Jesus Is Life

SEGUIR A CRISTO

SEGUIR A CRISTO

MATEO 8:21 Otro de sus discípulos dijo: Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. 22 Pero Jesús le dijo: Sígueme ahora. Deja que los muertos espirituales entierren a sus muertos. NTV.

Desde muy temprana edad, los seres humanos tratan de eludir el cumplimiento de algún compromiso, mandato, o favor solicitado, escusándose de miles de maneras posibles. Los hijos se escusan al momento de cumplir con los mandatos de los padres. Los estudiantes se excusan por no entregar la tarea a tiempo a sus profesores. Los adultos y todos en general se excusan cuando no quieren hacer algo en particular, o solicitan una prologa de tiempo para cumplir con ese compromiso adquirido. Al igual que muchas personas se excusan para no cumplir con sus responsabilidades terrenales, algunos creyentes se excusan para no cumplir con sus responsabilidades espirituales ante su Señor y Salvador Cristo Jesús.

En cierta ocasión, un hombre, que ya era uno de los discípulos de Jesucristo, pero que no pertenecía al selecto grupo de los doce, le pidió al Señor que lo esperara para seguirlo, ya que antes de dedicar su vida entera al ministerio de la expansión del reinado de su Señor en este mundo, quería poner en orden toda su casa, esto implicaba enterrar a su padre. Esta petición para el pensamiento humano parece ser razonable, y en algunos pasajes de la Biblia es una demanda que Dios hace a todos los hijos. El anhelo de Dios es que los hijos honren a sus padres, y la mejor manera de honrarlos es velar por ellos hasta el último día de sus vidas en este mundo.

Aunque esta petición del discípulo está en conforme a los mandamientos de Dios, la respuesta que le dio Jesús es sorprendente, por no decir estremecedora. Pues el Señor le dijo: Deja que los muertos espirituales entierren a sus muertos, pero tú, sígueme en este preciso instante. Con esta respuesta tan tajante, Jesús no estaba en contra de que los hijos velen por el bienestar de sus padres, pero para este discípulo en particular, lo más importante en ese momento y en ese lugar para su vida era seguirle. El Señor trató a su discípulo de esta manera por su bienestar espiritual, ya que su padre era un hombre inconverso y si regresaba a casa, corría el peligro de volver al mundo por la influencia de su padre y todos sus familiares. Jesucristo quería asegurarse de que su discípulo no se pierda en los placeres de este mundo. Además, tenía una labor más importante que cumplir, más importante que enterrar a su padre. El discípulo tenía que permanecer junto a su Maestro, para seguir capacitándose y convertirse en un pescador de hombres.

Jesucristo sabía que el padre de su discípulo no estaba solo, sino que tenía a su lado a más familiares que podían cuidar de él, y enterrarlo cuando este finalmente falleciera, por eso le dijo: Deja que los muertos espirituales entierren a sus muertos. Un muerto espiritual o inconverso, podía cuidar y enterrar a otro muerto espiritual, pero el discípulo no estaba muerto, estaba vivo, y podía dar vida a muchas personas por medio de la predicación del evangelio. En ese instante cuando recién iniciaba la expansión del reino de los cielos, Jesús y sus discípulos tenían mucho trabajo urgente por hacer. El trabajo de rescatar a tanta gente como les fuera posible de la muerte espiritual y de la condenación eterna. Aunque parezca duro y difícil, en ciertas ocasiones será más importante para un seguidor de Cristo, atender el llamado de su Señor antes que velar por el bienestar de su familia.

Queridos hermanos. El posponer el llamado de Jesús al ministerio es una realidad en un gran número de cristianos en las iglesias locales. Pues muchos cristianos antes de servir con los dones y talentos que han recibido, primero quieren alcanzar una estabilidad económica para sus familias, terminar una carrera, ascender a un puesto importante en sus trabajos, y muchas otras cosas semejantes a estas, por eso al igual que el discípulo de este pasaje, piden al Señor que les dé tiempo para cumplir sus metas y objetivos para luego si dedicarse de lleno al llamado ministerial. Hermanos. Las metas u objetivos que tengamos en esta vida son pasajeras, pero las metas que el Señor quiere para nuestra vida como sus seguidores son eternas. Teniendo esto en mente, dejemos de posponer el llamado del Señor y empecemos a servirle con los dones y talentos que hemos recibido, ya que nuestra vida en este mundo es corta, y si seguimos posponiendo el llamado de Cristo para servirle, posiblemente nos llegue primero la muerte sin que hayamos cumplido con la voluntad del Señor para nuestras vidas.

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