Jesus Is Life

BUSQUE A DIOS EN TODO MOMENTO

BUSQUE A DIOS EN TODO MOMENTO.

JEREMÍAS 21:1 El SEÑOR habló por medio de Jeremías cuando el rey Sedequías envió a Pasur… y al sacerdote Sofonías… para hablar con el profeta. Le suplicaron: 2 Por favor, habla al SEÑOR por nosotros y pídele que nos ayude. El rey Nabucodonosor está atacando a Judá. Quizá el SEÑOR sea misericordioso y haga un poderoso milagro como lo ha hecho en el pasado. Tal vez obligue a Nabucodonosor a que retire sus ejércitos. 3 Jeremías respondió: Regresen al rey Sedequías y díganle: 4 “Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: ‘Haré que tus armas no sirvan contra el rey de Babilonia ni contra los babilonios que te atacan fuera de tus murallas. Es más, traeré a tus enemigos al mismo corazón de la ciudad. NTV.

Acudir al Señor, no es propio de las personas que se encuentran disfrutando del bienestar y la fortuna. En esos momentos de abundancia y prosperidad, sienten que no necesitan a Dios para nada, ya que se creen autosuficientes para afrontar cualquier adversidad, pero cuando las tribulaciones finalmente llegan a sus vidas, se dan cuenta de que no pueden afrontarlas en sus propias fuerzas, y es, en ese entonces, cuando se acuerdan del Señor y acuden en busca de su ayuda. El eterno Creador, ¡por mucho tiempo había advertido al pueblo hebreo que si no cambia el estilo de vida reprochable que estaba llevando!, Su ira descendería sobre él. Pero el pueblo, no tomó en serio las advertencias contra su pecado, más bien, se burló del vocero y del juicio decretado por el Señor. Judá, ante las advertencias de juicio, no mostró arrepentimiento, ni buscó el perdón de su Creador, prefirió seguir llevando una vida de pecado.

Una vez que el juicio decretado por el Señor llegó, el pueblo y los líderes de la nación, se olvidaron de las burlas que habían hecho al profeta Jeremías y acudieron delante de él, para que intercediera por ellos en presencia del Señor. Judá, cuando se sintió amenazado por el ejército babilonio, se acordó de su Creador y fue corriendo por su ayuda, pero sin mostrar un genuino arrepentimiento de sus pecados, solo estaba interesado en obtener el favor del Señor. En la actualidad sucede algo similar. Las personas cuando se les habla de Dios, no prestan atención, ni dan tiempo para escuchar el mensaje, algunos hasta llegan a burlarse del evangelio de Dios. Pero cuando sus vidas corren peligro, se olvidan del rechazo que hicieron a la palabra y claman a Dios por su ayuda y su salvación. Estas personas buscan a Dios solo por sus propios intereses personales, al igual que lo hizo el pueblo de Israel en la antigüedad.

Cuando Judá fue atacado por el ejército babilonio, buscó la ayuda de Dios para ser liberado de las manos de sus enemigos, pero el Señor les dio la espalda, tal como lo había hecho Judá cuando no quiso escuchar las palabras de advertencia llevado por el profeta Jeremías. El rey Sedequías y todo el pueblo judío cosechó lo que había sembrado, no recibieron la ayuda de Dios. Las personas creen que pueden utilizar a Dios de acuerdo a lo que les convenga, creen que pueden clamarle, solo en los momentos de desesperación. Los que piensan así están muy equivocados, porque Dios no acudirá a socorrer a las personas que no hayan mostrado un sincero arrepentimiento y menos a aquellas personas que hayan despreciado su palabra. A los que lo buscan, solo en los momentos de desesperación, Dios los abandonará a su suerte, hasta cuando se arrepientan de todo corazón y vuelvan humillados ante Él.

Queridos hermanos. Al igual que el pueblo judío, muchas personas en la actualidad, acuden a la presencia del Señor, solo en los momentos de necesidad o de angustia, pensando obtener su favor, pero el Señor, no escuchará el clamor de estas personas, porque sus bondades, no son para las personas que no hayan mostrado un genuino arrepentimiento de sus pecados. El Señor, pese a su amor y misericordia, dará la espalda a todo aquel que acude a su presencia solo en los momentos de necesidad y de angustia, tal como lo hizo con el pueblo de Judá en el pasado. Hermanos. No busquen su relación con Dios solo cuando estén pasando por dificultades, ya que si lo hacen, Él les dará la espalda. Nuestra relación con Dios debe ser constante, ya sea en los tiempos buenos como en los tiempos malos, solo así, podremos acudir confiadamente delante de Él en busca de su ayuda en momentos de necesidad y aflicción.

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