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PERDÓN SINCERO

PERDÓN SINCERO

HECHOS 7:54 Los líderes judíos se enfurecieron por la acusación de Esteban y con rabia le mostraban los puños. 57 … se taparon los oídos con las manos y empezaron a gritar. Se lanzaron sobre él, 58 lo arrastraron fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Sus acusadores se quitaron las túnicas y las pusieron a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Mientras lo apedreaban, Esteban oró: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Cayó de rodillas gritando: ¡Señor, no los culpes por este pecado!. Dicho eso, murió. NTV.

Perdonar a los agresores se ha hecho una tarea muy difícil para la gran mayoría de los seguidores de Cristo, puesto que para el hombre no es fácil olvidar las agresiones recibidas. Algunos creyentes piensan que solo Jesucristo pudo perdonar incondicionalmente a sus agresores, pero al estudiar las Escrituras, se puede ver que el perdón sincero a sus agresores también estaba en el corazón de los discípulos de Cristo, así como en el corazón de los miembros de la iglesia primitiva. Uno de los miembros de la iglesia primitiva que extendió su perdón sincero a sus agresores, fue Esteban, y lo hizo en el lecho de su muerte.

Esteban había sido electo por la comunidad cristiana como uno de los primeros diáconos de la iglesia primitiva. Este valeroso siervo de Dios, fue acusado falsamente por los libertos ante las autoridades judías. El concilio antes de juzgar y sentenciar a Esteban, pese a tener ya un veredicto en su contra, trataron de tomar su declaración de las acusaciones que existían en su contra. Ante este pedido del concilio, Esteban en su declaración, no trató de declararse inocente de los cargos en su contra, en su lugar, les dio un breve repaso de toda la historia del pueblo hebreo, hasta llegar a la muerte de Jesucristo, el Mesías prometido. Con esta narrativa de los hechos, acusó a los líderes judíos de haber perseguido y asesinado a los profetas de Dios, así como al Mesías, el Unigénito Hijo de Dios.

Estas fuertes declaraciones hechas por Esteban, ocasionaron que los miembros del concilio estallen de rabia en su contra, y pusieran las manos sobre él para llevarlo fuera del concilio y ejecutarlo a vista de todo el pueblo. Ellos tenían una excusa para esta ejecución, ya que Esteban había sido acusado de blasfemar contra las leyes Mosaicas y contra Dios mismo. La pena por blasfemia, hablar con irreverencia de Dios, era morir apedreado (Levítico 24:14). Por lo general, a los judíos no se les permitía aplicar la pena de muerte; esto estaba reservado a sus gobernantes romanos. Pero parece que los romanos hacían una excepción cuando el templo estaba amenazado. Esteban había sido acusado de hablar contra el templo, y aunque la acusación era infundada, los furiosos líderes religiosos, sin juicio ni veredicto, apedrearon a Esteban. No entendían que las palabras de Esteban eran ciertas porque no buscaban la verdad. Solo querían defender sus puntos de vista.

Pese a que su ejecución estaba siendo injusta, Esteban no maldijo a los que le lanzaban piedras, en su lugar, oró a Dios para que no tomara en cuenta el pecado que estaban cometiendo estos hombres. La oración pronunciada por Esteban en su lecho de muerte, fue muy similar a la oración que realizó Jesucristo en la cruz. Los primeros cristianos se gozaban al sufrir como Jesús sufrió porque eso significaba que les tenían por dignos. Por ese gozo de morir por la causa de Cristo, no guardaban rencor contra sus agresores, en su lugar al igual que su amado Maestro, tenían compasión de sus agresores y oraban para que Dios Padre no tomara en cuenta las agresiones que realizaban en su contra.

Queridos hermanos. Sin duda es difícil tener una actitud similar a los cristianos de la iglesia primitiva y mucho mas tener una actitud similar a la de nuestro amado Señor y Salvador. Pero pese a que esto sea difícil, debemos tratar de imitar esa actitud, debemos perdonar sinceramente a nuestros agresores y orar a Dios Padre por ellos, para que Él en su amor y misericordia no tome en cuenta las agresiones realizadas por ellos en nuestra contra. Hermanos. Perdonar a los que nos ofenden o agreden no es imposible, y para muestra tenemos a Esteban, ya que él no guardó rencor contra sus agresores, murió extendiéndoles su sincero perdón, aunque no le pidieron. Así mismo oró a Dios Padre para que perdone a sus agresores por el crimen que estaban cometiendo en contra de un inocente.

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