Devocional

2 SAMUEL 9

NUEVA ESPERANZA DE VIDA.

6 … Mefiboset; era hijo de Jonatán y nieto de Saúl. Cuando se presentó ante David, se postró hasta el suelo con profundo respeto… 7 ¡No tengas miedo! le dijo, David, mi intención es mostrarte mi bondad por lo que le prometí a tu padre Jonatán. Te daré todas las propiedades que pertenecían a tu abuelo Saúl, y comerás aquí conmigo, a la mesa del rey. 8 Mefiboset se inclinó respetuosamente y exclamó: ¿Quién es su siervo para que le muestre tal bondad a un perro muerto como yo? 11 A partir de ese momento, Mefiboset comió a la mesa de David, como si fuera uno de los hijos del rey. NTV.

La prioridad inmediata después de la ascensión al trono de un nuevo monarca en épocas antiguas, era la de exterminar a todos los miembros de la familia de aquel que le había precedido en el poder; para evitar que después de algún tiempo, se les ocurriese reclamar el título real. Pero David fue distinto a los monarcas de las otras naciones del mundo. Él buscó a los familiares de su predecesor en el trono de Israel, para mostrar la bondad y la misericordia del eterno Creador, y devolverles la honra que se merecían al ser descendientes de la monarquía hebrea.

Durante un período de reposo de sus guerras, David recordó su pacto perpetuo realizado con su amado amigo Jonatán, y decidió buscar a los descendientes de la casa de Saúl a quien pudiera honrar. Con este propósito David llamó a Siba, quien había sido mayordomo de Saúl y le preguntó sobre los descendientes de la familia de Saúl que pudiesen estar vivos. Siba informó a David de la existencia de Mefi-boset, el hijo lisiado de Jonatán y nieto de Saúl. Quien, estaba viviendo en el hogar de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar al otro lado del Jordán cerca de la ex-capital de Is-boset, Mahanain.

David envió a buscar a Mefi-boset, quien, cuando llegó, se postró sobre su rostro, e hizo reverencia reconociéndolo como rey soberano de Israel. Pero David al notar el miedo de Mefi-boset le aseguró que no tenía de que temer, además, le anunció que le devolvía todos los bienes que le pertenecían a Saúl, que habían sido administrados por Siba para beneficio del rey, y le prometió a Mefi-boset que mientras viviera, sería invitado permanente a la mesa real y tratado como uno de la familia.

A duras penas podía Mefi-boset creer lo que estaba oyendo. Si recapitulaba su vida, no podía encontrar las razones por las que el monarca debiera demostrarle semejante bondad a quien se veía a sí mismo de tan poco valor e indeseado como un perro muerto. Pero nada de eso importaba, David quería mostrarle misericordia, no por algo que hubiese hecho, ni por lástima, sino por amor a su padre, Jonatán, y por encima de todo, por el amor y la misericordia de Dios. Gracias al vínculo de amor de su padre con David, Mefi-boset se convirtió en el miembro de la casa real en Jerusalén.

Queridos hermanos, David expresó su bondad y misericordia, al acoger en su palacio como un miembro más de su familia a Mefi-boset, el hijo de su amado amigo Jonatán, cumpliendo de esa manera su promesa hecha en el pasado. El eterno Creador siempre muestra su amor, bondad y misericordia por las personas a través de sus siervos. A través de David, Dios sacó de la desolación física a Mefi-boset dándole una nueva esperanza de vida llena de bendiciones. Hermanos, es impensable que, habiendo conocido la bondad de Dios, nuestro corazón no se preocupe por las necesidades de los otros. La gracia de Dios debe encontrar allí un lugar para los demás. pues al igual que Mefi-boset, nosotros fuimos rescatados de nuestra desolación espiritual y restaurados a su compañerismo. Él nos rescató y nos convirtió en sus propios hijos e hijas, no tratándonos como mereceríamos, sino según su misericordia. Asegurándonos de una esperanza de vida eterna llena de bendiciones.

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