Jesus Is Life

SACUDIRSE EL POLVO DE LOS PIES

SACUDIRSE EL POLVO DE LOS PIES

LUCAS 9:1 Cierto día, Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y sanar todas las enfermedades. 2 Luego los envió para que anunciaran a todos acerca del reino de Dios y sanaran a los enfermos. 3 Les dio las siguientes instrucciones: No lleven nada para el viaje, ni bastón, ni bolso de viaje, ni comida, ni dinero, ni siquiera una muda de ropa. 4 Por todo lugar que vayan, quédense en la misma casa hasta salir de la ciudad. 5 Y, si en algún pueblo se niegan a recibirlos, sacúdanse el polvo de los pies al salir para mostrar que abandonan a esas personas a su suerte. NTV

Compartir las Buenas Nuevas de salvación, no es una tarea fácil, porque no todas las personas están dispuestas a escuchar esta maravillosa noticia acerca del reino de los cielos. Algunas personas tienen un corazón tan endurecido que en vez de prestar atención a este mensaje, lo repelen, incluso llegan a insultar a los que comparten estas Buenas Noticias de salvación. Jesucristo en Su completa omnisciencia, sabía que el mundo no recibiría fácilmente Su mensaje, ni a sus mensajeros, razón por la cual de ante mano dio a conocer a sus discípulos la dificultad que tendrían en el cumplimiento de su deber. Además, les instruyó la manera en cómo debían proceder con las personas que no quieran recibir el mensaje del reino de los cielos.

Los discípulos ya habían pasado un cierto tiempo junto a su Maestro, capacitándose para desarrollar el ministerio al que les había llamado, por eso como parte de su capacitación, era momento de replicar las enseñanzas que habían recibido, tanto las teóricas como las practicas. Ellos habían escuchado atentamente cada una de las enseñanzas de su Maestro, así como también habían visto las señales milagrosas que había hecho en favor de las personas más necesitadas. Ahora, los discípulos tenían que recorrer los pueblos y ciudades compartiendo el mensaje de la salvación y la vida eterna. Por eso cuando llegó el tiempo preciso para que desarrollen su ministerio, el Señor les concedió a los doce discípulos, el poder y la autoridad para echar fuera demonios y para sanar toda clase de enfermedades.

El Señor no solo les dotó de poder y autoridad a sus discípulos, sino también les dio instrucciones precisas para su viaje evangelístico y misionero. Les dijo que fueran sin equipaje, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni bastón, ni ropa extra y sin cosas que les pueda estorbar en su recorrido por todas las aldeas y ciudades. La prohibición del bastón posiblemente puede significar que no deben llevar uno extra en caso de que el bastón que normalmente usan los caminantes se quebrara o se perdiera. Durante su misión, la posada como los alimentos les serían provistos por los moradores hospitalarios de las ciudades que visiten con el evangelio. Además, les instruyó que si no eran bien recibidos en alguna ciudad o aldea, que al salir de aquella ciudad o aldea sacudieran el polvo de su calzado como testimonio de abandono a los moradores de dichas ciudades y aldeas a su suerte.

Jesucristo en su omnisciencia, sabía que no todos los moradores de los pueblos y aldeas iban a recibir con agrado a sus discípulos, ni al mensaje que ellos llevaban. Por eso, la instrucción anticipada de lo que les podía ocurrir en su ministerio era importante, pues ellos al encontrarse con personas que no les quieran recibir, no se desmoralizarían, sino que seguirían adelante con su camino hacia otras ciudades, donde sus moradores si estuvieran dispuestos a recibirlos como huéspedes y escuchar atentamente sus enseñanzas acerca del reino de los cielos.

Queridos hermanos. En la tarea de compartir el evangelio, no todas las personas van a responder de igual manera, algunos prestarán atención al mensaje del evangelio, pero otras personas, ni siquiera darán su tiempo para que se les presente el evangelio que da salvación y vida eterna. Ante una situación similar, los siervos de Jesucristo no tienen que desmoralizarse, en su lugar deben seguir adelante compartiendo el evangelio a otras personas que deseen alcanzar la salvación y vida eterna. Hermanos. La tarea que el Señor nos delegó no es nada fácil, pues nos encontraremos con personas que resistirán a que les compartamos el evangelio. Ante un rechazo rotundo, no debemos perder el tiempo tratando de persuadirlos, pues si nos enfocamos tanto tiempo en los que rechazan, perderemos la oportunidad de alcanzar a otras personas que si deseen escuchar la Buena Noticia de salvación y vida eterna.

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