Ensayos

MAYORDOMOS DE LA CREACIÓN

MAYORDOMOS DE LA CREACIÓN.

En el desarrollo de la historia, el hombre ha transformado profundamente los ecosistemas, hasta el punto de que en algunos casos, estos cambios han resultado irreversibles, como en el caso de la deforestación desmedida de bosques protectores, que han ocasionado la pérdida de especies de la flora y fauna. Otra de las causas de la transformación del ecosistema del planeta es; la urbanización desmedida de terrenos fértiles, y la explotación descontrolada de los recursos naturales, han ocasionado la escasez de agua en algunas regiones de la tierra, mientras que, en otras, fuertes temporales e inundaciones la devastan. No es un secreto para nadie que la destrucción del medio ambiente que la economía mundial propicia directa e indirectamente está poniendo en serio peligro la vida humana en la Tierra.

La constante combustión de combustibles fósiles y la contaminación del suelo, del agua y del aire por medio de fertilizantes químicos contaminantes están causando no solamente la destrucción de la flora y la fauna, sino que además están generando un cambio insospechado del clima y con ello, una amenaza real para la existencia humana. El hombre poco a poco, ha venido deteriorando su hogar dada por Dios para que viviese en completa armonía con todas las especies de plantas y animales creadas por El, interpretando erróneamente el mandato de Dios dada al ser humano el de sojuzgar la tierra y todo lo que en ella subsiste, todo lo creado por Dios.

El hombre ha pasado por alto el reconocer que Dios al principio no creo solo al ser humano, sino conjuntamente todo lo que existe en el planeta, para que viva en completa armonía. Dios creo con su profundo amor a toda la naturaleza, la flora, la fauna, los ríos, los montes, los collados, el aire. Al reconocer todo esto el hombre podrá entender el profundo amor de Dios.

Entender el amor de Dios, Implica entender y reconocer la perfecta creación armónica de todo el universo, implica entender que ninguna creación echa por el Señor esta aislada una de la otra, toda su creación está íntimamente relacionada, todo esta creado por la misma materia original, todo está formado por su poder, por sus manos y por su palabra.

Entender su amor, implica entender el principio mismo de su creación, implica ubicarse en el punto de partida de la creación de todo el cosmos, entender la declaración de su palabra para que todo existiera, y entender que todo lo que hizo fue perfecto.

El inicio de todas estas cosas la encontramos en el libro de Génesis, que significa nacimiento o comienzos. Este libro contiene los registros de la creación; el jardín del Edén, los antediluvianos, o las personas que vivieron antes del diluvio; el diluvio; la torre de Babel; la dispersión de las razas; y las vidas de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob, y José. Génesis ha sido llamado “el libro de los orígenes,” pues todos los otros libros de la Biblia surgen de él.

Este libro «de los orígenes», por su nombre hebreo bereshit, revela la propia naturaleza y el carácter de Dios, y abarca desde el inicio de la maravillosa creación del mundo y la humanidad, hasta el comienzo del pueblo elegido, pasando por categóricos sucesos como: la entrada del pecado y el perdón; el crecimiento y el desarrollo de la humanidad; la dispersión de las razas; la redención del pueblo escogido y la salvación a través del Mesías prometido; la vida de Abraham, Isaac, Jacob y José, y su sistema de gobierno patriarcal

El contexto inicial para Génesis es la eternidad pasada. Dios en ese entonces, por un acto deliberado y por la Palabra divina, habló e hizo que la creación existiera, la adornó, y finalmente exhaló vida a una masa de polvo que él formó a su imagen, al cual la llamo humano, y se convirtió el punto de coronación de su creación

El contexto histórico para los primeros acontecimientos en Génesis es claramente mesopotámico. Mientras que es difícil señalar con precisión el momento histórico para el cual este libro fue escrito, Israel, primero oyó Génesis en algún momento previo a cruzar el río Jordán y entrar en la Tierra Prometida (1405 a.C.).

Génesis tiene tres contextos geográficos distintos y secuenciales: 1) Mesopotamia (caps. 1-11); 2) la Tierra Prometida (caps. 12-36); y 3) Egipto (caps 37-50). Los marcos de tiempo de estos tres segmentos son: 1) Creación has 2090 a.C.; 2) 2090-1897 a.C; y 3) 1897-1804 a.C. Génesis cubre más tiempo que el resto de los libros de la Biblia combinados.

La tradición secular hebrea y cristiana destaca que el autor del libro de Génesis: es Moisés. El profeta, posiblemente utilizó documentos antiguos existentes en sus días, y compuso esta obra literaria bajo la dirección del Espíritu Santo. El libro termina unos 300 años antes de su época, y solamente pudo haber obtenido los informes que contiene por revelación directa de Dios o de anales históricos recibidos de sus antepasados.

El género literario del libro de Génesis; es una narrativa en prosa, interrumpida en algunos sectores por poemas. Gran parte de la prosa tiene cualidad lírica y empleada de forma magistral, el lenguaje figurado y otros elementos que caracterizan la más fina literatura épica del mundo.

La primera parte que va desde el capítulo 1:1 hasta el capítulo 2:4ª  del libro de Génesis,  este fragmento es una poesía, es   El «Himno de la Creación».

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. 6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. 8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. 9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero. 14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. 2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 4ª Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados

Este himno es una descripción poética de los pasos sucesivos de la creación, en cuadros majestuosos vertidos en el conocimiento molde bíblico del número siete. En toda la literatura, sea científica o de cualquier otro género, no hay relato más sublime del origen de las cosas.

Este himno destaca a un creador de todas las cosas, un creador que de la nada hiso todo el universo, afirma un principio de todo lo existente, visible e invisible, afirmando que Dios es; el supremo creador de la vida misma.

Este «Himno de la Creación». Fue usado por Moisés, pero sin duda escrito desde mucho antes, quizás por Abraham, Noé, Enoc o Adán. La escritura estaba en uso común dese mucho antes de los días de Moisés. Algunos de los «mandamientos, estatutos y leyes» de Dios ya existían en los días de Abraham, 600 años antes de Moisés (Gen 26:5).

No se sabe a ciencia exacta el origen de este hermoso «Himno de la Creación».  Tal vez Dios mismo reveló el remoto pasado de las cosas, así como también después había de revelar las cosas futuras a los profetas.

A lo mejor Dios mismo enseñó este himno a la corona de su creación, el ser humano, después de haber concretado toda su creación, y luego de la cual quizás, fue recitado en forma oral en el círculo familiar, o cantado como ritual de la adoración primitiva de generación tras generación, hasta que se inventara la escritura, cuidando Dios mismo de su transmisión fiel, hasta que por fin, bajo la mente privilegiada de Moisés, tomó su lugar como parte inicial del Divino Libro de los Siglos.

A lo largo de este himno, encontramos repetición de palabras esenciales como: todo, toda, todos y todas y expresiones tales como: dijo Dios, vio Dios, hiso Dios, llamo Dios, afirmando de esa manera que Dios era el supremo creador de todas las cosas.

El himno también destaca que el ser humano, es la corona de la creación, es creado a la imagen misma de su creador, a la imagen de Dios.  La imagen de Dios aquí no se refiere al aspecto físico o a su divinidad, se refiere a dos puntos específicos de la imagen de Dios: su esencia y su función. La esencia sugiere la capacidad que tenemos para relacionarnos con Dios: El nos ha estampado con algo que le permite entablar una relación íntima con nosotros. La función se refiere a que el ser humano ha sido colocado en la tierra como representante de Dios ante la creación, siendo ésta una responsabilidad de suma importancia.

El ser humano recibe el privilegio y desafío de reinar sobre la creación, de señorear y sojuzgar, lo cual implica autoridad y poder. Como representante de Dios, el ser humano debe ejercer ese poder como Dios lo haría: ha sido llamado a reinar sobre el mundo a favor de Dios.

Dios, en su completa sabiduría, creo al hombre y a la mujer, para que los dos se complementen. Esto lo podemos observar por la repetición del plural, los creó, los bendijo, les dijo, subraya que la humanidad está compuesta por el varón y la hembra. Se establece así una total equivalencia entre el hombre y la mujer. Existen desde el principio dos sexos distintos que juntos forman la humanidad.

Al recorrer los puntos principales del amor creador de Dios, entendemos que Dios fue ordenando gradualmente la creación del mundo, hasta lograr un ambiente adecuado donde pueda existir la vida. Una vez que ha logrado eso, el Señor da vida a la naturaleza; conformada por las plantas, animales y el ser humano, para que estos vivan en completa paz y armonía. El Señor le da al ser humano capacidades adicionales que, al resto de su creación, la capacidad de amar, de pensar y razonar para que sea el administrador de su maravillosa creación.

Analizando los puntos principales del texto bíblico del capítulo uno del libro de Génesis hacerca de la creación de Dios. Encontramos que El hiso una declaración con sus palabras y todo se hiso inmediatamente, creo todas las cosas que nosotros podemos ver y admirar, El los creo por el simple hecho de su amor y voluntad, Él lo hiso para amarlo y que su creación lo ame, El no tuvo ninguna necesidad de hacerlo, pero lo hiso, por amor.

Dios hiso diferente al ser humano del resto de la creación, El lo hiso a su imagen y semejanza, con las capacidades para que cuide y administre su creación, esto lo encontramos en el estudio a lo largo de toda su palabra.

En Génesis 1:26-28, leemos que el ser humano recibió de parte de Dios el mandamiento y responsabilidad de hacerse cargo del cuidado de su creación. El texto bíblico dice:  «ejerza dominio». Ahora bien, la palabra dominio nos plantea un serio problema ya que, depende de cómo se interprete, interaccionamos de una manera u otra con la creación de Dios. Hay dos grandes interpretaciones al respecto: el dominio entendido como explotación y el dominio entendido como responsabilidad. La primera opción considera que todo lo creado está allí para satisfacer al ser humano, el medio ambiente es un recurso, el valor de las cosas reside en su utilidad. La segunda, por el contrario, mira a la misión que recibió el ser humano de custodiar la creación, el medio ambiente es una responsabilidad, las cosas tienen valor intrínsecamente.

Toda la creación es de Dios y no del hombre, “Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella; el orbe y los que en él habitan” (Sal 24,1), esta afirmación recorre toda la Biblia y confirma que la tierra es el primer signo de la Alianza de Dios con el ser humano. Dios es el dueño absoluto de todo lo existente. La creación, aunque diferente del Creador, refleja su carácter, del mismo modo que una obra de arte refleja el carácter del artista que la llevó a cabo.

En Génesis 1:31 se nos menciona que, tras acabar la creación, el propio Dios declaró que todo lo creado era bueno en gran manera. Es importante esta afirmación, ya que, al ser declarada buena por Dios, la creación tiene un valor intrínseco, es valiosa en sí misma, no lo es por el hecho de que contribuya al sostén del ser humano, no lo es sólo porque nosotros podamos sacar provecho de ella.

El propio Dios ha declarado ser propietario absoluto de toda la creación. Esta es una verdad que una y otra vez repiten los salmos (Salmos 24:1; 89:8-14). Además, el Señor continúa proveyendo y sosteniendo todo lo creado. El salmo 104 es un magistral ejemplo en este sentido. En respuesta a ello, el salmista indica, que toda la creación reconoce y alaba al Señor (Salmo 148).

La perspectiva que adoptemos determinará cómo nos relacionaremos con la creación y que uso hagamos de ella. Por eso, es tan importante especificar el significado de dominio.

Las criaturas del Padre le dan gloria “con su sola existencia”, y, por eso, el ser humano debe hacer uso de ellas con cuidado y delicadeza. El ser humano debe usarlas, no como dueños absolutos, sino como administrador de la creación de Dios. Como discípulo de Jesús, tiene que dar gracias por el don de la creación, reflejo de la sabiduría y belleza del Dios Creador. A través de la creación cada persona entra en comunión con Él, con los demás seres humanos y con toda la creación.

La revelación bíblica nos enseña que cuando Dios creó al hombre, lo colocó en el jardín del Edén para que hiciera uso de él, señalándole unos límites que recuerdan al ser humano que Dios es el Señor y Creador, y de Él es la tierra y todo lo que contiene. Dios entrega a los seres humanos toda la creación, para desarrollar su vida y las de sus descendientes. Estos límites miran a preservar la justicia y el derecho que todos tienen a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todos.

Es triste que los cristianos hayan olvidado de una enseñanza bíblica tan importante y se hayan dejado arrastrar por la corriente consumista que está abusando y destruyendo la creación de Dios. El cristiano debe ser humilde y reconocer que muchas personas no cristianas y desconocedoras del principio de ser mayordomos de la creación, les han aleccionado y guiado en este proceso.

Las expectativas de Dios son que el hombre cultivara y cuidara del jardín. Es importante que se note que nunca se le dio al hombre propiedad sobre la creación, sino responsabilidad del cuidado de la misma. La palabra cuidar/guardar que aparece en Génesis es la misma que aparece en la bendición sacerdotal de Números 6:24-27. En ambos casos aparece la palabra “shamar” que significa cuidar de una manera gentil, amorosa, preservadora.

De hecho, podemos ver que las leyes levíticas protegían tanto a los animales como a la tierra. Deuteronomio 5:12-15 e indica que los animales descansarían en el día del reposo del mismo modo que los seres humanos. Levítico 25:1-7 nos habla de la necesidad de que la tierra pueda reposar a fin de poder renovarse.

La tierra está en peligro debido a la deforestación, al uso indiscriminado y no sostenible de los recursos naturales, a la polución y contaminación sin control. Todo esto debe mover a las personas a tener cuidado y amor por la naturaleza, porque sino se pone en peligro la supervivencia de la humanidad. Sin embargo, aunque no fuera así, aunque todos los peligros enunciados no existieran, igualmente deberían tener cuidado del medio ambiente, porque es el primer mandamiento que el ser humano recibió y porque forma parte del proceso redentor puesto en marcha por Jesús.

Los creyentes deben encabezar movimientos por el cuidado del planeta. La iglesia debe estar en la vanguardia de la ecología y la preservación de la naturaleza.

La tierra está seriamente amenazada, si se sigue obrando como se lo ha hecho hasta la actualidad, se podría destruir la herencia que han recibido y comprometer el futuro de las nuevas generaciones. El modelo de desarrollo que se ha adoptado desde la segunda guerra mundial, se basa en una economía que destruye la naturaleza, la cual se ve frágil e indefensa ante los intereses económicos y tecnológicos. Las intervenciones sobre los recursos naturales, no deben arrasar irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de la misma humanidad. Esto tiene implicaciones muy prácticas para todos los creyentes. Tienen que ser críticos en la forma en que viven, la energía que consumen, el agua que usan, tomar conciencia de que mil millones de habitantes de este planeta no tienen acceso a agua potable. De la misma forma de cómo se alimentan y qué hacen con los alimentos que no son consumidos. Debe reciclar, preservar y nunca gastar los recursos más de lo necesario. Además, deben apoyar las campañas que tengan como finalidad preservar y mantener la creación del Padre eterno, porque llegará un día en que, como dice la Escritura, se les pedirá cuentas de ello.

El cristiano debe recobrar su identidad como cuidador y protector de la creación de Dios. Son mayordomos que serán llamados a rendir cuentas de cómo han usado y cuidado de su creación.

La familia puede y debe ser una escuela para manejar adecuadamente los bienes de la creación. En ella, el comportamiento de cada uno da coherencia y autoridad moral para trabajar por la ecología. Desde ella se puede cambiar la mentalidad y las acciones de toda la sociedad. Hay que tener la firme convicción de que la ecología empieza en casa.

El cristiano esta llamado, por fidelidad al Evangelio, a influir en los gobernantes y en las legislaciones que tienen que ver con la ecología. De este modo la familia se convierte en “fermento de un mundo nuevo” promoviendo la conciencia y el compromiso con el bien de la creación. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable y no un planeta contaminado. Por ello hay que comprometerse en acciones como las que se enumeran a continuación.

El accionar del cristiano, debe ser visible delante de los seres humanos, promoviendo una   evangelización que ayude a descubrir y cuidar el don de la creación, educando en un estilo de vida de sobrio, austero y solidario, ejercitando responsablemente el señorío humano sobre la tierra, para que rinda sus frutos en su destinación universal.

Promover misiones y la presencia eclesial en las poblaciones más amenazadas, y apoyarlas en la correcta gestión de los recursos naturales, del agua y de los espacios urbanos, incentivando de esa forma, el cuidado de la creación de Dios

Los cristianos a través de la sabiduría dadas por el Señor, deben promover el desarrollo integral y responsable de una ecología natural y humana, basado en el evangelio de la solidaridad y el destino universal de los bienes, frente al utilitarismo individualista.

Por último, el hombre que ha nacido de nuevo debe reconocer que todo su entorno es una creación maravillosa de Dios, la cual hay que cuidarlo y protegerlo promoviendo un desarrollo que ayude a satisfacer las necesidades del presente, sin que comprometa las capacidades de las generaciones futuras para cubrir sus propias necesidades. Es necesario tomar en cuenta tres factores fundamentales para ello: la promoción de la responsabilidad social de las actividades productivas, el respeto y cuidado del medio ambiente natural, y, el respeto y promoción de la persona humana, de sus valores y de su cultura.

BIBLIOGRAFÍA:

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  12. http://www.ecocongregation.org/
  13. http://www.seasonofcreation.com/
  14. Apuntes de clases Pastor Rodrigo Riffo
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