CASTIGOS FINALES.
Apocalipsis 15:1 Luego vi en el cielo otro maravilloso suceso de gran importancia. Siete ángeles sostenían las últimas siete plagas, que completarían la ira de Dios. 6 Los siete ángeles que sostenían las siete plagas salieron del templo. Estaban vestidos de un lino blanco sin mancha alguna* y tenían una banda de oro que cruzaba el pecho. 7 Entonces uno de los cuatro seres vivientes le entregó a cada uno de los siete ángeles una copa de oro llena de la ira de Dios, quien vive por siempre y para siempre. 8 El templo se llenó del humo de la gloria y el poder de Dios. Nadie podía entrar en el templo hasta que los siete ángeles terminaran de derramar las siete plagas. NTV.
Mientras en el cielo, delante del Cordero de Dios, los justos —los de espíritu puro que vencieron todas las aflicciones de Satanás, los que se mantuvieron firmes en el evangelio de la salvación y no se postraron para adorar a la bestia ni a su imagen— estén glorificando al Cordero inmolado por la salvación y la vida eterna otorgadas, entonarán canciones que nunca antes se habían escuchado en el reino de Dios. Entretanto, el mundo dominado por Satanás y sus seguidores, que despreciaron el sacrificio redentor de Cristo Jesús, estará preparado para contemplar el descenso de los juicios finales del Creador.
En su siguiente visión, el apóstol Juan contempla el cielo y ve salir del templo a siete ángeles. Entonces, uno de los ancianos que está delante del trono de Dios entrega una copa a cada ángel. Estas copas contienen las siete plagas finales de la ira de Dios. Los ángeles están listos para derramarlas sobre el mundo, con el propósito de consumar la ira divina contra sus moradores. Estas siete plagas serán los castigos finales para quienes despreciaron el evangelio de Cristo Jesús.Estas plagas señalarán el clímax de la consumación de los justos juicios de Dios contra la humanidad pecadora. Las copas son presentadas como las últimas calamidades para el mundo, no porque con ellas llegue el fin de la humanidad, sino porque representan el golpe final contra el reino de Satanás y sus bestias; es decir, contra los imperios dominantes de aquellos días.
A través de estos castigos finales, todas las naciones del mundo conocerán que Dios es el supremo Creador de todo el universo y que, como tal, merece toda la adoración de su creación. En aquellos días, el mundo reconocerá que Dios ha obrado con perfecta justicia contra todos los que despreciaron su amor y su misericordia. Dios dio, da y seguirá dando muchas oportunidades a la humanidad para que enderece sus caminos y vuelva a sus brazos; sin embargo, muchos despreciaron, desprecian y seguirán despreciando esas oportunidades, permaneciendo en sus vidas de pecado. En el final de los tiempos, a ellos solo les espera la ira de Dios por la eternidad.
Los ángeles que saldrán del templo estarán vestidos de lino blanco y llevarán cintos de oro ceñidos sobre el pecho. Estas vestiduras son semejantes a las que utilizaban los sumos sacerdotes que servían en el templo de Jerusalén durante la época del Antiguo Testamento. Representan pureza y muestran que están libres de corrupción, inmoralidad e injusticia. El humo que llena el templo es la manifestación de la gloria y del poder de Dios. Y nadie podrá acceder al interior del templo hasta que se complete la ejecución de los castigos finales de Dios sobre el mundo.
Querido hermano, En esta visión se revela tanto la justicia como la misericordia de Dios sobre la humanidad. Mientras aún hay tiempo, el Señor sigue llamando a la corona de su creación al arrepentimiento y ofreciendo salvación por medio de su amado Hijo Cristo Jesús. Hoy es el día para acercarse a Dios, con un corazón quebrantado y arrepentido, permanecer firmes en la fe y vivir con la esperanza de la vida eterna en el reino de los cielos. Amigo. Solo las personas que acepten el amor y la misericordia de Dios podrán escapar de los terribles juicios divinos. Solo quienes reciban el sacrificio de su amado Hijo, Cristo Jesús, no padecerán las plagas finales de la ira del Creador. Dios le está dando hoy esta oportunidad para que abandone su vieja naturaleza de maldad y pecado; no la desaproveche. Si quiere aprovechar está oportunidad, en este momento cierre sus ojos, se arrepienta de sus pecados y reciba a Cristo Jesús en su corazón, para que desde hoy tenga la dicha y la seguridad de una vida eterna en el reino celestial.