Jesus Is Life

AMOR Y OBEDIENCIA A DIOS

AMOR Y OBEDIENCIA A DIOS

Las personas nos maravillamos con la rapidez y la agilidad para realizar saltos que tienen los caballos o para trotar con elegancia. De la misma manera, nos maravillamos y aplaudimos la velocidad, agilidad, destreza y fuerza de los hombres. Sin duda, los seres humanos nos dejamos cautivar fácilmente por el aspecto externo de los hombres y de los animales, como el aspecto físico, la fortaleza y la destreza que puedan tener. Pero nuestro amado Padre Celestial, no se deja atraer de estos aspectos externos que tienen los hombres, sino que se atrae por sus aspectos internos como la obediencia, amor y reverencia que puedan manifestar hacia Él, y esto nos da a conocer el salmista: «Para Dios, lo que cuenta no es la fuerza del caballo, ni la fuerza del hombre; para él, lo que cuenta es que la gente lo obedezca y confíe en su amor. Salmos 147:10 – 11 TLA.

Cuando asistimos a un evento deportivo, o lo vemos por medio de la televisión o por algún medio digital, podemos ver que las personas presentes en los estadios o coliseos se desbocan, saltan, gritan fervientemente y aplauden a los deportistas, pero también podemos ver que otros asistentes al evento, alternativamente abuchean y silban a los mismos deportistas. Estos son fanáticos que se involucran emocionalmente en cada jugada del partido. Podríamos decir que se complacen, ¡y tanto!, en la agilidad del hombre, es decir, en su habilidad para realizar el juego. Los gritos fervientes, los aplausos y la admiración de los hombres hacia los deportistas, no solo atrae a los adolescentes y jóvenes inconversos sino también a los cristianos, razón por lo cual algunos de ellos toman la decisión de introducirse en alguna disciplina deportiva, y la convierten desgraciadamente en la pasión de sus vidas.

Las personas al dedicar su vida a la práctica deportiva, pasan la mayor parte de su tiempo entrenando para tratar de mejorar sus habilidades, y técnicas para el juego. Sus mejores esfuerzos están encausados para lograr la excelencia en el mundo del deporte. Al hacer de la práctica deportiva su pasión, dejan de lado lo que es más importante para su vida, que es su relación con Dios. A Dios no le atrae lo buen deportista que puedan ser sus hijos, lo que realmente le atrae es su obediencia y su comunión con Él. El deportista creyente podrá ganarse la admiración y los aplausos de todo el mundo, o ganarse un sinfín de trofeos y medallas, pero todo esto no le servirá de nada, si no tiene una estrecha relación con su Creador. La palabra de Dios no intenta prohibir el interés de los creyentes en los deportes, lo que intenta dar a entender es que los creyentes no deben enfocarse tanto en el deporte hasta el hecho de olvidarse de su relación con Dios. Porque a Dios le interesa que sus hijos le amen profundamente, le obedezcan y confíen plenamente en Él

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x