VICTORIA DEL CORDERO.
Apocalipsis 17:3 … El ángel me llevó en el Espíritu al desierto. Allí vi a una mujer sentada sobre una bestia de color escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos… 9 … Las siete cabezas de la bestia representan las siete colinas donde la mujer gobierna. También representan siete reyes: 10 Cinco reyes ya han caído, el sexto reina actualmente, y el séptimo todavía no ha llegado pero su reino será breve. 11 »La bestia escarlata que existía pero que ya no existe es el octavo rey. Este rey es como los otros siete, y él también va rumbo a la destrucción. 12 Los diez cuernos de la bestia son diez reyes que todavía no han subido al poder; pero éstos serán designados como reyes por un breve momento para reinar junto con la bestia. 18 La mujer … representa la gran ciudad que reina sobre los reyes del mundo. NTV.
Desde el momento de la rebelión de Lucifer contra su Creador, comenzó la batalla entre el bien y el mal. Esta batalla se ha desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad: una lucha entre los hijos de Dios y los hijos de Satanás. Esta batalla tuvo un inicio y, de igual forma, tendrá un final, donde el vencedor será el supremo Creador. En el tiempo final, Dios preparará el escenario para ese enfrentamiento. El Creador dará una última oportunidad para que los habitantes de la tierra se arrepientan y vuelvan a Sus brazos. Esta oportunidad se manifestará a través del derramamiento de las siete plagas sobre la tierra, con el propósito de que los adoradores de la Bestia recapaciten, se arrepientan y vuelvan su mirada al Creador. Para quienes no aprovechen esta oportunidad, el Señor descenderá para luchar contra ellos.
Dios ya tiene preparada su batalla final contra aquellos que no se arrepintieron a pesar de las disciplinas preliminares enviadas antes del juicio final. Estas advertencias fueron manifestaciones de su justicia, pero también expresiones de su misericordia para llamar al arrepentimiento. Precisamente, el apóstol Juan describe a los enemigos que el Señor enfrentará en su batalla sobre la tierra. Para recibir esta revelación, el apóstol fue llevado en espíritu al desierto por uno de los ángeles que había derramado una de las plagas de la ira de Dios sobre el planeta. Allí, el ángel le reveló la sentencia y el destino final que recaería sobre los enemigos de Dios.
En esta nueva visión, el apóstol Juan contempló muchas aguas y, sobre ellas, a una mujer sentada sobre una bestia con siete cabezas y diez cuernos. Esta escena profética está cargada de simbolismo y revela aspectos importantes acerca de los acontecimientos del tiempo final. Cada uno de los elementos que componen esta visión posee un significado particular relacionado con los enemigos de Dios, quienes serán finalmente juzgados conforme a su justicia y soberanía en el tiempo final.
Los enemigos representados son los siguientes: las aguas representan a la humanidad pagana que rechazó el mensaje de salvación de Cristo; los diez cuernos representan a los futuros líderes mundiales; las siete cabezas representan a siete reyes o imperios que dominaron y dominarán la tierra. Cinco de esos reyes ya gobernaron en la antigüedad y quedarían dos más por regir el mundo. La bestia representa, según esta interpretación, al anticristo, quien morirá y resucitará para asombro de sus seguidores. La mujer representa el lugar escogido como centro logístico de la futura dominación mundial y religiosa, la cual será gobernada por el anticristo. En el tiempo final, los reyes, los líderes políticos y los incrédulos se pondrán al servicio de la bestia y le entregarán todo el poder y autoridad. Todos estos poderes se aliarán con el único propósito de enfrentarse al Cordero de Dios. Sin embargo, no podrán prevalecer contra el Señor de señores y Rey de reyes. El Señor saldrá victorioso de esa batalla, y Satanás nuevamente será avergonzado.
Queridos hermanos. La historia de la humanidad avanza hacia el cumplimiento del propósito soberano de Dios. Aunque el mal se haya levantado y parezca fortalecerse por un tiempo, el desenlace ya está definido: el Señor obtendrá la victoria definitiva sobre Satanás y sobre todo poder que se oponga a Él. Ningún reino humano ni fuerza espiritual podrá impedir el cumplimiento de sus planes eternos. Por eso, hoy es tiempo de volver el corazón a Cristo, recibir su salvación y vivir bajo el triunfo que Él conquistó en la cruz, permaneciendo firmes en la fe y esperando con esperanza el regreso glorioso de nuestro Señor. Amigo. En el tiempo final el Señor saldrá victorioso de su batalla contra Satanás, tal como lo venció en el pasado cuando, voluntariamente, se entregó en la cruz del Calvario. Jesús ya venció a la muerte y hoy le ofrece su victoria a usted. Acepte a Cristo Jesús en su corazón, confiese sus pecados y comience a vivir bajo la victoria de nuestro amado Señor.