Jesus Is Life

JESÚS DESPEJA NUESTRAS DUDAS

JESÚS DESPEJA NUESTRAS DUDAS

MATEO 11:2 Juan el Bautista, quien estaba en prisión, oyó acerca de todas las cosas que hacía el Mesías. Entonces envió a sus discípulos para que le preguntaran a Jesús: 3 ¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro? 4 Jesús les dijo: Regresen a Juan y cuéntenle lo que han oído y visto: 5 los ciegos ven, los cojos caminan bien, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia. 6 Y díganle: “Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí”. NTV.

El nacimiento de Jesucristo es celebrado jubilosamente en todos los continentes del mundo, pero pese a esa celebración, un gran número de celebrantes no creen que realmente Él sea el Salvador de este mundo, razón por la cual no le aceptan como el único Salvador de sus vidas. El mundo acepta el nacimiento del Hijo de Dios, mas no su acción salvífica, pues tiene dudas acerca de su poder para hacerlo. No todos los que celebran el nacimiento de Jesús dudan de Su poder para dar salvación, sino que simple llanamente no quieren aceptarlo, porque no quieren abandonar sus vidas de pecado. Ellos no dudan porque Jesucristo manifestó todo su poder al realizar señales y maravillosos milagros en favor de las personas, las cuales se encuentran registradas en los evangelios del Nuevo Testamento.

Dudar del poder de Jesucristo para dar salvación y vida eterna, puede existir en el corazón de los creyentes como lo hubo en el corazón de Juan el Bautista, quien hasta antes de ser arrestado había aceptado que Jesucristo era realmente el Hijo de Dios, el Mesías prometido al pueblo hebreo. Pero cuando se encontró en prisión, empezó a dudar de la afirmación pública que había hecho tiempos atrás en presencia de todos sus seguidores. La duda de Juan posiblemente surgió porque bajo su perspectiva, lo que él había anunciado acerca de todo lo que haría el Mesías en favor del pueblo escogido no se estaba cumpliendo en su totalidad, razón por la cual envió a dos de sus discípulos para que le preguntaran si realmente era el Mesías prometido, o tendrían que seguir esperando a algún otro. Las profecías acerca del Mesías, no solo constaban de milagros de misericordia, sino también la ejecución de juicios en contra de las personas malvadas y pecadoras. Hasta ese entonces, Jesús había hecho milagros de misericordia, pero todavía no había derramado ningún juicio, esta última parte de las acciones no hechas por Jesucristo, era posiblemente el origen de la duda de Juan y esto le llevó a buscar una corroboración desde la propia fuente.

Ante las dudas de Juan el Bautista, el Señor le dio tranquilidad afirmándole que Él era el Mesías prometido por los profetas, y la prueba de su afirmación eran las señales milagrosas que estaba haciendo en favor de su pueblo. No había duda, Jesucristo era el Mesías prometido, y sus obras eran la clara evidencia de que lo era. Jesús durante su ministerio terrenal, no solo predicó acerca del reino de los cielos, sino que también hizo señales maravillosas. Dio vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos, curó a leprosos, hizo oír a los sordos y hasta levantó a los muertos. Ésas no sólo eran obras extraordinarias que demostraban el poder divino de Jesús, también eran obras que Isaías el profeta predijo que realizaría el Mesías algunos siglos atrás. Con estas claras evidencias, cualquier duda que hubiese habido en el corazón de Juan, habrán desvanecido por completo, y su fe incrementada para seguir soportando la aflicción que estaba atravesando en prisión. Y precisamente esta permanencia en su fe, fuel mensaje final que Jesucristo le dio a los discípulos de Juan para que le llevaran, ya que la permanencia en la fe, le traerían bendiciones a su vida.

Queridos hermanos. Decir que Juan el Bautista tuvo dudas sobre Jesús como el Mesías prometido, no es juzgarlo como si él hubiera rechazado a Jesús. Las dudas pueden amenazar nuestra fe, pero no la excluyen ni la destruyen automáticamente. Al igual que a Juan, en algún momento de nuestra vida cristiana nos puede atacar la duda en cuanto al poder de Jesucristo para ayudarnos a salir victoriosos de una situación difícil y complicada. En ese momento de duda, debemos acudir a Jesucristo tal como lo hizo Juan para que Él nos de la tranquilidad y despeje toda duda de nuestro interior. Hermanos. Nuestro Señor tiene todo el poder para despejar cualquier duda que tengamos acerca de nuestra fe y nuestra comunión con Él. Por eso ante cualquier duda que surja en nuestra vida, acudamos confiadamente a nuestro Señor, y Él en su fidelidad nos devolverá la tranquilidad a nuestra alma.

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