Jesus Is Life

DÉJESE GUIAR POR EL ESPÍRITU SANTO

DÉJESE GUIAR POR EL ESPÍRITU SANTO

Cuando éramos nuños, nuestros padres siempre que nos llevaban a algún lado, nos tomaban de la mano para que no nos extraviáramos. Tomados de la mano de nuestros padres, caminábamos tranquilos por todo lugar, porque confiábamos que bajo su guía, no tropezaríamos con ningún obstáculo, ni caeríamos en algún hoyo profundo. Dejarnos guiar por alguien que se preocupe por nuestro bienestar, es lo mejor que podemos hacer. En nuestro caminar en Cristo, tenemos a alguien especial que se preocupa por nuestro bienestar, y quiere guiarnos por el mejor camino libre de todo obstáculo y hoyos profundos que nos pueden llevar a la condenación eterna. El apóstol Pablo nos exhorta a que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo: “Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa.” Gálatas 5:16 NTV.

El deseo de la naturaleza carnal que ha dominado al hombre por muchos años, no desaparece automáticamente cuando acepta a Cristo Jesús. Ese deseo permanece, y muchas veces, los creyentes se dejan dirigir por los deseos de esa naturaleza pecaminosa, fallando de esa forma la voluntad de Dios. La única forma en que el creyente puede ser fuerte y resistir a los impulsos de su naturaleza carnal, es cuando se deja guiar o dirigir por el Espíritu Santo de Dios que mora en su interior. Ser guiado por el Espíritu Santo involucra el deseo de escuchar atentamente Su voz, la predisposición para obedecer y la sensibilidad para discernir entre sus sentimientos y su diligencia para actuar.

Ser guiado por el Espíritu Santo, además, es permitir que Él tome el control absoluto de la vida. No solo del cuerpo físico, sino también la mente, la voluntad y las emociones porque todas están sujetas por igual al pecado. Para no ser guiado por la naturaleza carnal, el Espíritu Santo debe tomar el control absoluto del hombre. Además, ser guiados por el Espíritu es permanecer en comunión con Él. Es tomar decisiones a la luz de Su santidad. Es estar ocupados con las cosas de Cristo Jesús, porque el ministerio del Espíritu es guiar al creyente para que sirva en el cuerpo de Cristo a través de los dones Espirituales. Cuando el creyente es guiado en el Espíritu Santo, no se dejará llevar por los impulsos de su naturaleza pecaminosa, y en su mente, el amor de Cristo estará en sus acciones y el poder de Cristo lo ayudará a controlar sus deseos egoístas. La carne, o vida del yo, será tratada como muerta.

Desde el momento que aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, todos los creyentes tenemos la presencia del Espíritu Santo morando en nuestro interior. Por eso debemos permitirle que tome el control de nuestras vidas, para que nos dirija por el camino trazado por nuestro Señor, solo así no nos dejaremos guiar por los impulsos de nuestra vieja naturaleza que nos quiere dirigirnos a la condenación eterna. Mantengamos nuestros oídos sordos a la voz de nuestra carnalidad, y seamos sensibles a la voz del Espíritu Santo para hacer su voluntad.

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