Jesus Is Life

SOMOS UNA VALIOSA POSESIÓN

SOMOS UNA VALIOSA POSESIÓN

Cuando compramos o nos regalan algo que realmente nos agrada, lo cuidamos como el tesoro más valioso para nuestras vidas, pese a que el costo real del objeto no sea demasiado alto, pero nosotros con nuestro aprecio lo valoramos más de lo que cuesta. Antes de conocer a Cristo, nuestras vidas no valían nada, porque estábamos contaminados por el pecado, y éramos como una podredumbre con un olor para nada agradable. Pero pese a que nuestras vidas no valían nada, Dios nos adquirió por medio del sacrificio de su amado Hijo Cristo Jesús en la cruz del calvario, y ahora somos una posesión muy valiosa para Él. Este alto valor que tenemos para Dios nos da a conocer el apóstol Santiago: “Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión.” Santiago 1:18 NTV.

Dios no nos adquirió para que seamos de su posesión porque nosotros lo hayamos merecido, o porque hayamos tenido un alto valor, ni mucho menos porque lo hayamos estado buscando, sino que lo hizo de su propia y libre voluntad. Su amor para con nosotros fue inmerecido, regalado y sin que lo buscásemos. Fue totalmente voluntario de Su parte para adoptarnos como sus hijos. Nuestro amado Padre Celestial, por medio del sacrificio de su amado Hijo, nos rescató de las tinieblas del pecado y nos lavó para que estemos sin mancha delante de su santa presencia. Por este maravilloso acto de amor nos hizo nacer de nuevo. Por este nacimiento espiritual nos hacemos Sus hijos, una relación que nunca puede cambiar, por cuanto un nacimiento nunca se puede deshacer. Dios nos hizo nacer por medio de la predicación de la palabra, la cual al ser escuchada, actuó gracias a la intervención del Espíritu Santo para que la aceptemos en nuestro corazón. Pues aparte de la Biblia, no conoceríamos el camino de la salvación. ¡No sabríamos siquiera que la salvación está disponible!

Ahora que hemos alcanzado la redención, somos parte de la familia de Dios, le pertenecemos solo a Él, y somos su posesión más valiosa. Por todo lo que ha hecho Dios por nosotros pese a que no lo merecíamos, nos debe mover para agradecerle de todo corazón, honrarle y glorificarle, llevando una vida de total obediencia a Su bendita palabra. Por ese enorme amor que Dios tuvo por nosotros, nuestro deber es anunciar juiciosamente las Buenas Noticias de la salvación a todas las personas que todavía no conocen a Su amado Hijo, para que ellos al escuchar la palabra de verdad anunciada, también puedan mostrar arrepentimiento y alcanzar el perdón de sus pecados, así como el nuevo nacimiento para que sean parte de la familia de Dios y parte de su posesión mas valiosa.

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