Jesus Is Life

NI POR TODAS LAS RIQUEZAS DEL MUNDO

NI POR TODAS LAS RIQUEZAS DEL MUNDO

En la actualidad se ha hecho común escuchar por los medios de comunicación tanto digitales, como convencionales; noticias acerca de aceptación de sobornos por parte de ministros, gobiernos locales, asambleístas, trabajadores públicos y magistrados de la corte de justicia de una nación. Con estos hechos de corrupción en todas las esferas de poder, se ha podido comprobar que los hombres fácilmente cambian sus valores éticos y morales por gratificaciones monetarias para poder satisfacer cada uno de sus caprichos y placeres que les ofrece este mundo. Aunque estas prácticas se han hecho algo común en el ejercicio de poder, no significa que sea algo bueno, sino todo lo contrario, es malo y reprobado por el Señor. Por eso el escritor de la carta a los hebreos hace esta advertencia a todos los seguidores de Cristo: “Asegúrense de que ninguno sea inmoral ni profano como Esaú, que cambió sus derechos de primer hijo varón por un simple plato de comida.” Hebreo 12:16 NTV.

Apreciar los valores éticos y morales de este mundo, debe ser importante para todas las personas, ya que de ellos depende que tengan un adecuado testimonio entre los que están a su alrededor. Este aprecio por los valores éticos y morales debe ser mucho más para los seguidores de Cristo, y no solo esos valores, sino todas las normas de convivencia humana que se encuentran en las Sagradas Escrituras, al igual que los mandamientos que le ayudan a mantener una estrecha relación con el Señor. Los creyentes deben anteponer los deseos de cumplir la voluntad de Dios, antes que ceder a sus deseos de satisfacer a su naturaleza carnal. Por eso de ninguna manera deben aceptar sobornos, ya que al hacerlo, habrán despreciado la rectitud e integridad que Dios demanda de todos sus hijos. Al despreciar su rectitud e integridad, el creyente deliberadamente profana la voluntad de Dios, tal como Esaú deshonró la voluntad de Dios al vender su primogenitura por un plato de comida.

La primogenitura era un valioso privilegio que pertenecía al hijo mayor de una familia. Era valioso porque le daba la gracia de llegar a ser el jefe indiscutible de la familia o tribu, y el derecho a una doble porción de la herencia. Esaú al venderla por un plato de comida, consideró que su primogenitura no tenía nada de valor. Algo similar hacemos nosotros cuando aceptamos algún soborno, porque al hacerlo, vendemos por algunas monedas nuestro privilegio de ser hijos de Dios y coherederos con Jesucristo en su reinado eterno. Además, le damos a entender a Dios que el Sacrificio realizado por su amado Hijo Cristo Jesús no tiene valor para nosotros. Como creyentes, ni por todas las riquezas del mundo debemos profanar el sacrificio que realizó Jesucristo para que seamos adoptados como hijos por su amado Padre celestial.

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