Jesus Is Life

AMAR A LOS ENEMIGOS

AMAR A LOS ENEMIGOS

LUCAS 6:27 Pero a los que están dispuestos a escuchar, les digo: ¡Amen a sus enemigos! Hagan bien a quienes los odian. 28 Bendigan a quienes los maldicen. Oren por aquellos que los lastiman. 32 Si sólo aman a quienes los aman a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores aman a quienes los aman a ellos! 33 Y, si sólo hacen bien a los que son buenos con ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores hacen eso! 35 ¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. 36 Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo. NTV.

Ante las burlas, insultos y maltratos, es difícil que una persona se mantenga tranquila y sin deseos de pagarles con la misma moneda. Porque un hombre no tiene un corazón abnegado y dispuesto a sufrir toda clase de penalidades injustificadas, sin tratar de hacer nada para vengarse. Por lo contrario, el corazón del hombre es soberbio y no está dispuesto a pasar por alto las ofensas recibidas, aunque las ofensas no sean tan graves. El hombre no está dispuesto para perdonar y amar a sus enemigos, más bien siempre está dispuesto a vengarse de los que los lastiman. La venganza no es algo que le agrada al Hijo de Dios, por eso en una de sus enseñanzas, instruyó a todos sus seguidores a que tengan un comportamiento bastante diferente con las personas que los agredan. Un comportamiento que sería totalmente inesperado en este mundo perverso, lleno de maldad y pecado.

El comportamiento diferente que Jesucristo pidió a todos sus seguidores es el amor a los enemigos. En ese momento de la historia, el pueblo judío estaba bajo la opresión del imperio romano, razón por la cual mostraban un desprecio, odio, y deseos de vengarse de ellos. Ante este sentir generalizado del pueblo judío, Jesús les pidió que se olvidaran de todo sentimiento de desprecio, odio y venganza, y los reemplazarán por amor y deseos de bienestar para todos aquellos que les hagan daño. Estas palabras de Jesucristo, apartaron a muchos de sus seguidores, porque no estaban dispuestos a amar y bendecir a sus enemigos. El amor que pedía el Maestro, no era solo de palabras, sino acciones de benevolencia en favor de sus opresores. Perdonar agravios y expresar amor por los agresores, sin duda es difícil, no solo para las personas inconversas, sino también para los hijos de Dios, porque los sentimientos de odio y venganza por los enemigos, no desaparecen totalmente del ser del creyente al momento de su conversión a Cristo, ese sentimiento persiste hasta que el creyente se vuelva uno con su Señor y Salvador.

Para que no exista dudas entre sus seguidores, Jesucristo repitió una vez más el deseo de como deberían actuar sus seguidores con sus enemigos. Además, les recalcó que esta forma diferente de actuar con sus enemigos demostraría que realmente son hijos de Dios. Naturalmente, no es de esta manera en que los hombres llegan a ser hijos del Altísimo; esto sólo puede suceder recibiendo a Jesucristo como su Señor y Salvador. Pero ésta es la forma en que verdaderos creyentes se manifiestan al mundo como hijos de Dios. Además, el Señor dio una promesa de recompensa a todos los que actúen diferentemente a cómo actúa el mundo con sus enemigos. Jesucristo no pidió a sus seguidores algo que Él no haya hecho primero por ellos, ya que antes de que llegaran a Él, ellos eran sus enemigos, pero pese a eso, el Señor no les trató con odio, ni desprecio, sino que les trató con amor, y les perdonó todas sus faltas sin ninguna clase de reproches. Jesucristo es bondadoso para con los ingratos y malvados. Cuando sus seguidores actúan como Él, manifiestan la semejanza de familia. Muestran al mundo que han nacido de Dios.

Queridos hermanos. Esta petición que nos hace el Señor sin duda es muy difícil para la mayoría de nosotros, porque cuando una persona nos lastima, el odio, el rencor y los deseos de venganza se apoderan de nosotros, pero no debemos dejar que esos sentimientos nos dominen por completo. Debemos pedir al Espíritu Santo que nos ayude a tener dominio propio para no dejarnos vencer de esos sentimientos perversos. Además, debemos pedirle que nos ayude a reemplazar esos sentimientos por amor y deseos de bendiciones para los que nos lastiman. Hermanos. Amar a nuestros enemigos significa que debemos actuar en la búsqueda de sus intereses, como orar por el bienestar de ellos, pedir a Dios que bendiga sus vidas y la vida de todos sus familiares, y si están en nuestras manos debemos brindarles nuestra ayuda oportuna. Al actuar de esta manera, demostraremos al mundo que verdaderamente somos hijos de Dios.

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