Jesus Is Life

EN CRISTO, LA VIDA TIENE SENTIDO.

ECLESIÁSTES 1:2 Nada tiene sentido dice el Maestro, ¡ningún sentido en absoluto!. 3 ¿Qué obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol? 4 Las generaciones van y vienen, pero la tierra nunca cambia. 8 Todo es tan tedioso, imposible de describir… 9 La historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada realmente nuevo bajo el sol. 10 A veces la gente dice: ¡Esto es algo nuevo!; pero la verdad es que no lo es, nada es completamente nuevo. 14 Observé todo lo que ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el viento. NTV.

Desde épocas remotas, el hombre ha tratado de buscar el sentido de su existencia en este mundo. Con ese afán, ha buscado las respuestas en los guías espirituales de las diferentes religiones paganas existentes en el mundo. Han buscado en los escritos de los grandes pensadores del pasado, en la práctica de la meditación, en el desdoblamiento del cuerpo, alma y espíritu, y muchas otras prácticas semejantes, pero ninguna de las prácticas citadas, les ha dado la respuesta anhelada. El hombre no ha encontrado el sentido de su existencia. Al igual que muchos otros hombres, el sabio Salomón trató también de buscar el sentido de la vida misma, pero tampoco encontró la respuesta que anhelaba.

Salomón, cerca del final de su vida terrenal, con la sabiduría que había recibido del eterno Creador, analizó todo lo que había hecho a lo largo de su existencia bajo el sol. Al terminar su análisis llego a la conclusión de que todo lo que había hecho le parecía que no tenía sentido. Entre los hebreos y los habitantes de todos los pueblos de la región, era una creencia generalizada que sólo los buenos prosperaban y que sólo los malos sufrían, pero bajo el análisis profundo del sabio esta creencia generalizada demostró ser totalmente falsa. Ya que no todos los buenos prosperaban, ni todos los malos sufrían, buenos y malos tenían la misma predisposición para prosperar como para sufrir. Bajo la lupa del sabio, debajo del sol, no todos los hombres recibían lo que realmente merecían.

En su investigación, Salomón vio que las generaciones humanas pasaban una tras otra, pero la tierra nunca cambiaba, permanecía tal cual, esto le pareció algo tan tedioso, y en ocasiones imposibles de describir. En la perspectiva del sabio, la historia humana no hacía nada más que repetirse una y otra vez; no se suscitaba algo nuevo, algo extraordinario, algo fuera de serie bajo el sol. A pesar de que su gobierno estaba en su época dorada, la vida de Salomón se había vuelto algo muy cotidiano, no le satisfacía nada de lo que había hecho, le pareció que todo lo que se hace en este mundo, no era más que una simple vanidad, como querer atrapar el viento con las manos.

Queridos hermanos. En la actualidad, muchas personas entre ellos algunos cristianos, se sienten intranquilos e insatisfechos con sus vidas, y al igual que Salomón, se cuestionan de las cosas que han hecho en su corta existencia debajo del sol. Se preguntan: ¿Estaré dirigiendo mi vida dentro de la voluntad de Dios?, ¿Por qué me siento tan cansado e insatisfecho?, ¿Cuál es el significado de la vida?, ¿Me sentiré feliz con mis logros cuando mire hacia atrás?, ¿El tiempo que he dedicado a servir a Dios, valdrá de algo?, ¿Este es lo último para mi vida? El creyente se hace un sinfín de preguntas similares a estas, y al no encontrar respuestas que les satisfagan, se sienten tentados a alejarse de los caminos de la salvación y la vida eterna. La experiencia externa no puede satisfacer los anhelos íntimos del corazón. Solo el acercarse a Dios de todo corazón garantiza una completa satisfacción personal. Hermanos. Como seguidores de Cristo tenemos que darnos cuenta que nuestra vida en este mundo es transitoria, breve, pasajera, vana, y a veces trivial. En ocasiones parecerá que no tiene sentido y lo será siempre y cuando no tengamos a Cristo en nuestro corazón. Una vida sin Cristo, no tiene sentido la existencia del hombre, porque su vida no contará para nada, habrá transitado sin sentido en este mundo, sin haber hecho algo para cambiar su realidad de condenación eterna. Pero nosotros que hemos aceptado a Cristo en nuestro corazón, nuestras vidas ya no están vacías, ya que Cristo le da sentido a nuestra existencia, nos llena de completa satisfacción y nos da la certeza de que nuestra vida no acabará con la muerte física, sino que perdurará para siempre en la presencia de Dios Padre

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