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CRISTIANOS RECTOS, JUSTOS Y ÉTICOS

CRISTIANOS RECTOS, JUSTOS Y ÉTICOS

MATEO 28:11 … algunos de los guardias entraron en la ciudad y les contaron a los principales sacerdotes lo que había sucedido. 12 Se convocó a una reunión con los ancianos, y decidieron dar a los soldados un gran soborno. 13 Les dijeron: Ustedes deben decir: “Los discípulos de Jesús vinieron durante la noche, mientras dormíamos, y robaron el cuerpo”. 14 Si llega a oídos del gobernador, nosotros los respaldaremos, así no se meterán en problemas. 15 Entonces los guardias aceptaron el soborno y dijeron lo que les habían ordenado. Su historia corrió por todas partes entre los judíos y la siguen contando hasta el día de hoy. NTV.

“Por la plata baila el mono”. Este famoso refrán da a entender que algunas personas pueden cambiar de opinión o parecer o ser capaces de cualquier cosa simplemente por lucro económico. Y esto es una realidad, ya que a lo largo de la historia humana se ha podido comprobar que la voluntad y la conciencia de los hombres puede ser comprada con total facilidad. El hombre por un precio razonable, puede dar un testimonio falso en contra de otro sin ninguna clase de remordimiento. Un funcionario público puede dar concesiones a una empresa privada sin que este cumpla las leyes estatales de permisos, si está de por medio un jugoso cheque a su favor. O los jueces pueden dictar sentencias a favor del mejor postor sin temor de perjudicar a un inocente, etc. Este fue el caso de los guardias romanos que custodiaban la tumba de Jesús. Ellos aceptaron el soborno de los principales líderes religiosos del pueblo hebreo para distorsionar la verdad y contar un testimonio falso en cuanto al cuerpo desaparecido de Jesús del sepulcro donde descansaba.

Los guardias romanos que custodiaban el Sepulcro de Jesús, huyeron llenos de terror al ver a un ángel del Señor decender del cielo, correr la piedra que protegía la entrada del sepulcro de Jesús y sentarse sobre ella. Ellos presurosamente entraron a la ciudad de Jerusalén a comunicar la noticia y justificarse. Pues tenían que dar una explicación de alguna manera todo lo que había ocurrido con el cuerpo de Aquel que había sido crucificado tres días antes. Al llegar ante los sacerdotes, les contaron detalladamente todo lo sucedido, y sus narrativas fueron apegadas a la verdad. Los sacerdotes al escuchar esta noticia nada conveniente para ellos, ni siquiera se tomaron la molestia de discutir los hechos con los guardias; sino que aceptaron el informe como preciso y verdadero. Después de todo, el informe no venía de los discípulos ni de otra parte interesada.

Ellos convocaron a una reunión de urgencia a todos los ancianos y líderes religiosos del pueblo para buscar una salida favorable a este revés, ya que habían trabajado juntos para acusar a Jesús ante Pilato, y ahora debían trabajar juntos para tratar de encubrir la verdad, por eso una vez que se instauró el sanedrín, ellos unánimes decidieron dar a los soldados un gran soborno para que dieran un testimonio distorsionado a la verdad. Además, les aseguraron que les darían todo su respaldo necesario ante el gobernador para que no tuvieran ninguna clase de problemas con él. Entonces los guardias fácilmente aceptaron la propuesta y el soborno. Una vez que los guardias romanos salieron de la presencia de los principales líderes religiosos del pueblo hebreo, comenzaron a esparcir el rumor de que los discípulos de Jesucristo habían robado el cuerpo de su Maestro de la tumba, cuando ellos dormían, faltando así a la verdad. Los guardias romanos pese a ver a un ángel del Señor anunciar la resurrección de Jesucristo, vendieron sus conciencias por unas cuantas monedas de plata, y testificaron falsamente sin ninguna clase de remordimiento y temor a Aquel que había resucitado de entre los muertos.

Queridos hermanos. Es un hecho real que la conciencia y la ética moral de los hombres tiene un precio. Por eso, a algunos hombres no les importa faltar a la verdad con tal de tener un rédito económico. Los guardias romanos faltaron a la verdad sin tener en cuenta que al hacerlo, se estaban condenando a sí mismos, pues la verdad que estaban ocultando o distorsionando, era la resurrección del Hijo de Dios, Él que podía salvar sus almas de la condenación eterna. Hermanos. Nuestra conciencia y ética moral no debe tener un precio, debemos permanecer siempre en la verdad, sin importar lo que pueda pasar a nuestras vidas, pues si accedemos a algún soborno para favorecer a alguien, u ocultar alguna verdad, tendremos la reprenda del Señor sobre nuestras vidas. Como Seguidores de Cristo, debemos ser rectos, justos y éticos en todos los aspectos de nuestra vida.

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