Jesus Is Life

UN GRAN PREMIO EN EL CIELO

UN GRAN PREMIO EN EL CIELO

Dentro de los diez mandamientos dados por el eterno Creador a su pueblo, existen algunos mandamientos que son fáciles de obedecer y practicar si se los lee literalmente. A la mayoría se le hace fácil no quitar la vida a su prójimo, o calumniarle, injuriarle, robarle, y mentirle. También se les hace fácil no deshonrar a sus padres, ni rendir adoración a imágenes ni a ídolos creados por manos humanas. Cumplir estos mandamientos son realmente importantes, pero no son los únicos que se deben cumplir para heredar el reino de los cielos. Esto el Señor lo hizo saber a una persona adinerada que anhelaba entrar al reino de los cielos tras su partida de este mundo. “El hombre le dijo: Maestro, todos esos mandamientos los he obedecido desde que era niño. Jesús lo miró con amor y le dijo: Sólo te falta hacer una cosa. Ve y vende todo lo que tienes, y reparte ese dinero entre los pobres. Así, Dios te dará un gran premio en el cielo. Después de eso, ven y conviértete en uno de mis seguidores.” Marcos 10:20-21 NTV.

Al igual que muchas personas de la actualidad, el hombre que se acercó a Jesucristo pensó que podía heredar el reino de los cielos con base del principio de hacer conforme a lo que se encontraba escrito en la ley de Moisés, que le decía lo que debía hacer. Ante esto, Jesucristo le citó cinco mandamientos, que tratan primordialmente de su relación con su prójimo. Estos cinco mandamientos en resumen le decían que «Debería amar a su prójimo como a sí mismo». El hombre profesó haberlos guardado desde su juventud. Ante la respuesta afirmativa del hombre, Jesucristo le desafío a ir más allá del sentido literal de los cinco mandamientos que le había citado anteriormente. Le desafió a deshacerse de todas sus pertenencias, vendiéndolas y luego compartir todo el dinero recaudado con las personas más necesitadas. Y tras deshacerse de todas sus riquezas, que se adhiriera a su movimiento como uno de sus discípulos.

Para heredar el reino de los cielos no es suficiente con que se cumpla con los mandamientos de manera literal, es necesario ir más allá. Toda persona puede decir que ama a su prójimo, pero si no comparte de lo que tiene con su prójimo que no tiene, ese amor profesado queda en la nada. Jesucristo nos pide que si realmente anhelamos entrar en su reino, compartamos lo que tenemos con las personas necesitadas, y no solo eso, sino que también mantengamos una estrecha relación con Él, convirtiéndonos en uno de sus discípulos. Heredar el reino de los cielos demanda sacrificios, pero hay una promesa de un gran premio para todos los que estén dispuestos a hacer estos sacrificios. Este premio no será material, sino un premio espiritual, que será mucho mayor que los sacrificios que podamos hacer por Cristo.

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