Jesus Is Life

DIOS HONRA A LOS QUE LE HONRAN

DIOS HONRA A LOS QUE LE HONRAN

Alrededor del mundo, un gran número de cristianos piensan que haber recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador es suficiente para agradar a Dios y entrar en su reino. Con estos pensamientos erróneos, no se apartan definitivamente de los deseos de su vieja naturaleza pecaminosa, sino que siguen en las prácticas de ellos, solo con una pequeña pero gran diferencia de que los domingos, dejan de practicar el pecado y asisten regularmente a la iglesia, y participan de las diferentes actividades de la misma. Esta doble vida de los creyentes, no honra para nada a Dios, razón por la cual Él tampoco los honrara, tal como nos da a conocer el profeta Samuel: “Por lo tanto, el SEÑOR, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la tribu de Leví me servirían siempre como sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me menosprecian.” 1 Samuel 2:30 NTV.

Elí era descendiente de la tribu de Leví. A los descendientes de esta tribu, Dios los había elegido para que sean sus sacerdotes, en su tabernáculo y luego en el templo de Jerusalén. Conforme a esta elección, Elí cumplía sus funciones como sumo sacerdote en el tabernáculo, pero había descuidado la educación de sus hijos. Cuando se dio cuenta de la maldad del corazón de sus hijos, no aplicó ninguna acción disciplinaria para tratar de corregirlos, sino que los dejó que siguieran adelante con sus acciones perversas y pecaminosas. Elí no solo que pasó por alto el pecado de sus hijos, sino que también había pasado por alto el pecado de los sacerdotes que estaban bajo su jurisdicción. Por ello, el Señor tomó las medidas disciplinarias necesarias en contra de Elí y toda su descendencia.

Entonces el Señor por medio de uno de sus profetas, regañó a Elí por haber permitido que los apetitos de sus hijos tuvieran prioridad sobre los derechos de Dios. El profeta le dio a conocer que las promesas de sacerdocio perpetuo para su descendencia, serían revocadas, por tal razón, a Elí y a su casa, ya no se les permitiría servir a Dios en el tabernáculo cumpliendo funciones sacerdotales tal como sus antepasados. Elí fue el único culpable de esta dura sentencia de parte de Dios. Él y su familia habían dejado de honrar a Dios, por tal razón, Dios también dejó de honrarlos, y los despojó de la función sacerdotal. A todos los que no honren a Dios con su vida, Dios tampoco los honrara, y los despojara del privilegio de llegar a su morada en el reino de los cielos, pese a que hayan aceptado a su amado Hijo Cristo Jesús. Por eso, si queremos llegar a nuestra morada eterna en el reino de los cielos, es importante que nos apartemos de todos los placeres de este mundo, y dediquemos por completo nuestras vidas a honrar y glorificar a nuestro amoroso Padre Celestial.

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