Jesus Is Life

PROCLAME El EVANGELIO PÚBLICAMENTE

PROCLAME El EVANGELIO PÚBLICAMENTE

MATEO 10:27 Lo que ahora les digo en la oscuridad grítenlo por todas partes cuando llegue el amanecer. Lo que les susurro al oído grítenlo desde las azoteas, para que todos lo escuchen. 28 No teman a los que quieren matarles el cuerpo; no pueden tocar el alma. Teman sólo a Dios, quien puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno. 32 Todo aquel que me reconozca en público aquí en la tierra también lo reconoceré delante de mi Padre en el cielo. 33 Pero al que me niegue aquí en la tierra, también yo lo negaré delante de mi Padre en el cielo. NTV.

Entre los creyentes que recién están aprendiendo a caminar en los caminos del Señor, existe un cierto temor de dar a conocer a sus amigos, familiares y personas en general que son hijos de Dios. Pues tienen miedo de ser rechazados y ser causa de burla por proclamar su fe en el unigénito Hijo de Dios. Ellos todavía no pueden separarse definitivamente del mundo, y por eso les preocupa lo que el mundo puede opinar de ellos, antes de lo que Dios puede opinar. Además, los nuevos creyentes al no tener una madurez espiritual no están totalmente seguros de que el paso de fe que han dado, es el mejor paso de sus vidas, pues están bajo el cuidado y la protección del único Dios verdadero que puede matar el alma de todo ser viviente.

El anhelo de Jesucristo es que toda persona que le ha aceptado como su Señor y Salvador, proclame a todo el mundo el mensaje que transformó sus vidas. El mensaje que les rescató de la condenación eterna y les dio la posibilidad de que alcancen el reino de los cielos. Este anhelo el Señor lo hizo saber a sus discípulos, y les envió a diferentes ciudades del reino israelí, para que compartan todo lo que les había enseñado, susurrado y lo que habían visto durante el tiempo de su preparación junto a Él. Jesús envió a sus discípulos para que revelaran todo el mensaje que habían aprendido en secreto. Hasta ese entonces, el evangelio de la salvación y la vida eterna había estado relativamente oculto y las enseñanzas de Cristo habían sido dadas relativamente en secreto. Pero ese mensaje ya no tenía que permanecer oculto, pronto tenía que ser proclamado a toda la casa de David, para que alcancen la salvación y la vida eterna.

Jesús sabía que la tarea que delegó a sus discípulos no iba a ser fácil, por eso anticipadamente les dio a conocer las dificultades que tendrían, pero también les alentó para que no se dejen vencer por esas tribulaciones, pues Su Padre cuidaría de ellos para que los hombres no les puedan lastimar, ya que Su Padre tenía el poder para no solo matar físicamente al hombre sino también espiritualmente. Así que Jesucristo dijo a sus discípulos que no teman a lo que les puede hacer el hombre, sino a lo que el Padre les puede hacer. El ser golpeados, encarcelados o asesinados, sin duda causa miedo a cualquiera, pero todo esos son físicamente, pero lo que Dios le puede hacer al hombre es mucho más grave y doloroso que cualquier daño físico, incluyendo la muerte misma. Lo que Dios puede hacer al hombre es destituirlo de su gloria definitivamente y enviarlo a una condenación de sufrimiento en el lago de fuego.

Jesús no solo alentó a sus discípulos para que fueran y compartieran su mensaje, sino que también les advirtió que si no compartían su mensaje, les negaría en la presencia de Su Padre. Esta advertencia hecha por el Señor a sus discípulos en el pasado, lo hace también a todos sus seguidores en el presente y a las futuras generaciones de cristianos. Todo aquel que lo reconozca en público aquí en la tierra, Él lo reconocerá delante de Su Padre en el cielo. Pero todo aquel que lo niegue aquí en la tierra, Él también lo negará delante de Su Padre en el cielo.

Queridos hermanos. El anhelo de Jesucristo es que todos sus seguidores compartan su mensaje a todas las personas que les rodea, pero pese a este anhelo de Jesucristo, muchos de sus seguidores se quedan callados sin compartir las buenas nuevas de salvación a sus familiares, amigos, vecinos y personas con las que comparten tiempo. Esto por lo general se da por vergüenza, por temor o simplemente porque no quieren compartir lo que han aprendido y escuchado del mensaje transformador de Cristo. Hermanos. No importa cuál es la causa por la que no compartimos el evangelio, lo importante es que al no hacerlo estamos negando a Jesucristo públicamente, esta negación repercutirá gravemente en nuestras vidas, pues Él nos negará en la presencia de su Padre. Para que esto no ocurra, venzamos todo miedo, vergüenza o negligencia, y gritemos a todo el mundo el mensaje de nuestro amado Señor.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x