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REGRESAR A DIOS

REGRESAR A DIOS

ZACARÍAS 1:1 En noviembre del segundo año del reinado de Darío, el SEÑOR le dio este mensaje al profeta Zacarías… 2 Yo, el SEÑOR, estuve muy enojado con los antepasados de ustedes. 3 Por lo tanto, dile al pueblo: “El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Regresen a mí y yo me volveré a ustedes… 4 No sean como sus antepasados que no querían escuchar ni prestar atención cuando los antiguos profetas les dijeron: ‘El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales dice: “Apártense de sus malos caminos y abandonen todas sus prácticas malvadas”. 6 … todo lo que dije por medio de mis siervos…les ocurrió a sus antepasados, tal como lo dije. En consecuencia, ellos se arrepintieron… NTV.

Escuchar o atender las advertencias que se hacen, puede liberar a las personas de sufrir alguna desgracia que puede afectar gravemente sus vidas en este mundo. Pero la naturaleza humana es ser terca y testaruda, por eso no escuchan las advertencias y prefieren ignorarlas por completo. Esta necedad humana no es nada de admirarse, ya que este comportamiento lo ha venido manifestando a lo largo de los tiempos. Dios como Padre amoroso, desde que el pecado ingresó a la vida de sus criaturas, los ha amonestado para que se aparten definitivamente de esas vidas, ya que los lleva a la condenación eterna y lejos de su presencia en el reino de los cielos. Pero a lo largo de los tiempos, los hombres no han escuchado las advertencias de Dios y han preferido seguir en sus vidas de pecado, sin importarles las consecuencias que esto les puede acarrear para sus vidas, no solo en este mundo, sino también para su vida fuera de este. Uno de los pueblos que fue amonestado por el Señor en el pasado fue el pueblo hebreo. Ellos recibieron las advertencias de los profetas de Dios para que cambiaran la vida pecaminosa que estaban llevando, caso contrario la ira de Dios descendería sobre ellos. El pueblo no escuchó la advertencia, razón por la cual el eterno Creador cumplió con su palabra y descargó su ira sobre la nación hebrea por medio del imperio babilonio.

El imperio babilonio al derrotar a los reinos, llevaban cautivos a las personas más importantes del reino. Entre los reinos que el imperio babilonio derrotó, estaban los reinos de Israel y Judá, sus habitantes fueron llevados cautivos al imperio. En el año 539 a.C. El rey Ciro de Persia derrotó a Babilonia y dio licencia para que todos los cautivos pudieran regresar a su tierra natal. Zacarías y Hageo estaban entre los primeros en regresar a sus tierras natales, ellos regresaron a Judá. Zacarías, profeta y sacerdote, comenzó su ministerio en la misma época que el profeta Hageo (520-518 a.C.). Su primera profecía la dio dos meses después de la primera profecía de Hageo. El profeta Zacarías fue llamado por el creador en el octavo mes del año, segundo año del reinado de Darío en Persia

Zacarías al comenzar su labor profética en Judá, les dio a sus compatriotas el mensaje de parte de Dios. El remanente que había regresado de la cautividad, empezó nuevamente a desviarse de los caminos del Creador, empezaron a seguir las costumbres de sus antepasados, cumpliendo así el dicho “De tal palo tal astilla”. Pues en años pasados antes del cautiverio en Babilonia, casi todo el reino de Israel se rebeló en contra de su Creador y recibieron su castigo. La generación de Zacarías iba por el mismo camino que sus antecesores, iban derecho a recibir el castigo de Dios por sus rebeliones. Por eso para que Dios no descargara nuevamente su ira, el profeta recordó a sus compatriotas las cosas que sucedieron años atrás, cuando Dios también envió a sus profetas para advertirles de los juicios en contra de los pecadores. Zacarías les recordó estos hechos para que sus compatriotas reflexionen de su proceder, escuchen sus advertencias, se arrepientan de sus malos actos y vuelvan a los caminos de Dios.

Queridos hermanos. A pesar de su gran amor por su creación, Dios no tolera el pecado en la vida de las personas, por eso los llama a un arrepentimiento sincero para perdonar sus pecados y limpiarlos de toda maldad. El llamado de Dios a un arrepentimiento sincero, está impregnado de amor y de restauración, y no hay, ni habrá alguien más interesado en el arrepentimiento de la persona que el mismo Creador. Su voluntad es que el hombre viva en comunión con Él. Amigo, en este momento Dios quiere perdonar sus pecados, quiere liberarlo de la condenación eterna, no sea como el pueblo de Israel que despreció el ofrecimiento del Creador, el ofrecimiento de liberarlos del castigo, si se volvían a Él. Por ese desprecio Israel recibió su castigo. Lo mismo le puede ocurrir a usted, si no aprovecha la oportunidad que Dios le está dando en este momento para que se vuelva a Él. Si decide aprovechar esta oportunidad. Cierre sus ojos y ore a Dios, confiésele sus pecados y arrepiéntase de ellos, acepte a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, para que reciba el regalo de la vida eterna.

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