Jesus Is Life

NUESTRA CONFIANZA SOLO EN EL SEÑOR

NUESTRA CONFIANZA SOLO EN EL SEÑOR.

SALMOS 146:3 No pongan su confianza en los poderosos; no está allí la ayuda para ustedes. 4 Ellos, al dar su último suspiro, vuelven al polvo, y todos sus planes mueren con ellos. 5 Pero felices son los que tienen como ayudador, al Dios de Israel los que han puesto su esperanza en el SEÑOR su Dios. 6 Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Él cumple todas sus promesas para siempre. 7 Hace justicia al oprimido y da alimento al que tiene hambre. El SEÑOR libera a los prisioneros. NTV.

El miedo es una emoción propia de los seres humanos. Esta emoción desagradable es provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Además, el miedo está relacionado con la ansiedad. Ante la aparición de esta desagradable emoción, las personas buscan ponerse a buen recaudo, para lo cual acuden hacia las personas que tengan algún grado de poder físico o poder de autoridad que les puedan proteger de alguna amenaza eminente. El hombre por lo general, ante cualquier peligro pone su confianza en las manos de otro hombre.

El salmista ante este hecho común entre las personas, incitó a todos sus compatriotas para que dejen de poner sus vidas en las manos de otros hombres, ya sean hombres poderosos, o gobernantes. Ya que los hombres, al dar su último suspiro, vuelven al polvo, y todos sus planes mueren con ellos. Confiar en otros hombres para nada es provechoso, ya que todos los hombres tienen una vida corta, su tiempo en este mundo es pasajero y limitado, razón por la cual no pueden brindar una protección para siempre, ni tampoco tienen un poder extraordinario. Los mejores hombres son, como mucho, inútiles. No pueden salvarse a sí mismos, ni mucho menos a los demás. Cuando el corazón del hombre deja de latir, él muere, es sepultado y su cuerpo se vuelve al polvo. Todos los planes grandiosos que hayan podido tener perecen junto a ellos. Así que podríamos decir del hombre, que es infiel, débil, mortal y pasajero.

En contraste a los hombres insensatos que ponen su confianza en otros hombres, los hombres sensatos ponen su entera confianza en Dios. Ellos pueden vivir felices y tranquilos porque tienen la seguridad que ante cualquier peligro o amenaza, el Dios de Israel Quien hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en el universo, va a estar delante de ellos para resguardarlos y protegerlos de toda asechanza maligna. La confianza en Dios, de quien únicamente puede venir el auxilio seguro al ser humano. En consecuencia, es inútil confiar en poderes humanos, por muy altos que sean, pues los mismos príncipes dejan de existir y después de la muerte no pueden prestar ayuda a nadie

Sólo el Dios de Jacob puede inspirar verdadera confianza, es fiel y cumple todas sus promesas para siempre a sus siervos. Especialmente muestra su solicitud y favor con los oprimidos, los necesitados, los hambrientos, los ciegos, los contrahechos, los peregrinos, los huérfanos y las viudas. Sin lugar a duda, el Señor es. el Abogado de los débiles. Él se encarga de ver que los justos sean defendidos, y que su causa finalmente triunfe. El Señor es Proveedor. Da alimento a los hambrientos, tanto en el sentido espiritual como físicamente. El Señor es Libertador de los cautivos, los libera de la opresión humana, de las cadenas del pecado, de las garras del mundo, de la esclavitud al diablo y de vivir egoístamente. Solo el Señor puede retribuir su confianza a los hombres

Queridos hermanos, a menudo los insensatos cuando se hallan al borde del peligro, erróneamente ponen su confianza en las manos de otros hombres para que les ayuden, sin analizar que ellos no pueden salvarse a sí mismos de las asechanzas externas. A estos hombres insensatos, el salmista los incita a que en vez de poner su confianza en los simples mortales, pongan su confianza en el Creador de todas las cosas existentes en el universo. Hermanos, ante cualquier peligro, no acudamos a nadie más que al eterno Creador. Él es el único que nos puede ayudar a salir victoriosos ante cualquier situación adversa. Porque el Señor es fiel y cumple con cada una de sus promesas hasta la eternidad. Si acudimos al Señor, podemos estar seguros de que nos liberará de los que nos oprimen, sean hombres o huestes espirituales de maldad. Además, nos proveerá para cada una de nuestras necesidades, tanto materiales como espirituales.

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