Jesus Is Life

LLEGAR A LA PERFECCIÓN

LLEGAR A LA PERFECCIÓN

MATEO 5:43 Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. 44 Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! 45 De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. 46 Si sólo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. 47 Si eres amable sólo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo. 48 Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto. NTV.

El amor es uno de los sentimientos más sublimes que poseen los seres humanos. Este noble sentimiento es fácilmente expresable a las personas con las cuales se comparte una relación de amistad. Pero se hace difícil manifestar este sentimiento hacia las personas con las que se ha tenido algún tipo de impases en el pasado. En pocas palabras, a la mayoría de personas se les hace difícil amar a sus enemigos. En este grupo de personas también se encuentran un gran número de cristianos, ya que ellos al igual que los inconversos, les cuesta expresar amor por las personas que en algún momento los lastimaron. A ellos se les hace más fácil expresar un sentimiento de rencor y odio por sus enemigos. Sentir rencor y odio hacia el prójimo, son sentimientos impropios para los creyentes, ya que su Señor no manifiesta esos sentimientos por nada ni nadie, en su lugar irradia amor por todo el mundo. Razón por la cual, el Señor anhela que sus seguidores irradien esa misma clase de amor por todas las personas, incluyendo a las personas que los han lastimado.

Los líderes judíos al interpretar erróneamente algunos pasajes del Antiguo Testamento que hablaban acerca del amor y del odio, habían enseñado a sus compatriotas que se debía amar a los que los amaban, y a odiar a los enemigos. Ante esta idea errónea que tenía el pueblo judío, el Señor en el sermón del monte, les dijo que debían amar a sus enemigos, tratarlos bien y orar por ellos. Ya que estas acciones en favor de las personas que los lastimaron, demostrarían que realmente eran hijos de Dios. Además, al actuar de esta manera, serian diferente a sus compatriotas inconversos y a los corruptos cobradores de impuestos, ya que ellos solo amaban a sus amigos y odiaban a sus enemigos. Jesús también les dio a conocer que su Padre Celestial, no solo derramaba sus bendiciones sobre los justos, sino que también lo hacía sobre los injustos por igual. Lo que el Señor estaba exigiendo a sus seguidores era que actuaran igual que su amado Padre celestial, pues al ser sus hijos debían ser perfectos como Él lo es.

Alcanzar la perfección en esta vida no es nada fácil para un seguidor de Cristo, ya que la perfección implica abandonar definitivamente las prácticas de la vieja naturaleza pecaminosa y vivir conforme a la voluntad de Dios, guardando y obedeciendo Su palabra. Pero pese a que sea difícil, el verdadero hijo de Dios debe tratar de alcanzar esa perfección de manera progresiva hasta alcanzar ese ideal. Mientras el creyente de todo corazón trate y sigue sin alcanzar esa perfección, Dios se complace con los débiles intentos de sus hijos y los declara perfectos por la perfecta justicia de Cristo como resultado de su fe en Él.

Queridos hermanos. Es difícil amar a las personas que nos lastimaron, tratarlos bien y orar por ellos, pero pese a lo difícil que sea, lo debemos de tratar de hacer, porque es un pedido que nos hace nuestro Señor, si en realidad nos consideramos hijos de Dios. Además, debemos recordar que antes de conocer a Cristo, nosotros éramos enemigos de Dios, debido a nuestras rebeliones y pecados, pero pese a esa enemistad, Dios nos amó profundamente y envió a su Hijo al mundo para que fuera uno de nosotros. Cristo Jesús pagó el precio de todos nuestros pecados y ganó para nosotros el privilegio de ser recibidos como hijos de Dios en el reino de los cielos. Ahora que pertenecemos a Dios, vemos como nuestro amoroso Padre sigue derramando todas sus bendiciones sobre todas las personas de este mundo, sean que hayan aceptado a su Hijo o no. Dios ama a los que siguen enemistados con Él, se preocupa por ellos y los bendice. Por eso quiere que nosotros como sus hijos también expresemos ese mismo amor por todas las personas incluyendo a las personas que nos han lastimado. Hermanos. Mientras estemos en este mundo, no alcanzaremos la perfección de nuestro Padre Celestial debido a que todavía no hemos hecho morir a nuestra vieja naturaleza. Pero nuestra tendencia a pecar nunca debe detenernos en el empeño de ser cada vez más semejantes a nuestro Señor, ya que el esfuerzo que hagamos por alcanzar la perfección, cuenta en la presencia de nuestro amoroso Padre Celestial.

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