Devocional

2 SAMUEL 24

LO MEJOR PARA EL SEÑOR.

21 ¿Por qué ha venido, mi señor el rey? preguntó Arauna. David le contestó: Vine a comprar tu campo de trillar y a edificar allí un altar al SEÑOR, para que él detenga la plaga. 22 Tómela, mi señor el rey, y úsela como usted quiera le respondió Arauna a David… 24 Pero el rey le respondió… No, sino que insisto en comprarla, no le presentaré ofrendas quemadas al SEÑOR mi Dios que no me hayan costado nada. De modo que David le pagó cincuenta piezas de plata por el campo de trillar y por los bueyes. NTV.

El eterno Creador decretó su juicio en contra de David y envió tres días de peste sobre el pueblo hebreo, matando a setenta mil hombres. Cuando el ángel destructor estaba por destruir la ciudad de Jerusalén, Dios movido en misericordia lo detuvo junto a la trilla de Arauna. El Señor ordenó a David a través del profeta Gad, que levantara un altar conmemorativo en la trilla de Arauna, para que todo el pueblo hebreo la viera. Además le ordenó ofrecer sobre ese altar, un sacrificio de paz.

Tras las órdenes recibidas, el monarca hebreo se movilizó para realizar los trámites de compra de la propiedad a Arauna el jebuseo. Cuando el rey se acercó a sus propiedades, Arauna salió a encontrarlo y a ofrecerle sus servicios. Arauna, no pertenecía al pueblo escogido de Dios, pues era descendiente del pueblo que originalmente había vivido en Jerusalén. Este hombre sencillo y sincero, bajo la influencia del pueblo hebreo, había llegado a conocer y a adorar al verdadero Dios, había entregado su total confianza a Él.

Arauna le preguntó a David las razones de su visita, y cuando escuchó que estaba ahí para comprar sus propiedades y edificar ahí un altar al eterno Creador por haber detenido las plagas que afligía al pueblo hebreo, este se regocijó en gran manera. Cuando el monarca ofreció pagar por la propiedad, Arauna se lo ofreció como donación, no solamente sin costo alguno, sino también le ofreció los bueyes para los sacrificios y los trillos y los yugos para leña.

Pero David había aprendido algo en relación al servicio y al sacrificio a Dios, por eso rechazó el ofrecimiento de Arauna, y le dijo que compraría la propiedad por su precio; porque no ofrecería a su eterno Creador, holocaustos que no le costase nada. Lo esencial del sacrificio a Dios es el negarse a uno mismo y el dar de uno mismo. Habitualmente las personas dan a Dios aquello de lo que se pueden privar fácilmente, pero se niegan a dar algo que realmente les cueste.

David se sintió tan conmovido por la generosidad de Arauna que le pagó cincuenta siclos de plata por la era, y otros seiscientos siclos de oro por todo aquel lugar. y allí construyo un altar al Señor y sacrificó ofrendas quemadas y ofrendas de paz. Este lugar de sacrificio, sería el lugar donde Salomón, hijo de David, después de algunos años, finalmente construiría el templo, un lugar destinado a ofrecer sacrificios a Dios, y un monumento a la gracia y la misericordia de quien perdona: la iniquidad, la transgresión y el pecado.

Queridos hermanos, David rechazó el ofrecimiento de Arauna, no por soberbia, ni por arrogancia, lo rechazó porque no quería ofrecer algo al Señor que no le costara. David quería ofrecer a Dios algo que le costara desprenderse, algo por lo cual haya tenido que sufrir. David no tenía fortuna por el simple hecho de ser rey, el tuvo que batallar para conseguirla. El dinero que pagó a Arauna por la propiedad, fue el dinero del fruto de su esfuerzo y eso quería ofrecerle a su Creador. Hermanos, nuestro Creador se merece lo mejor, por eso, debemos darle lo mejor que tengamos, no lo que nos sobre, o lo que no nos duela darle. Reflexionemos: ¿Cuándo fue la última vez que dejamos de comprar algo que deseábamos, por entregarle todo a nuestro Salvador en respuesta a su infinito amor por nosotros?.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *