Jesus Is Life

ALABAR A DIOS EN TODO TIEMPO

ALABAR A DIOS EN TODO TIEMPO

HECHOS 16:20 ¡Toda la ciudad está alborotada a causa de estos judíos! les gritaron a los funcionarios de la ciudad. 21 Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos practicar porque son ilegales. 22 Enseguida se formó una turba contra Pablo y Silas, y los funcionarios de la ciudad ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan con varas de madera. 23 Los golpearon severamente y después los metieron en la cárcel. Le ordenaron al carcelero que se asegurara de que no escaparan. 24 Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. 25 Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. NTV.

Alabar y glorificar el santo nombre del Señor, resulta fácil para casi todos los creyentes cuando Dios les llena de bendiciones sus vidas, pero que pasaría ¿Si las bendiciones fuesen cambiadas por necesidades, enfermedades y persecuciones por causa de su fe en el Unigénito Hijo de Dios?. Sin duda, en vez de alabar y glorificar a Dios, lo reprocharían por la situación que les toca vivir pese a que han entregado sus vidas a Él. Tristemente, la alabanza, la adoración y el servicio a Dios de la mayoría de los creyentes, está estrechamente relacionado con el favor que puedan recibir de Él. Esta actitud del creyente de estos tiempos contrasta con la actitud de los creyentes de la iglesia primitiva, y especialmente con la actitud de los discípulos de Cristo, ya que ellos alababan y glorificaban el santo nombre de su Señor en medio de las situaciones adversas que atravesaban.

En cierta ocasión, Pablo y Silas en su misión de proclamar el evangelio del reino de los cielos, liberaron a una joven que había estado por muchos años bajo la esclavitud del maligno. Esta acción benevolente de estos siervos de Dios, desagradó en gran manera al amo de la joven, quien con ira y desprecio agitó al pueblo para que estén en contra de los misioneros extranjeros. Los magistrados de la ciudad al ver a la multitud alborotada en contra de estos hombres, supusieron que había algo de verdad en los cargos que presentaron en contra de ellos. Razón por lo cual ordenaron que Pablo y Silas fueran avergonzados, azotados y puestos en los calabozos más obscuros y húmedos de la ciudad. De acuerdo a la orden de los magistrados, los soldados azotaron fuertemente a los siervos de Dios, les provocaron heridas profundas y le entregaron al carcelero sin ningún lavado de las heridas. El carcelero los metió en la cárcel de más adentro, en celdas pestilenciales, frías y húmedas, de donde se excluía toda luz, y en donde se oxidaban las cadenas en los presos. Como si eso no fuese poco, también les colocaron el cepo, asegurándose de esta manera que no pudieran escapar de la celda. Con los cepos las piernas de los prisioneros se mantenían abiertas y podían sufrir severos calambres después de poco tiempo.

Aunque sus cuerpos aún estaban sangrando a causa de los latigazos, y sus cuerpos estaban siendo torturados por los cepos, Pablo y Silas no perdieron su fe en el Unigénito Hijo de Dios, en su lugar, estaban regocijados en Él, y lo demostraron al elevar sus espíritus por encima del dolor, por eso al llegar la medianoche, estos valerosos siervos de Dios, oraban, y cantaban himnos. Su gozo era totalmente independiente de las circunstancias terrenales que estaban viviendo. Y la fuente de todo su cántico, alegría y gozo estaba arriba, en el cielo más allá. A la larga, esta actitud de los discípulos sería un ejemplo para los futuros mártires de la iglesia primitiva, así como también para los reformadores de la iglesia de Cristo. La alegría y el gozo de servir a Cristo, sobrepasa cualquier dolor que puedan infringir los hombres perversos y pecadores a los verdaderos siervos del único Dios verdadero, el Dios que los rescató de la condenación eterna.

Queridos hermanos. Pablo y Silas en vez de reprochar a Dios por la situación adversa que atravesaban en su misión, se llenaron de gozo y alegría, tanto que se olvidaron de todo el dolor producto de las heridas sangrantes y el cepo en sus piernas, cantaron jubilosamente himnos y lo glorificaron en presencia de los demás prisioneros. De esta manera testificaron que la alegría de ser instrumentos en las manos del Señor, está por encima de cualquier situación adversa o dolor, incluso la muerte misma. Hermanos. No solo cuando nuestras vidas estén bien o llena de bendiciones deberíamos alabar y glorificar a Dios, sino en todo momento y especialmente en los momentos más difíciles de nuestra vida. Como hijos de Dios, siempre debemos estar gozosos y alabar a Dios por que hemos sido rescatados de la condenación eterna, y testificar este gozo que tenemos en Cristo a las personas que todavía se encuentran bajo la esclavitud del maligno.

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