jesus Is Life

LAS OPORTUNIDADES DE SALVACIÓN.

Apocalipsis 11:3 Mientras tanto yo daré poder a mis dos testigos, y ellos se vestirán de tela áspera y profetizarán durante esos 1260 días. 7 Cuando los testigos hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo sin fondo declarará la guerra contra ellos, los conquistará y los matará. 9 Y durante tres días y medio, todos los pueblos y todas las tribus, lenguas y naciones se quedarán mirando los cadáveres. A nadie se le permitirá enterrarlos. 10 Los que pertenecen a este mundo se alegrarán y se harán regalos unos a otros para celebrar la muerte de los dos profetas que los habían atormentado. 11 Pero después de tres días y medio, Dios sopló vida en ellos, ¡y se pusieron de pie!. 12 Luego una fuerte voz del cielo llamó a los dos profetas: ¡Suban aquí!. Entonces ellos subieron al cielo. NTV.

Desde el principio de la creación, Dios siempre ha buscado mantener una relación estrecha con su obra; por ello, cada ser y cada elemento creado revela algo de su divinidad y de su poder. Dios no solo se ha manifestado a través de lo que ha creado, sino que también se ha revelado directamente a los primeros seres humanos. Sin embargo, con la entrada del pecado en la historia, esa comunicación íntima se interrumpió. A pesar de la presencia del pecado, Dios no dio por terminada su relación con la humanidad. Para seguir manifestándose, levantó a sus profetas, quienes transmitieron su mensaje y su voluntad al pueblo. Más adelante, para completar su revelación, envió a su propio Hijo al mundo. A través de esta revelación, Dios buscaba salvar a la humanidad de la condenación eterna. Pero el ser humano, dominado por el pecado, ha rechazado una y otra vez la oferta de salvación que el Creador ha presentado a lo largo de la historia. A pesar de la constante negativa de los hombres, Dios no dejará de manifestarse, ya que su deseo es que todos lo conozcan y lo acepten como su Dios y Salvador. Por esta razón, incluso en los últimos días, seguirá adelante con sus planes de salvación para la humanidad.

En esos tiempos finales, aunque la maldad habrá superado todo límite, Dios ofrecerá una nueva oportunidad para que las personas se salven de los castigos que se avecinan. Para ello, levantará a dos siervos, dos profetas que anunciarán el Evangelio de Cristo en medio de esos días tan caóticos y llenos de maldad. El Creador los investirá de un poder y una autoridad especiales para predicar un mensaje que combina juicio y salvación, durante la segunda mitad del periodo de tribulación. Recordemos que, en el Antiguo Testamento, se exigía el testimonio de dos o más personas para confirmar una verdad; estos dos profetas serán la culminación de ese testimonio, presentando un mensaje claro y contundente sobre el juicio divino y la oferta gratuita del Evangelio para todos los que se arrepientan y crean.

Estos siervos cumplirán su misión profética durante tres años y medio, vestidos de cilicio una prenda áspera elaborada con pelo de cabra o de camello. Usar esta indumentaria era una forma de expresar penitencia, humildad y lamento. Los profetas se presentan en luto a causa de la perversión que domina al mundo, del juicio de Dios que se avecina, y por la profanación del templo y de la ciudad sagrada por parte del anticristo. Al finalizar ese periodo de tiempo, los dos siervos serán asesinados por la bestia, y sus cuerpos quedarán expuestos en la plaza principal de la ciudad, para que todos vean lo que parecerá ser la victoria del mal sobre el bien, y como una advertencia o castigo para cualquiera que desee seguir predicando el Evangelio de Cristo. Al ver sus cuerpos, las personas amantes del pecado se regocijarán, ya que creerán que ya no habrá nadie que se oponga a sus vidas de maldad. Pero esa alegría durará poco: a los tres días, los siervos de Dios serán resucitados y llevados a la presencia del Creador. Con este hecho, Dios cerrará definitivamente las oportunidades de salvación para la humanidad.

Queridos hermanos. Dios nunca ha dejado de buscar a la humanidad ni de revelar su amor y voluntad, incluso cuando el pecado ha cerrado los corazones. En los tiempos finales, su paciencia se manifestará una vez más a través de los dos profetas, antes de que se cierre definitivamente la puerta de la salvación. Por ello, el llamado es claro: no esperemos a que sea tarde; aprovechemos hoy la oportunidad de arrepentirnos, entregar nuestra vida a Cristo y asegurar así la vida eterna. Amigo. Nadie sabe cuándo Dios desatará su juicio sobre este mundo, por lo que es fundamental estar preparados para no ser tomados por sorpresa en ese día terrible. La única forma de no tener parte en ese momento es arrepentirse de los pecados y entregar la vida a Él. Por eso, hoy te invito a que entregues tu vida a Cristo y aproveches la oportunidad que se te ofrece. A través de la oración, confiesa tus pecados a Cristo, arrepíntete de ellos, recíbelo en tu corazón y recibe la bendición de la salvación y la vida eterna.

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