Devocional

2 SAMUEL 23

UN GOBIERNO IDEAL.
 
1 David, el dulce salmista de Israel, declara: 2 El Espíritu del SEÑOR habla por medio de mí; sus palabras están en mi lengua. 3 El Dios de Israel habló, la Roca de Israel me dijo: “El que gobierna con justicia y gobierna en el temor de Dios, 4 es como la luz de la mañana al amanecer, como una mañana sin nubes, como el brillar del sol sobre la hierba nueva después de la lluvia”. 6 Pero los que no conocen a Dios son como espinos que se desechan, porque desgarran la mano que los toca. 7 … serán completamente consumidos por fuego. NTV.
 
La mayor parte de los gobernantes de este mundo, gobiernan sus naciones en conformidad a sus corazones, por eso, cometen muchos errores, pues los corazones de los hombrees casi siempre anhelan cumplir sus caprichos, y con este propósito planifican leyes y normas para sus propios beneficios, sin pensar en el bienestar de sus gobernados. Estos gobiernos no gobiernan con justicia pues no tienen a Dios en sus corazones. David el monarca hebreo, hace una diferencia entre un gobernante que gobierna teniendo a Dios en su corazón y otros que gobiernan sin Dios.
 
A lo largo de su reinado, el rey David gobernó su reino en justicia, gobernó teniendo a Dios en su corazón. En su reinado, no antepuso sus intereses personales, ni tampoco se aferró al trono, siempre buscaba agradar a Dios y por eso velaba por el bienestar de todo su reino. En los últimos años de su reinado, el monarca hebreo recibió una inspiración a través del Espíritu de Dios, en el cual el eterno Creador le revelo como gobierna un rey que teme a Dios y un rey que gobierna sin el temor de Dios.
 
Bajo la influencia del Espíritu Santo de Dios, David describe al rey ideal que anhela Dios para su pueblo. Un hombre justo que gobierne con justicia en el temor de Dios, sería como la luz del sol en una mañana sin nubes, y como la lluvia que alimenta a la hierba de la tierra. Con estas palabras, David hace referencia a las virtudes de un gobierno justo, un gobierno que, en vez de afligir a su pueblo con leyes e impuestos injustos, los llena de bendiciones. Un gobierno que está pendiente de su pueblo, para velar por el bienestar, es como una mañana de sol sin nubes y la lluvia que refresca el campo. Un gobierno que ejerce la autoridad de parte de Dios con justicia, en total sujeción a la soberanía divina, no gobierna para sus propios intereses, gobierna para los intereses de su pueblo, brindándoles seguridad y tranquilidad.
 
Pero en cambio, los gobiernos que no tienen al Señor en su corazón, son como espinos. A estos gobiernos no les interesa el bienestar de su pueblo, solo les interesa el poder y la autoridad. Gobiernan para sus propios intereses, no les importa si en su ambición vulneran los derechos de su pueblo. En el postrer día, estos gobernantes serán desechados, y completamente consumidos por fuego, por haber afligido a su pueblo y gobernado con injusticia.
 
Queridos hermanos, David, bajo la influencia del Espíritu Santo de Dios, da a conocer como deben ser los gobernantes que tienen a Dios en su corazón. Como deben utilizar esa autoridad que el Señor les dio a favor de su pueblo. Muchas personas cuando ocupan un puesto de autoridad, no reflexionan que esa autoridad fue concedida por el Señor, por eso, no actúan con justicia, y tratan de sacar todos los provechos posibles de esos puestos de autoridad. David describe las consecuencias futuras para los malos gobernantes, y sentencia que ellos serán desechados y consumidos por el fuego. Hermanos, si el eterno Creador nos dio el privilegio de ocupar un puesto de autoridad, sea secular o ministerial. Ocupemos esa autoridad en total sujeción a la soberanía divina, utilizándolo para el bienestar de los demás. Seamos esa mañana de sol sin nubes y esa la lluvia que refresca el campo para los que están bajo nuestro mando.

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