Jesus Is Life

PERDÓN INMENSO

PERDÓN INMENSO

LUCAS 7:44 Luego se volvió a la mujer y le dijo a Simón: Mira a esta mujer que está arrodillada aquí. Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para lavarme el polvo de los pies, pero ella los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 Tú no me saludaste con un beso, pero ella, desde el momento en que entré, no ha dejado de besarme los pies. 46 Tú no tuviste la cortesía de ungir mi cabeza con aceite de oliva, pero ella ha ungido mis pies con un perfume exquisito. 47 Te digo que sus pecados que son muchos han sido perdonados, por eso ella me demostró tanto amor. Pero una persona a quien se le perdona poco, demuestra poco amor. NTV.

Para poder emprender y sobresalir en la vida, las personas que no han tenido la fortuna de nacer en una familia acomodada, por lo general tienen que realizar préstamos económicos a las agencias financieras. Pero muchas veces, los planes de emprendimiento no salen como se esperan y las personas quedan atrapadas en sus deudas. Si esas deudas le son perdonadas, seguramente las personas quedarían totalmente agradecidas con sus benefactores. Solo las personas que son conscientes de lo que se les ha perdonado, muestran una profunda gratitud, pero las personas que no son conscientes, pasarán por alto el perdón que se les ha otorgado.

En este mundo, todas las personas sin excepción tienen una deuda inmensa que no pueden pagar ni con todo el dinero del mundo, esa deuda es el pecado. El precio del pecado no puede ser pagado con dinero físico, y si se pudiera, no habría dinero en el mundo ni para pagar la deuda de un pecador, porque la deuda de un solo pecador es tremenda, y si se multiplicara esa deuda por todos los habitantes del mundo, la deuda sería incalculable. Pero gracias al profundo amor de Dios, esa deuda fue cancelada por medio del sacrificio realizado por Jesucristo en la cruz del calvario. Muchas personas no son conscientes del alto precio que pagó el Señor por sus vidas, por eso no muestran ninguna clase de gratitud ni amor hacia Él, pero las personas que son conscientes del perdón de su deuda que han recibido, se humillan delante de su Señor, le expresan su amor y gratitud por medio de la obediencia a Su palabra, y su servicio en Su cuerpo que es la iglesia.

Al igual que en la actualidad, muchas personas en los tiempos de Jesucristo tampoco se dieron cuenta de la tremenda deuda que se les estaba perdonando. Este fue el caso de un fariseo, quien había invitado a Jesús a que senara con él en su casa. Cuando el Señor estaba en la casa del fariseo, una mujer de dudosa reputación, corrió hacia el Maestro y se postró delante de Él, le lavó los pies con sus lágrimas, los secó con su cabello, besó sus pies y los ungió con un exquisito perfume. Con estos actos, la mujer expresó su profundo amor hacia el Señor por haberle perdonado una tremenda deuda que había cargado sobre sus hombros.

En contraste a la mujer de dudosa reputación, el fariseo le había dado una acogida muy fría a Jesucristo, no dando atención siquiera a las más elementales cortesías de hospitalidad practicadas en la tradición judía, como lavar los pies del invitado, besarle la mejilla y dándole aceite para ungirle la cabeza. Esta manera de actuar de Simón, se debió a que no tenía ninguna sensación de tener una tremenda deuda que se le tenía que perdonar, porque bajo su percepción, era totalmente justo y no tenía pecados que se le debían ser perdonados. Si hubiese sido consiente de que es pecador, habría amado al Señor tan profundamente como lo hizo la mujer de dudosa reputación.

Queridos hermanos. Es una realidad de que muchos creyentes pese a haber recibido a Jesucristo en su corazón, no son conscientes de la tremenda deuda que se les fue perdonado, por eso mantienen una relación fría con el Señor. No dan su tiempo para tener una estrecha comunión con Él, por medio de la oración y el estudio de su bendita palabra. Tampoco dan su tiempo para servirle con los dones y talentos que han recibido. Hermanos. nuestra deuda delante de Dios era tremenda, pero por su gran amor, esa deuda se nos fue perdonada en la cruz de Cristo. Jesucristo para que seamos perdonados de nuestros pecados, tuvo que entregar Su preciosa vida en sacrificio. Él tuvo que recibir insultos, calumnias, burlas, escupitajos, golpes, azotes, finalmente ser clavado en una cruz y traspasado con una lanza. Todo esto fue el precio que pagó para que nosotros seamos perdonados. Por eso Jesucristo merece toda nuestra gratitud, amor, lealtad y servicio.

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