Jesus Is Life

PERSEVERAR EN ORACIÓN

PERSEVERAR EN ORACIÓN

LUCAS 11:5 Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: 6 “Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”. 7 Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”. 8 Pero yo les digo: Aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia. 9 Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. NTV.

Toda persona que se plantea propósitos para su vida, por lo común no se rinde fácilmente ante los obstáculos, sino que hace todo lo posible para superar esos obstáculos y así cumplir con sus propósitos establecidos. En este mundo nada es fácil, por eso solo los que luchan y persisten llegan a cumplir sus propósitos, en cambio los que se rinden ante el primer obstáculo, nunca cumplirán sus planes y propósitos. Al igual que se persiste para tratar de cumplir con los propósitos establecidos para la vida secular, los creyentes también deben persistir en la oración para recibir la respuesta de Dios a sus oraciones. La persistencia en oración no es porque Dios no esté atento a las oraciones de sus hijos, sino porque Dios desea que sus hijos no desfallezcan en su fe y confianza en Él.

Para enseñarles acerca de la persistencia en la oración, el Señor contó a sus discípulos una parábola acerca de una persona que va a medianoche a pedirle a su vecino tres panes para alimentar a un huésped inesperado. Al principio su vecino rechaza la petición de ayuda porque él ya estaba en su cama acostado durmiendo y no quería levantarse. Sin embargo, debido a la persistencia en llamar a la puerta, logró que su vecino se levantara de su cama y le diera todo lo que necesitaba. Con esta parábola, el Señor enseñó a sus discípulos la importancia de persistir en la oración para recibir la respuesta de Dios Padre. Pero con esto, Jesucristo no quiso decir a sus discípulos que si querían una respuesta favorable de Dios, debían orar como charlatanes, repitiendo una y otra vez lo que necesitan, hasta que Dios no tenga más remedio que responderles sus pedidos favorablemente. Lo que Jesucristo trató de enseñarles, es que la persistencia puede traer buenos réditos a la vida de los hombres. Porque si un vecino humano egoísta se conmueve y responde ante la petición persistente de su prójimo, mucho más se conmueve el amoroso y bondadoso Dios Padre y responderá cuando sus hijos vayan a él una y otra vez con sus necesidades.

La persistencia en la oración supera la insensibilidad de las personas, no la de Dios. La práctica de la persistencia es más que cambiar el corazón de los hijos de Dios que cambien el corazón de Dios Padre. La persistencia en oración permite a los creyentes comprender y expresar la intensidad de sus necesidades, además les ayuda a reconocer la total dependencia de Dios y su obra para satisfacer sus necesidades. Pero la persistencia en oración, no es garantía de que los creyentes reciban todo lo que hayan pedido a Dios Padre, porque mucho de los pedidos que el hombre hace son banales y no están alineados conforme a la voluntad de Dios. Por eso esos pedidos, jamás recibirán una respuesta favorable, no porque Dios sea tacaño, o porque no le interesa la felicidad de sus hijos, sino porque Él sabe lo que realmente necesita cada uno de sus hijos. No hay tal cosa como una oración incontestada. La respuesta puede no ser la que los creyentes querían o esperaban; pero, aun cuando no se conceda lo que los creyentes piden, la respuesta viene de la sabiduría, el amor y la generosidad de Dios.

Queridos hermanos. Nuestro amoroso Padre Celestial sabe de antemano todo lo que realmente necesitamos, pero desea que acudamos con nuestras oraciones a Él. No debemos acudir a Dios con dudas de que nuestras oraciones posiblemente no sean respondidas, sino con la certeza de que nuestro amoroso Padre Celestial dará respuesta a todas nuestras oraciones. Hermanos. Si todavía no hemos recibido respuesta a alguna de nuestras oraciones, meditemos si esa petición es solo para satisfacer alguna banalidad personal, o realmente es una necesidad que nosotros tenemos. Si es una necesidad real no nos aflijamos, por lo contrario, persistamos con más intensidad en esa necesidad no contestada, sabiendo que Dios a su debido tiempo nos responderá favorablemente pues nuestra petición está en conformidad a su voluntad.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x