Jesus Is Life

CON LO QUE TENEMOS A MANO

CON LO QUE TENEMOS A MANO

Para iniciar un nuevo ministerio o una congregación cristiana, es importante contar con todos los recursos necesarios como: una infraestructura adecuada para las reuniones, con líderes capacitados en diferentes áreas de servicio ministerial como la música, la consejería, la enseñanza Bíblica, etc. Y sobre todo, se necesita recursos económicos para sustentar los diferentes gastos de la nueva congregación. Sin estos recursos, se hace difícil iniciar un ministerio o congregación, por eso algunos siervos que son llamados a levantar una obra, desisten de seguir adelante con el llamado si no cuentan con todos los medios necesarios. Cuando un siervo acepta el llamado de Dios a levantar una congregación desde cero, sin líderes ministeriales capacitados, sin infraestructura adecuada y sin recursos económicos para solventar los gastos, algunos creyentes pueden llegar a pensar que esos siervos no van a lograr levantar la obra, incluso pueden pensar que fracasarán en su intento y por eso toman la decisión de no apoyarles.

Esta postura de algunos creyentes, la tomaron algunos judíos en el pasado cuando Zorobabel empezó con la reconstrucción del templo de Jerusalén conforme a las órdenes de Dios. Muchos de los judíos ancianos estaban descorazonados cuando se dieron cuenta de que el nuevo templo no sería tan grande ni tendría el mismo esplendor que tenía el templo construido por el rey Salomón en el pasado. Con esta decepción, algunos judíos tomaron la decisión de no seguir apoyando con los trabajos de reconstrucción del templo, con lo cual desmoralizaron a Zorobabel. Pero el Señor le reconfortó por medio del profeta Zacarías con la siguiente profecía: “Aquellos que no tomaron en serio los pequeños comienzos, ahora se alegrarán viendo a Zorobabel terminar las obras.” Zacarías 4:10 DHH.

El pueblo judío al ver que el templo reconstruido no iba a tener el mismo esplendor que el templo antiguo, no comprendió que lo más grande y hermoso no siempre es lo mejor en la presencia del Señor, ya que Él se regocija con lo que es bueno, no necesariamente con lo que es grande, por eso se iba a regocijar en gran manera con el templo reconstruido por Zorobabel, aunque no iba a tener el mismo esplendor del templo construido por Salomón. Lo que esté haciendo en estos momentos para Dios, quizás le parezca pequeño e insignificante, pero para Dios no lo es, siempre y cuando lo haga de todo corazón. Seamos fieles en lo que el Señor nos delegó, si nos llamó para levantar un ministerio o una nueva congregación, no esperemos a tener todos los recursos necesarios para iniciar con una gran obra. Iniciemos con lo que tenemos a la mano, y el Señor en su fidelidad nos irá proveyendo de todos los recursos que necesitamos para seguir adelante con nuestro ministerio.

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