Jesus Is Life

LAS RESPUESTAS DE DIOS

LAS RESPUESTAS DE DIOS

MATEO 26:36 Entonces Jesús fue con ellos al huerto de olivos llamado Getsemaní y dijo: Siéntense aquí mientras voy allí para orar. 37 Se llevó a Pedro y a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y comenzó a afligirse y angustiarse. 38 Les dijo: Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo. 39 Él se adelantó un poco más y se inclinó rostro en tierra mientras oraba: ¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía. 42 … por segunda vez y oró: ¡Padre mío! Si no es posible que pase esta copa a menos que yo la beba, entonces hágase tu voluntad 44 … fue a orar por tercera vez, repitió lo mismo. NTV.

A lo largo de los tiempos, las personas han tratado en diversas formas, saber lo que les depara el futuro, pero no han logrado tener éxito, porque el conocimiento del futuro de los hombres no está abierta al conocimiento humano, este conocimiento esta resguardado en la mente de Dios. Pues el conocimiento de su futuro, a algunos hombres no les puede sentar bien, pues pueden llegar a conocer las tragedias que les van a sobrevenir en los años posteriores. Es un hecho que el conocimiento de la proximidad de una prueba dolorosa con frecuencia puede causar más angustia que la prueba misma. ¿Si a unos padres le rebelaran que uno de sus hijos va a empezar a padecer una enfermedad dolorosa en una fecha determinada?. Seguramente los padres se angustiarían cada vez más al acercarse la fecha del inicio de la enfermedad dolorosa de su hijo. Para evitar toda esta angustia anticipada al hombre, Dios no ha permitido, ni permitirá al hombre saber el destino que le depara el futuro.

En contraste a los hombres, Jesús cuando vino a este mundo, sabía detalladamente todo lo que iba a suscitarse en su vida terrenal. El Señor sabía perfectamente que en las últimas horas de vida como hombre, sería cruelmente maltratado, golpeado, azotado y afligido su cuerpo. Sabía que caminaría con su cuerpo destrozado hasta el lugar de su muerte, que finalmente sería crucificado y derramaría hasta la última gota de su sangre en aquella cruz. Por eso, Jesucristo cuando se acercaba la hora señalada para que comience su calvario, al igual que un hombre, sintió una profunda angustia y lo dio a conocer a tres de sus discípulos. Jesucristo cuando estuvo a solas con Pedro y los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, comenzó a afligirse y angustiarse, razón por la cual les dio a conocer que Su alma estaba destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. La angustia de cuerpo y alma de Jesús aumentó porque estaba afrontando una muerte solitaria. Sabía que pronto sus discípulos se iban a dispersar.

Jesucristo con un corazón angustiado, acudió a su Padre en oración, procurando que le liberara del terrible sufrimiento que estaba a punto de experimentar, pero también en su oración le pidió que se hiciera conforme a su voluntad y no a la de Él. Jesucristo en ese momento tenía el poder necesario para rebelarse contra su Padre, y abordar la misión que le había encomendado, pero en completa sujeción pidió a Su padre que si había otra manera de redimir a los pecadores, le liberara del sufrimiento que estaba a punto de experimentar, y que si no había otra manera, entonces cumpliría con su misión sin importar todo el sufrimiento que tendría que soportar. Esta misma oración Jesucristo la repitió durante tres veces, sin obtener una respuesta favorable de su Padre, pero pese a esa negativa a su pedido, el Señor estaba dispuesto a obedecer a la voluntad de su Padre hasta el final

Queridos hermanos. Las oraciones de Jesucristo a su Padre en la cercanía de Su sufrimiento fueron sinceras, pues tenía un profundo deseo de ser liberado de la agonía que había comenzado a experimentar. Aunque sabía que no había alternativa y no sugirió ninguna, sinceramente deseaba que la hubiera y que su Padre en Su amor y misericordia lo liberara de su voluntad, pero su Padre no le liberó, sino que le dio la valentía y fortaleza necesaria para que siga adelante con la misión encomendada. Hermanos. La respuesta de Dios a nuestras oraciones, no siempre van a ser lo que nosotros le hayamos pedido, Sus respuestas van a ser lo que realmente necesitamos para nuestra vida. Jesucristo oró para ser liberado de la copa del sufrimiento, pero su Padre no lo liberó, en su lugar le dio la fuerza y la valentía que necesitaba para afrontar todo el sufrimiento, y así terminara con la misión de redimir al hombre pecador. Gracias a que Dios Padre no liberó a Su amado Hijo del terrible sufrimiento, nosotros alcanzamos el perdón de nuestros pecados y la oportunidad de llegar a vivir eternamente en su presencia.

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